Expertos coinciden en que se deben impulsar las inversiones públicas y privadas en lo que resta del año. También consideran relevante que se mejoren las expectativas empresariales y el consumo.
La primera mitad del año no ha sido positiva para la economía peruana. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el PBI nacional cayó 0,45% en el primer semestre de 2023 respecto al mismo semestre del año previo. Además, de acuerdo con el INEI, la producción nacional registró una contracción de 0,56% respecto al mismo mes del 2022.
¿Qué ocasionó estos resultados? Los expertos señalan que las protestas de principios de año, el impacto del ciclón Yaku, el fenómeno de El Niño costero y la cancelación de la primera temporada de pesca fueron fundamentales para la contracción del PBI, ya que estas situaciones impidieron la normal realización de actividades productivas en el país.
A ello se sumó el retraso de la compra de urea por parte del Estado, lo que afectó al sector agrícola, señala Donita Rodríguez, jefa de análisis macroeconómico del Servicio de Asesoría Empresarial de Apoyo Consultoría. Carlos Parodi, economista y profesor de la Universidad del Pacífico, suma a esos elementos otro más: el crecimiento nulo de la inversión privada debido a un problema de expectativas negativas originada por la incertidumbre política.
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Las claves para recuperar el crecimiento
De acuerdo con Parodi, potenciar las expectativas empresariales es vital para mejorar el desempeño del PBI en la segunda mitad del año. “Se requiere un shock de expectativas positivas. La inversión privada tiene que reaccionar; ¿Por qué? Porque representa 80% de la inversión total en el país. La pregunta que debería hacerse el gobierno es: ¿Cómo hacemos para que los agentes económicos vuelvan a creer? Y la respuesta es con resultados”, dice el catedrático de la Universidad del Pacífico.
Pablo Arana, profesor e investigador de Centrum PUCP, señala que los elementos más críticos que deberán ser garantizados en el segundo semestre de 2023 deben son el consumo y la inversión. “Por una parte, es fundamental que se procure el buen funcionamiento de las cadenas de suministros de los principales sectores golpeados durante la primera mitad del año: pesca, construcción, telecomunicaciones, financiero, manufactura y agricultura. De otro lado, es crítico ofrecer estabilidad y predictibilidad en el entorno político y económico para promover la inversión privada”, enfatiza el experto.
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Adicionalmente, Donita Rodríguez, de Apoyo Consultoría, coincide en que el consumo y la inversión privada serán relevantes para la recuperación, la cual, a su entender, se está dando de forma gradual. La economista también consideró vital para la mejora de la economía local que se acelere la ejecución de la inversión pública, especialmente en infraestructura. «El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) puede mover [los recursos]. Pero si las unidades ejecutoras (ministerios, gobiernos subnacionales y otras entidades públicas) encuentran trabas o dificultades, eso se debe resolver», afirma.
Rodríguez sostiene, además, que los golpes que experimentó la economía peruana en los primeros meses no necesariamente se van a repetir en lo que resta de 2023, lo que puede abonar en un mejor desempeño del PBI local. “Ya pasó el impacto de la conflictividad. Las obras se están retomando. La confianza empresarial [que mide Apoyo Consultoría] ha salido del terreno negativo por cuatro meses consecutivos. Está en un terreno neutral. Eso es importante”, asegura Rodríguez.
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