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Nuestra revista | Industria de videojuegos en el Perú: ¿Qué tan grande es y cuál es su potencial?

La industria de los videojuegos en el Perú ha dado pasos agigantados en los últimos años. Un aumento en la venta de equipos para gaming y el fuerte protagonismo de los peruanos en el mundo de los esports confirman que el sector está despegando.

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Foto: Diamond Doves Team

A nivel global, Perú es conocido por su gastronomía, sus asombrosos destinos turísticos, su riqueza de recursos naturales y por la emblemática ciudadela inca de Machu Picchu. Sin embargo, en los últimos años, el nombre del país sudamericano suena fuerte en la millonaria industria gamer. 

Según un estudio de Newzoo, el negocio de los videojuegos facturó a nivel global US$ 192.700 millones en el 2021. Aunque en el Perú el negocio solo generó US$ 120 millones de esas ventas, según la Asociación Peruana de Deportes Electrónicos y Videojuegos (Apdev), hoy este mercado alberga importantes jugadores de esports. De hecho, es el segundo país con más jugadores profesionales de Dota2 del mundo (solo superado por China) en The International, un torneo global de este videojuego desarrollado por Valve Corporation. 

El posicionamiento de los peruanos en The International no es casual. En palabras de Gonzalo Palacín, cofundador de la startup de entrenamiento en deportes electrónicos Cataclysm, el auge se remonta a los años prepandemia, durante los cuales se gestó la actual generación de gamers –aficionados y profesionales– a razón de S/ 1 a S/ 5 la hora en miles de cabinas de Internet.

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Justamente, dichos espacios permitieron saltar la barrera de acceso a una PC gamer propia, cuya inversión supera los S/ 5.000 (US$ 1.326). En las cabinas —que apenas empiezan a reactivarse— nacieron los primeros atletas electrónicos peruanos. “Nos hemos dado cuenta de que hay talento peruano”, resalta Palacín.

El buen rendimiento de los jugadores de esports está en sintonía con una creciente demanda local de videojuegos. El año pasado, el 61% de los peruanos acostumbraba jugar con videojuegos y el 24% decía que planeaba comprar videojuegos en los subsiguientes 12 meses (es decir, este 2022), según el estudio TGI 2021 de Kantar Ibope Media, que busca perfilar año a año el estilo de vida peruano. La referencia se acerca a mediciones realizadas por la Apdev en agosto del 2020, año en el que 57,17% de la población online peruana (19,7 millones de personas) jugaba videojuegos y unos 479.000 participaban de forma entusiasta de la industria (70.000 personas adicionales a las reportadas en 2019).

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Diamond Doves Team. De izq a der: pablo Sandoval (Bolivia), Harrison Cordero (Perú), Adrián Herrera (Perú), Freddy Rojas (Perú), Sergio Nakaya (Perú) y Sebastián Reyes (Chile). Foto: Diamond Doves Team

Avance de la industria 

El crecimiento de los videojuegos y esports en el Perú ha ido en paralelo con el del acceso a equipos gamers. Según Dominio Consultores, en el 2021, las ventas de computadoras gamers crecieron 40,6% en comparación con 2020, pasando de 174.841 a 245.858 unidades. En este grupo, destacó el incremento de las computadoras gamers de escritorio importadas, cuyas ventas subieron 335,3% respecto al año previo (sumaron 1.874 unidades).

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Las portátiles, por su lado, totalizaron 117.480 unidades, lo que significó un aumento de 48,6% frente al año previo. Las computadoras ensambladas –que son la primera opción de compra de los peruanos, a diferencia del resto de latinoamericanos, según la consultora– aumentaron 33% respecto a 2020 y llegaron a las 126.525 unidades.

“La gente compró [el año pasado] lo que no pudo comprar en 2020”, explica Fernando Grados, director ejecutivo de Dominio Consultores, quien se considera gamer y a quien le gustan los juegos de estrategia o disparos.

 Aunque la crisis económica demoró las compras gamers durante el primer año de pandemia, el ejecutivo anticipa que estas se mantendrán en el corto plazo, aunque a un menor ritmo. Esto se debe, en parte, al efecto del Mundial de Fútbol Catar 2022, que orienta el gasto hacia las pantallas LED. Para 2022, Grados estima un crecimiento de las ventas de computadoras gamers de 20% a 25%. También es optimista sobre las ventas de otros equipos gamers, como los mouse, teclados y audífonos.

Instinct Gaming. En la foto, sus proplarers, Andrés “Xamexx” Colan y Stephano “Gonti” Zurita. Crédito: Instinct Gaming

La apuesta de las marcas

 En ese escenario, el ecosistema gamer está marcado hoy por una tendencia global: la profesionalización de los jugadores. De hecho, la sostenibilidad de los equipos gamers depende en un 80% de sus patrocinadores, explica Mariano Tapia, presidente de la Apdev.

Al respecto, Tapia repara que, en Perú, cuando las marcas deciden invertir en deportes electrónicos, buscan dos tipos de resultados: posicionamiento y conversiones. Sin embargo, a veces se enfrentan a retos, como la dificultad de captar a todas las audiencias, las cuales, por la naturaleza del negocio (cada desarrollador de videojuego crea su propia comunidad), están fragmentadas. Además, al igual que en el resto del mundo, la industria gamer peruana afronta el desafío de no promover la adicción a los videojuegos, la cual fue catalogada por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad mental en febrero.

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“Cada videojuego tiene una fanaticada muy característica”, dice Tapia, quien es un exgamer de 36 años. Él empezó a involucrarse en la industria hace dos décadas y a sus 16 años compitió en el extinto torneo World Cyber Game. 

Por ahora, la apuesta de las marcas para ser sponsors —por temporadas— hace ruido a los nativos digitales, “que nacen con un chip antipublicidad”, dice Tapia. “[Los gamers] se van a dar cuenta cuando una marca se quiere subir al carrito de la oportunidad. La comunicación debe ser mucho más transparente y sostenida en el tiempo”, aconseja.

Actualmente, LG y la firma de ciberseguridad Eset, marcas regularmente vinculadas a la industria, destinan una parte de su presupuesto anual de marketing (el 56% y 5%, respectivamente) a financiar equipos locales de gamers o promocionar productos de la industria. No obstante, las lovemarks locales no han dado el paso de participar en el rubro gamer. Las que sí se han involucrado con más firmeza son las empresas de telefonía móvil y las casas de apuestas, según fuentes consultadas por Forbes Perú.

En el caso de las empresas de telecomunicación, estas ofrecen planes móviles gamers (prepago y pospago) a precios similares a los de una cabina de Internet. Además, estas empresas también financian torneos, como es el caso de Movistar Pro Gaming y Claro Gaming Stars League. La primera impulsa el juego de Counter-Strike: Global Offensive o CS:GO (de Valve Corporation) y Clash Royale (Supercell). La segunda es sponsor de League of Legends (de Riot Games). 

Que las compañías de telecomunicación se mantengan firmes en el mundo gamer tiene sentido. A nivel global, el mobile gaming es el mayor segmento de jugadores, con 95% de un total de 3.000 millones de personas que juegan activamente, según Activision Blizzard, recientemente adquirida por Microsoft. Además, se espera que los torneos profesionales migren hacia los celulares.   

Por otro lado, la participación de las casas de apuesta como sponsors en los esports es reciente y, a diferencia de las inversiones a largo plazo de las teleco, su estrategia es más pasajera y ‘golondrina’.  “Es por ello que hay algunos videojuegos o algunos torneos que nacen con mayor rapidez y, así con esa rapidez con la que nacen, se apagan”, dice Tapia. Esa participación también puede considerarse polémica y un reto para la industria, ya que, según la OMS, apostar de manera continua puede generar un “comportamiento adictivo”. 

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Gonzalo Palacín, Luis Alberto Wu Crousillat y Diego Bedoya, cofundadores de Cataclysm. Crédito: Daniela Medina / Cataclysm

El sueño de los jugadores

 No todos los jóvenes quieren ser youtubers. Otros aspiran a convertirse en gamers de alto nivel. En Perú, por lo general, este universo está compuesto en 52% por hombres y 48% por mujeres; y un 45% trabaja y estudia, según un censo realizado por la Apdev en 2019. Otra muestra, de Cataclysm, encontró que el 42% de los gamers tiene entre 18 y 24 años y proviene de diferentes estratos socioeconómicos.

¿Qué los engancha? Además de los abultados premios internacionales (US$ 15,2 millones en el Fortnite World Cup Finals 2019 y US$ 6,4 millones en el League of Legends (LoL) 2018 World Championship, entre otros), su motivación profunda es el “sentido de competitividad”. Así lo define Diego Bedoya, cofundador de Cataclysm. 

Andrés Colan, gamer de Instinct Gaming (el equipo de la Apdev), lo conceptualiza a su manera. “Soy un jugador que tiene hambre de victoria”, dice Xamexx (nickname de Andrés), quien empezó a jugar LoL a los 13, consiguió su primer contrato profesional en 2020 y acaba de recibir dos propuestas de pase a un equipo de Colombia y otro de Ecuador, pero las ha rechazado. No cumplían sus expectativas, explica.

¿Qué busca un gamer que desea ser profesional? El salario cuenta. En Perú, un gamer profesional cobra entre US$ 1.000 y US$ 1.500, mientras que en México la remuneración puede ir de US$ 3.000 a US$ 4.000, anota el compañero de equipo de Xamexx, Stephano ‘Gonti’ Zurita. Este jugador espera jugar en una liga extranjera para 2023. El escalafón se expande en Estados Unidos, donde un gamer profesional gana hasta US$ 20.000 por mes.

A los gamers profesionales o proplayers también les importan las posibilidades de desarrollo profesional. “El sueño de cada atleta de deportes electrónicos es el desarrollo profesional en esta industria”, comenta Frank Riofrío, gerente general de Diamond Doves Team, que ganó el torneo apertura 2022 de la Claro Gaming Stars League. Al respecto, el ejecutivo y exgamer de 32 años dice que esto supone que las organizaciones detrás de los equipos ofrezcan garantías de acompañamiento con coaches técnicos, psicólogos y de alimentación, además de una estructura sólida, ajustada a una regulación laboral clara.

Junto a ello, agrega, siempre existe el deseo de reconocimiento nacional e internacional, de poder competir en un mundial. “Ese creo que es el sueño de todo joven que está metido en la industria”, afirma. Sin duda, se trata de un negocio desafiante, pero también uno lleno de oportunidades, capaz de mover masas y millones de dólares.

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