En el contexto actual, el verdadero diferencial competitivo no está solo en la estrategia ni en el talento. Está en la capacidad de los líderes para sostener el desempeño sin deteriorar el sistema que lo hace posible.
El agotamiento emocional en el liderazgo es un fenómeno real, que se da por la suma de microeventos que se deben gestionar en el día a día y van desde un despido hasta una reunión tensa. ¿Cómo gestionarlo?
En neurociencia tomarse una pausa no es perder tiempo, es optimizar la capacidad cerebral. ¿Cómo tomarse una para volver mejor a lo que se dejó pendiente?
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