Una taxonomía para las finanzas verdes, capacitaciones, US$20 millones de capital para bionegocios y una aceleradora en cambio climático son algunas de las actividades establecidas en la denominada "Hoja de Ruta del Financiamiento Verde" del Perú.

La semana pasada, Elvis García, director general de Economía y Financiamiento Ambiental del Ministerio del Ambiente (Minam), viajó al corazón de la Amazonía, a la ciudad de Manaos (en Brasil) para presentar en un foro de Foro Económico Mundial el plan del Perú para atraer y catalizar 5.800 millones de dólares en inversiones verdes hacia 2030.

Lo que el funcionario presentó fue la «Hoja de Ruta de Finanzas Verdes para el Perú» (HRFV).

El documento, de sesenta páginas, se comenzó a esbozar en 2021, luego de que el Minam realizara la primera Encuesta Nacional de Sostenibilidad Ambiental. Mediante dicha investigación, el despacho consultó a banca múltiple, empresas vinculadas a microfinanzas (como cajas y cooperativas) y fondos de pensiones y AFP y aseguradoras cuánto habían avanzado en la incorporación de riesgos ambientales en sus negocios.

«Nos percatamos que muchas de ellas [las empresas] tenían en cuenta que el riesgo ambiental es importante para la toma de decisión, pero pocas incorporaban estos riesgos en su gestión, productos o toma de decisión. Muchas asociaban esa poca incorporación a la falta de capacidades, conocimiento o marco regulatorio [que incentive la adopción]. Así, se determinó el diseño de un conjunto de actividades que permitan que el sistema financiero incorpore estos criterios y a eso se denomina Hoja de Ruta de las Finanzas Verdes», describe García.

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Aunque la HRFV fue aprobada oficialmente en junio pasado, muchas de las actividades que plantea se comenzaron a ejecutar antes de ello. García explicó cuáles son y cuáles están en agenda en el corto y mediano plazo. A continuación las detallamos:

  • Entre noviembre y diciembre próximos, el Minam presentará los resultados de la Segunda Encuesta Nacional Ambiental, para la cual se enviaron cuestionarios a 113 instituciones del sistema financiero. La encuesta indaga sobre el conocimiento general en finanzas verdes, la gestión de riesgo, el enverdecimiento de los portafolios y la generación de productos sostenibles, la divulgación sobre factores socio ambientales, información que conozcan sobre la gestión de cambio climático, además de biodiversidad. La segunda edición de la encuesta se realizó en alianza con la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS). Esperan repetir la pesquisa cada 2 años. Un dato interesante es que en 2021, anotó García, la encuesta concluyó que el 50% de las entidades financieras contaba con un sistema de identificación de riesgos asociados a factores socioambientales.
  • Se busca crear una taxonomía de finanzas verdes, en línea con la creada por la Unión Europea y Colombia en nuestra región. La idea es que esta sea capaz de brindar transparencia y atraer a inversionistas. Para ello, han comenzado –a través de mesas de trabajo– a discutir sobre las principales definiciones con representantes de los sectores construcción, agua y saneamiento, energía y agricultura (forestal y agropecuaria). Actualmente, el Minam está empezando a trabajar con actores del sector pesquero y se ha conformado una mesa técnica con bancos, dijo García. La taxonomía se elaborará en torno a tres temáticas: en la etapa actual están trabajando en la de la adaptación y mitigación al cambio climático. Posteriormente, se abordará la biodiversidad y la economía circular. «Al tener criterios diferenciados, uno puede clasificar de verde cuando no lo es. Al tener la taxonomía [de finanzas verdes] nacional, los bancos de desarrollo o fondos de desarrollo de impacto, que deseen invertir en bancos o fondos de inversiones, tienen la certeza de que esos proyectos tienen los criterios de la taxonomía», dijo a Forbes. Se espera aprobar los primeros capítulos de la taxonomía para el sector privado el año que viene. Entre 2024 y 2025, se espera definir la taxonomía para la inversión pública, informó y dijo que dichos criterios serán definidos junto al Ministerio de Economía y Finanzas.
  • Se proyecta generar instrumentos financieros «verdes». Camino a ello, explicó García, el gobierno peruano aprobó un programa de financiamiento para bionegocios. El programa, que está apalancado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se ejecuta en toda la Amazonía sudamericana. En ese marco, Perú canalizará a través de Cofide US$20 millones en instituciones financieras, que espera colocar en 6.500 bionegocios de las regiones amazónicas. García informó que este año se espera colocar US$2 millones; en 2024, US$4 millones; en 2025, US$6 millones; en 2026, US$4 millones; y finalmente, en 2027, US$2 millones. El programa fue lanzado en Perú en San Martín el pasado 14 de julio, dijo el funcionario. «La lógica es que puedan existir carteras de bionegocios para las propias instituciones financieras», comentó e informó que Cofide está evaluando a tres cajas – Huancayo, Ica y Arequipa– que han mostrado interés en el programa. «En septiembre [este mes], deberían confirmarse las líneas», anotó. ¿Qué tipo de bionegocios serán financiables? Entre estos, están aquellos asociados a agricultura sostenible, ecoturismo y forestales no maderables.
  • Se promoverá la incorporación de criterios ambientales en los programas estatales que proveen financiamiento reembolsable y no reembolsable. Al respecto, García dijo que en el Estado peruano invierte unos US$3.400 millones en dichos programas. «Estos [los programas] atienden problemas públicos pero no todos incorporan criterios ambientales», dijo. En ese sentido, se está trabajando en el establecimiento de nuevos requisitos de acceso, como por ejemplo, que los interesados al capital que figuren en la lista de infractores ambientales no puedan postular o que obtengan incentivos si, en cambio, cuentan con certificaciones ambientales o realizan buenas prácticas. A la fecha, el Minam ha trabajando en esta tarea con dos programas (Procompite y el Programa de Apoyo a la Internacionalización); en 2024, esperan alcanzar hasta seis programas.
  • Se están desarrollando capacitaciones en finanzas verdes junto a expertos de la cooperación internacional. Un total de 400 representantes del sector financiero privado ya han participado de dichos eventos y 40 docentes de la Universidad Nacional Agraria La Molina. En 2024, García adelantó que se busca continuar con las formaciones y entablar alianzas con más universidades.
  • Se relanzó el «Protocolo Verde», creado en 2019 como un espacio de articulación público-privado, para medir el nivel de implementación de los criterios ambientales en su gestión. El relanzamiento incluyó la integración de ocho gremios del sector financiero, entre ellos, la Asociación de Instituciones de Microfinanzas del Perú (Asomif), la Federación Peruana de Cajas Municipales de Ahorro y Crédito (FEPCMAC) y la Asociación de Bancos del Perú (Asbanc). «Este espacio va a ser un espacio potente para medir [el avance de] la hoja de ruta», dijo García.
  • Se apunta a acelerar la inversión de impacto. Para ello, se creó una aceleradora en cambio climático inhouse en el Minam que busca conectar emprendimientos con fondos de inversión locales y extranjeros, dijo García. El programa fue lanzado el año pasado y, hasta ahora, cuatro empresas han logrado recaudar US$1,5 millones, rondas que esperan cerrar con un total de US$4,5 millones. Entre los fondos participantes están Nest, Alterfin y Amazonia Impact Ventures, puntualizó García. Al mismo tiempo, precisó que en la actual convocatoria participaron 50 empresas que buscan levantar US$20 millones. Añadió que hoy están en proceso de convocar a más inversionistas. Sobre la próxima convocatoria, anticipó que se lanzará el segundo trimestre del año que viene.

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