De seguir aumentando el precio, podríamos observar crisis agudas en los países importadores, teniendo en cuenta la subida general de la inflación al cierre de 2021.
Entre los últimos seis y 12 meses, el precio del barril Brent ha subido de manera constante hasta ubicarse en US$95 desde esta mañana, rompiendo récords que no se veían hace décadas y cuyo ritmo ha llevado a que el valor de US$100 esté en el horizonte.
Si bien las expectativas para finales de 2022 apuntan a un rango de US$65 a US$90 por barril, la posibilidad de que el precio se salga de esos límites por un periodo más alto supera las probabilidades, sobre todo si se tiene en cuenta que la oferta global no depende de un único escenario.
“Una subida abrupta del petróleo puede generar una crisis en los países importadores porque ademas viene acompañada de una subida de inflación muy fuerte en 2021, entonces la subida del petróleo se añade a un problema de inflación ya muy relevante, eso es muy dañino para los consumidores, para las empresas y deja en una situación muy débil a las economías de países importadores”, dijo a Forbes el economista jefe de Tressis, Daniel Lacalle.
Los movimientos de la OPEP
Para el analista de investigación y líder del equipo de investigación del sector de energía y servicios públicos de Janus Henderson Investors, Noah Barrett, la oferta global de crudo se divide en tres actores clave: la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+), Estados Unidos y el resto del mundo.
En el primer caso, no debemos olvidar que hay volúmenes que deben volver al mercado. Al respecto, los países de la OPEP+ han sido transparentes sobre como hacerlo. Basta con observar el caso de Irán, que devuelve 400.000 barriles al día al stock de suministros. “La OPEP+ ha hecho un trabajo admirable sin sobreactuarse en la crisis, enfocándose en el inventario y la demanda, sin dejar que el precio influencie la oferta”, comentó Barrett.
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Cuando esa oferta vuelva al mercado, en el tercer trimestre del año, hay preguntas sobre cuánta capacidad y cuántos barriles puede tener mas allá de eso. Lo que se ha visto hasta la fecha es que algunos miembros de OPEP+ están bajos de cuota, mientras que algunos tienen capacidad de traer barriles de vuelta, como Irak, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y otros países de África Occidental.
Para Lacalle, la evolución del precio del petróleo depende mucho de qué es lo que vaya a hacer la OPEP con su política de mantener los recortes de producción. “Ahora mismo, el precio no tendría porque estar tan alto si la OPEP no mantuviese mas de 3 millones de barriles al día fuera del mercado”, explicó.
De acuerdo con dicha hipótesis, es muy difícil estimar el precio cuando no hay certeza frente a lo que va a hacer la OPEP en un entorno en el que esta manteniendo la oferta muy por debajo de donde podría tenerla. A pesar de ello, Lacalle no duda en afirmar que que el nivel de US$75 es muy difícil de conseguir, pues supondría un desplome del precio del petróleo en la última parte del año, y eso “parece improbable”.
“El petróleo puede generar crisis, entonces podría pasar lo de 2008, que llegó el petróleo a US$135 el barril y, después se desplomo, lo que creó una recesión”, añadió.
Ante este panorama, el ejecutivo sostuvo que no tiene sentido mantener los recortes de producción. Esto si se tiene en cuenta que la demanda se está recuperando, al igual que la economía global, por lo que “no tiene sentido mantener unos recortes de producción que a medio plazo si siguen, tendrán mayores problemas”.

Estados Unidos y el resto del mundo
Con respecto a Estados Unidos, las estimaciones apuntan a que crecera este año, gracias a buenas proyecciones en cuanto al crecimiento en la producción. En ganancias, hablando de diferentes compañías y disciplina en el manejo de capital, todo dependerá de la consistencia del país, incluso si la crisis del petróleo continúa.
“Esperaría que la producción estuviera entre 70.000 barriles al día. En el corto plazo va a ser difícil hacer más de eso, incluso si una compañía quiere gastar más”, explicó Barrett.
Sobre los demás países, ademas de algunas naciones como Brasil, no habrá nada que sorprenda al mundo por el lado de la oferta. Otras áreas, principalmente la inversión desde el sudeste asiático, no han visto mucho crecimiento.
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Lo que sí puede generar un remezón importante podrían ser las sanciones de Estados Unidos a Iran, aspecto que el mercado global ha vuelto a considerar teniendo en cuenta que Irán ya está exportando barriles de vuelta. “Vamos a ver oferta volviendo, pero el mercado puede absorberla”, dijo Barrett.
En el caso de Venezuela, cabe destacar que actualmente saca 2,5 millones al día, según comentó el experto a Forbes, por lo que hay potencial para que el volumen del país vuelva a su ritmo previo a la crisis hiperinflacionaria, aunque eso dependerá de las sanciones económicas a las que aún está sometido el país.
“La demanda está a 30% frente a niveles prepandemia. Lo cierto es que el mundo depende mucho del petróleo, pues no hay sustitutos de los hidrocarburos en el corto plazo para actividades como generación de energía, producción de acero y plásticos”, comentó Barrett.
A pesar de este panorama, el experto es optimista en sus proyecciones, que apuntan a un modesto crecimiento para esta década. En 2023, con un suministro constructivo, podemos llegar a un Brent de US$75 o US$95 por barril.
Panorama geopolítico
“No podemos olvidar que la situación actual en Ucrania es uno de los factores fundamentales que justifican la subida del precio, y que además nos encontramos en un año en el que ha habido una fuertísima reducción de la producción, por lo que todavía se mantiene un fuerte control de la oferta por parte de la OPEP. Esto es muy grave”, subrayó Lacalle.
El meollo del asunto apunta a la posibilidad de que tanto Estados Unidos como otros occidentales decidan imponer sanciones a Rusia, lo podria limitar su habilidad de producción y de exportación.
Y es que a pesar del tono tajante utilizado este fin de semana por el presidente Joe Biden en la charla que sostuvo con su homólogo ruso, Vladimir Putin, no todos los países se unirían a EE.UU. en su intención de imponer sanciones. En ese caso, todo lo que Rusia no exporte puede ser absorbido por otras naciones miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), así como China y otros actores en todo el mundo.
Si bien la estrategia luce viable en papel y tiene sentido, Barrett apuntó a un detalle que no se debe olvidar, y es que un barril de petróleo proveniente de Rusia tiene diferentes propiedades en comparación los que vienen de otros países, y las refinerías del mundo están configuradas para cierto tipo de petróleo. Ese es un escenario que puede tener un impacto en los precios del crudo a corto plazo.
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“Las disrupciones de oferta en un país como Rusia puede traer un pico en los precios, porque el sistema tiene que ajustarse. Sin embargo, la demanda va a seguir en el mismo nivel, por lo que no va a caer por lo que Rusia haga”, explicó.
Entendidas las consecuencias derivadas de la crisis entre Rusia y Ucrania, no hay que olvidar una segunda anomalía en el panorama internacional. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), los directos responsables del incremento en los precios del petróleo tienen nombre propio: Emiratos Árabes Unidos.
¿La razón? Los recientes ataques de los rebeldes hutíes de Yemen, quienes apuntaron contra unas instalaciones de suministro de petróleo en Emiratos Árabes Unidos hace aproximadamente un mes.
En producción absoluta, Emiratos Árabes Unidos es un jugador pequeño de la OPEP, pero una disrupción en su oferta impactará seguro, y la preocupación es que, si ves especulación potencial o un follow up proveniente de las políticas de la OPEP, e incluso una producción fuera de sus cuotas, eso puede causar disrupción”, destacó Barrett.
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