Mapear los criterios ambientales, sociales y de gobernanza es clave en las empresas. La tecnología puede ayudar a que este proceso sea ágil, inmediato y genere resultados en el corto plazo, destaca CIAL Dun & Bradstreet.
Ser ambiental y socialmente responsables, además de contar con una gobernanza adecuada, ya no es opcional para las empresas. En efecto, la implementación de los estándares conocidos como ESG –por sus siglas en inglés – o ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) se vuelve cada vez más la norma en los negocios.
Así lo explica Alejandra Espinosa, Product Manager ESG de la calificadora global CIAL Dun & Bradstreet, con más de 183 años de operaciones a nivel mundial (y a través de CIAL, con presencia en 43 países de América Latina).
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Justamente, la ejecutiva puntualiza que existen varias razones por las cuales los criterios ESG han pasado a ser un pilar de las actividades de las empresas. “Los clientes ya les empiezan a exigir que cumplan con estos criterios. O sea, que no tengan un efecto negativo en su comunidad”, dice Espinosa.
Según Alejandra, los estándares ESG se vuelven estratégicos para vigilar los riesgos operacionales y reputacionales de su cadena de suministro. “Si tú tienes una relación comercial con un proveedor que tiene (o enfrenta) algún tema de incumplimiento legal en temas ambientales te va a afectar de manera reputacional u operacional”, ejemplifica.
En ese sentido, también comenta que muchas empresas ya están usando los estándares ESG, a veces sin siquiera conocerlos. “Muchas empresas no saben en dónde están [en cuanto a estándares ESG]. De entrada, hay muchas que no saben cuáles son los criterios”, sostiene.
En ese sentido, la especialista señala que mapear o medir su alcance en los negocios es tan necesario como tomar consciencia de su adopción. Esto es particularmente importante en el caso de las empresas que se han adherido al Pacto Global de las Naciones Unidas, un compromiso internacional que supone la integración de 10 principios universales relacionados con asuntos de Derechos Humanos, Medio Ambiente, Estándares Laborales y Anticorrupción.
Diferencial internacional
Para la ejecutiva, un gran aliado en el mapeo de los estándares ESG es la tecnología. “Nosotros hemos visto que parte de los pain points (puntos de dolor, en español) o retos que tienen las empresas pasa por juntar esta información [sobre los estándares ESG], tener una trazabilidad. Pero si eres una empresa grande, es difícil tener toda la información de todos tus proveedores o de todo tu portafolio”, explica.
“La tecnología te ayuda a hacer este monitoreo, a tener una metodología que ayude a comparar distintas industrias y distintos tamaños de empresas”, destaca. En ese sentido, Espinosa precisa que CIAL Dun & Bradstreet realiza diagnósticos de estándares ESG a través de una plataforma propia, que contrasta la información interna de la empresa, con la de otras empresas, ONG y gobiernos. Dicho análisis se aterriza a través de un puntaje, que funciona a su vez como benchmark.
Sobre el proceso de mapeo de CIAL Dun & Bradstreet, puntualiza que dura hasta 3 y 4 meses, durante los cuales las empresas completan un formulario amigable. El efecto suele ser inmediato, en particular en aquellas organizaciones que carecen de políticas –de equidad, inclusión– u otros lineamientos que las ayuden a aplicar los estándares ESG.
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Espinosa señala que el mercado también suele reaccionar de manera rápida ante una compañía que es consciente de los estándares ESG. “Si una empresa alemana tiene una necesidad de mapear criterios sociales y ambientales en su cadena de suministro, y tú [como proveedor o aliado] te acreditas, [la empresa alemana] puede confiar en que eres una compañía responsable social y ambientalmente”, ilustra. La ejecutiva resalta, justamente, que el sello de CIAL Dun & Bradstreet sirve, pues es un “comparativo internacional válido”. “Es una manera de cumplir con estas tendencias regulatorias, tener esta carta de presentación relativamente fácil en un tiempo relativamente corto”, finaliza.
“Estas prioridades [la adopción y mapeo de los estándares ESG] deben venir desde la alta dirección. Los altos directivos deben de estar comprometidos en que la empresa tiene una misión y visión y quiere ser más responsable ambiental y socialmente. Esta misión y visión permea en todos los colaboradores de distintas maneras”.
Alejandra Espinosa, Product Manager ESG de CIAL Dun & Bradstreet
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