La administración de Fujimori deberá ser capaz de aplicar medidas para temas urgentes como la inseguridad y las consecuencias del fenómeno de El Niño. Además, deberá ordenar las finanzas públicas, las cuales se han visto afectadas por leyes aprobadas por el Congreso y con el apoyo de su propia bancada.
El próximo 28 de julio, Keiko Fujimori juramentará como presenta del Perú. Su llegada a Palacio de Gobierno se da luego de unas elecciones presidenciales extremadamente reñidas, una fuerte polarización nacional y diversas críticas que recibió Fujimori por el comportamiento de su bancada en el Congreso a lo largo de los últimos años. En este contexto, el Gobierno de la primera mandataria electa por voto popular del país tendrá diversos retos tanto a nivel político como económico.
Generar consensos y atender demandas urgentes se posicionan como los desafíos más inmediatos del nuevo Gobierno. De acuerdo con Mabel Huertas, socia y directora de 50+Uno, consultora especializada en análisis político y asuntos públicos, en el corto plazo, la gestión de Fujimori debe mostrar resultados rápidos en seguridad ciudadana y mitigar el fenómeno de El Niño, un factor que no depende directamente de su gestión pero que marcará el arranque. «A esto se suma construir gobernabilidad desde el día uno, porque Fuerza Popular no contará con mayoría en el nuevo Congreso bicameral, lo que obliga a negociar con las bancadas para sacar adelante proyectos de ley y, eventualmente, facultades legislativas», dice Huertas.
Jeffrey Radzinsky, director de GFP Consultores, sostiene que Fujimori necesita, también en el corto plazo, conformar un buen equipo gubernamental que permita recomponer el deteriorado aparato de la administración pública. Para el analista, eso no solo incluye buenos ministros, sino también otros funcionarios clave que trabajan en los ministerios o en otras entidades adscritas al Poder Ejecutivo. El segundo reto, asegura el analista, es que el Gobierno «lleve a cabo acciones que permitan construir respaldo ciudadano rápidamente». Radzinsky se refiere a medidas que vuelvan tangible lo prometido en campaña, como el tema de seguridad ciudadana y el orden. Al igual que Huertas, el director de GFP Consultores resalta que Fujimori requerirá un plan eficaz para enfrentar el fenómeno de El Niño. De hecho, el holding financiero Credicorp estima que este evento climático generará pérdidas económicas para el país de S/16.000 millones en 2026 y 2027.
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En el largo plazo, Huertas señala que el desafío será sostener reformas estructurales sin que la fragmentación parlamentaria las diluya en el camino. Radzinsky añade que aumentar el crecimiento económico en el mediano plazo es un reto para la nueva administración. Asimismo, agrega que será vital que este nuevo Poder Ejecutivo trabaje en la mejora de los servicios públicos. «Acá me refiero a educación, seguridad, salud, transporte», dice. Adicionalmente, el director de GFP Consultores dice que Fujimori necesitará potenciar el trabajo con autoridades subnacionales, especialmente gobernadores regionales, para sacar adelante proyectos de inversión pública que requieren de una buena coordinación intergubernamental.
Sobre la composición del gabinete, los expertos coinciden en que debe haber una combinación de perfiles. La presencia de perfiles técnicos será clave en las carteras vinculadas con actividades productivas, dice Huertas. «Interior y Defensa deben ir con personas de absoluta confianza y alineadas con la visión de la presidenta. En el MEF, Energía y Minas, por ejemplo, necesitan técnicos con autonomía real, no cuoteo. La propia Fujimori ha adelantado que buscará un gabinete “amplio, plural y más allá” de su partido, justamente, porque en la nueva Cámara de Diputados y Senadores ni el bloque de derecha ni el de izquierda tienen mayoría. Por eso el premier importa tanto: no solo debe negociar bien, sino ser la bisagra que alinee a un gabinete mixto (político-técnico) detrás de una sola hoja de ruta», afirma.
Radzinsky señala que algunos de los ministros del gabinete sí deberían ser políticos. «Me refiero a gente que pueda comunicar políticamente y que pueda ser vocero», afirma. El analista añade, sin embargo, que estos funcionarios, por más que tengan ese perfil, deberían tener un conocimiento mínimo del sector. «El ministro tiene que buscar viceministros, directores generales y asesores que sean expertos técnicos», añade y también comenta que deberían convocarse a personas fuera de Lima para integrar el gabinete.
Una fuerte preocupación con el Gobierno de Keiko Fujimori es que rompa con el orden democrático, como lo hizo Alberto Fujimori, su padre, quien dio un golpe de Estado, intentó perpetuarse en el poder y cometió delitos, como homicidio calificado, secuestro agravado, peculado doloso, usurpación de funciones, entre otros. Para Huertas, son otros tiempos y es difícil que se repita un quiebre parecido. «Hoy hay un Congreso en el que ningún bloque tiene mayoría propia, una ciudadanía más vigilante y un escrutinio internacional más presente. A esto se suma que la elección fue ganada por un margen mínimo, lo que de por sí limita cualquier tentación de concentrar poder: gobernar con una oposición casi igual de fuerte exige negociar, no imponer», dice.
Si bien el contexto actual es diferente al de los noventa, para Radzinsky la democracia debe protegerse en todo momento. «Siempre hay que tener los ojos sobre ello. Pero creo que se van a cumplir los periodos y que en cinco años vamos a volver elegir presidente y parlamento», afirma el director de GFP Consultores.
Desafío económico
El mayor reto que tendrá Fujimori será ordenar las finanzas públicas. Paradójicamente, estas se han debilitado gracias a que el Tribunal Constitucional (TC) permitió que el Congreso, con el apoyo y votos de la bancada fujimorista, aprobara diversas leyes que afectan los recursos fiscales.
Recientemente, el TC se rectificó y anuló la iniciativa de gasto del Poder Legislativo, aunque el impacto de esas leyes en las cuentas públicas es severo. De hecho, el Consejo Fiscal del Perú advirtió que el Estado podría perder más de S/ 35.000 millones anuales debido al impacto de leyes aprobadas por el Congreso.»Si bien, por suerte, asume en un contexto externo muy favorable para el Perú. Aprovechando esa ventana de oportunidad es prioritario ordenar las finanzas públicas, establecer prioridades claras pues el espacio fiscal que van a encontrar es limitado», dice Alonso Segura, presidente del Consejo Fiscal y director de la Especialidad de Finanzas en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).
De acuerdo con Segura, el nuevo Gobierno tiene que introducir reformas del lado de la oferta, que no es sencillo, que permitan generar ganancias de productividad y atracción de inversión y la consiguiente generación de empleo (formal). Para Paola del Carpio, coordinadora de Investigación, Red de Estudios para el Desarrollo (Redes), un desafío relevante del nuevo Gobierno es mejorar la administración de recursos públicos. «El gasto público tiene muchas ganancias en eficiencia pendientes. Las obras paralizadas son un problema grande y ahora con cambios de autoridades subnacionales [por las elecciones regionales próximas] puede empeorar un poco», advierte la economista.
