Según sus estimaciones, en este 2026, el impacto sería de -0,9%, concentrado en pesca, agricultura y textiles.

El fenómeno El Niño moderaría el crecimiento de la economía peruana en 0,9 puntos porcentuales en 2026 y 1,3 puntos en 2027, estima BBVA Research. El mayor impacto previsto para el próximo año responde a la coincidencia con la temporada de lluvias; mientras que la pesca ya muestra efectos: entre enero y julio, la producción de harina y aceite de pescado cayó 73% interanual.

El informe “El Niño: impactos en Perú” señala que la anomalía de la temperatura del mar frente
a la costa peruana alcanzó alrededor de 4,6 °C en septiembre, un nivel considerado como “extraordinario”. Los pronósticos considerados por BBVA Research apuntaban a que las condiciones cálidas seguirían hasta inicios de 2027, por lo que el impacto dependerá también de cómo evolucionen las lluvias, la logística y las medidas de prevención.

Efectos desiguales

El calentamiento del mar redujo la disponibilidad de anchoveta y afectó tanto a la actividad
pesquera como a la industria que elabora harina y aceite de pescado, reporta BBVA Research. Así, la captura de anchoveta para consumo humano indirecto y la producción de esos derivados retrocedieron 73% entre enero y julio de 2026. En el mismo periodo, la pesca para congelados de consumo humano directo aumentó 25%. La contracción de la pesca y de la producción de harina y aceite equivalió a 0,2 puntos del PBI anual.

En cambio, en agricultura, el impacto es heterogéneo por cultivo. Según el informe, hacia julio se
registraron menores volúmenes de aceituna y mango, mientras que la producción de arándano creció, apoyada por adelantos de cosecha, mayor superficie y el uso de variedades más resistentes al calor. Por ahora, aún no se observa con claridad un impacto generalizado de El Niño en la actividad agrícola, destaca BBVA Research. Las variaciones recientes responden principalmente a factores propios de cada cultivo.

En la industria no primaria, las temperaturas más cálidas reducen la demanda de prendas de abrigo y pueden favorecer la venta de bebidas y equipos de refrigeración. Si las lluvias intensas interrumpen carreteras y cosechas, también podrían afectar el comercio, el transporte, la construcción y el turismo, sobre todo en el norte del país.

El Niño Costero y el Niño global

BBVA Research diferencia el Niño costero, asociado principalmente con temperaturas más altas y lluvias por encima de lo normal en la costa, del Niño global, que puede generar sequía en el sur andino. Si ambos fenómenos coinciden, Perú enfrenta riesgos tanto por exceso de lluvias en la costa como por déficit hídrico en el sur. La experiencia histórica muestra que los efectos suelen ser más amplios cuando el episodio alcanza la temporada de lluvias, entre diciembre y abril.

En ese sentido, las proyecciones económicas de BBVA Research están sujetas a incertidumbre: el informe señala que hay pocos episodios históricos comparables y que los resultados dependerán de la intensidad y duración del fenómeno, la preparación de las empresas y la respuesta de las autoridades.