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Nuestra revista | Telemedicina en Perú: ¿Cómo cambió el servicio con la pandemia y qué le depara?

La atención médica online se ha normalizado en los sistemas de salud público y privado de Perú. ¿Cómo será la próxima ola de digitalización en el sector?

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Telemedicina en Perú: ¿Qué viene después del boom?
Foto: Essalud

En el Perú, la pandemia revolucionó la atención en salud en los sectores público y privado. El caos de la demanda ya insatisfecha se exacerbó con la necesidad de priorizar los casos de covid-19 en hospitales y clínicas, relegando a un segundo plano el servicio de atención médica ambulatoria o en consultorio. De hecho, lo que sucedió fue justamente eso: la atención primaria en salud (para casos leves, enfermedades crónicas o casos que no eran de emergencia) se trasladó a la dimensión virtual (por Internet), como casi todo esfuerzo de comunicación humana.

Las cifras evidencian la transformación. De un tope de 250 atenciones mensuales antes del inicio de la emergencia sanitaria, la Red Nacional de Telesalud (RNT) del Ministerio de Salud (Minsa) pasó a registrar 1 millón de consultas. El crecimiento se dio a través de diferentes servicios: teleconsultas, telemamografías, interconsultas (realizadas entre médicos para analizar casos complejos), telemonitoreo (seguimiento de casos) y el telediagnóstico (análisis remoto de imágenes). Bernadette Cotrina, directora general de Telesalud, Referencia y Urgencias del Minsa, lo confirma: el 30% de las consultas externas que hoy realiza la red de salud del ministerio es online.  

En el Seguro Social de Salud (Essalud) la situación es similar. A un año y medio de haber implementado el Centro Nacional de Telemedicina (Cenate), el seguro estatal informa que en ese período han brindado 2.386.097 consultas virtuales para 24 especialidades médicas. Solo en su primer año de servicio, la atención online del Cenate creció 14 veces, indica la entidad estatal.  

En el sector privado sucedió algo parecido, explica Solon King, CEO de la consultora Total Market Service (TMS). El ejecutivo asegura que todos los actores del sistema privado de salud comenzaron a ofrecer servicios de atención en línea, pese a las limitaciones que ofrecen ciertas especialidades médicas. No fue opcional. La pregunta ahora es qué viene después del boom. ¿Se mantendrá el interés en desarrollar e invertir en telemedicina mientras vuelven las citas a los consultorios?

Foto: Freepik

Lento, pero seguro

Todo parece indicar que el interés por la telemedicina se mantendrá más que vivo, pese a que la demanda de citas online comienza a sincerarse. Esta última es la percepción de las fuentes privadas consultadas por Forbes.

“Creemos que, a medida que los pacientes y los doctores perciban un mayor beneficio de los servicios digitales de salud, la oferta y la demanda se incrementarán”, asegura Álvaro Tacchi, gerente general de Clínica Internacional, la red de clínicas y centros médicos del Grupo Breca.

Esta compañía, actualmente, realiza 17.000 teleconsultas por mes para 20 especialidades médicas, de las cuales 7 representan el 80% del total: medicina general, pediatría, medicina interna, endocronología, gastroenterología, dermatología y neumología.

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Según explica Tacchi, hoy la clínica está invirtiendo en el desarrollo de componentes digitales de atención médica, canales de autogestión, escalar el triaje con inteligencia artificial e introducir los wearables (dispositivos para monitoreo de pacientes que viven con enfermedades crónicas).

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Además, este año Clínica Internacional proyecta lanzar un programa integral de telesalud para atender a los ciudadanos que viven fuera de Lima. Es otra manera de expandirse. Pero, ¿qué entiende la compañía por “integral”? Al respecto, el gerente dice que detrás del adjetivo existe la meta de articular la atención virtual con la entrega de medicamentos, la toma de análisis en el domicilio y la realización de exámenes auxiliares.

En Clínicas Sanna, de la compañía aseguradora Pacífico Salud EPS, que forma parte del holding Credicorp, en 2018 tomaron la decisión de invertir US$ 50.000 para desarrollar inhouse la app Sanna Dr. Online. Desde que la pusieron en línea –en noviembre del 2019– han realizado 285.911 atenciones de teleorientaciones para manejo de patologías de baja complejidad. A través de la app, se otorga un “diagnóstico presuntivo” y se envían indicaciones y medicinas al paciente. Este servicio está disponible solo en Lima y Callao.

Foto: Essalud

El inicio de la pandemia por covid-19 fue un punto de quiebre para la app de Sanna, pues, justamente, en el mes que la emergencia sanitaria fue declarada en el país –en marzo del 2020–, esta empezó a generar retorno económico. De hecho, hoy supone el 16% de la rentabilidad de los servicios de atención ambulatoria de Clínicas Sanna, puntualiza Daniel Díaz, director médico de Sanna División Ambulatoria. El ejecutivo agrega que, en 2021, su facturación casi se cuadruplicó (384%) respecto al 2020. Este año, en telesalud, Sanna prevé introducir la teleatención en pediatría, medicina familiar, nutrición y psicología, anota el ejecutivo.

Hacia la customización

En ese contexto, la telemedicina parece abrirse camino apuntando a nichos de mercado. Este es el caso de dos startups consultadas y, también, del propio Estado.
Fundada en 2019, la startup SmartDoctor está abocada al segmento corporativo, al que ofrece programas de bienestar y atención en obesidad y diabetes, que incluye atención médica virtual.

“Descubrimos que la verdadera pandemia hoy son los trastornos emocionales no diagnosticados o subdiagnosticados, y los trastornos nutricionales”, dice su CEO, Christian Rivera. El ejecutivo cuenta que tuvieron dicha intuición tras trabajar con el Gobierno peruano durante los primeros seis meses de la emergencia sanitaria por covid-19, periodo en el que ofrecieron teleconsultas desde su plataforma.

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“Lo que ha hecho la pandemia es segmentar el mercado”, analiza el médico Rivera y precisa que este año prevén pasar de 45 a 1.200 clientes en Perú y los tres países en los que acaban de iniciar operaciones: México, Colombia y Brasil.  “La gente pensaba que se acababa la pandemia y se acababa la telemedicina. No es así. La telemedicina hizo descubrir que hay un canal que funciona muy bien para ambos [doctores y pacientes]”, opina.

Otro caso es el de Doctocliq, un software de gestión para consultorios profesionales independientes, en particular, odontológicos, que partió hace tres años.

La firma —inspirada en el unicornio francés Doctolib— descubrió que un doctor con un consultorio propio con 200 pacientes pierde al mes 13 horas en gestiones administrativas. Por eso, creó un sistema que les permite a los consultorios facturar, enviar recetas, dar seguimiento a los pacientes y —también— atender por Zoom.

“Apuntamos a este mercado más pequeño, pero es un mercado en maduración”, dice Paul Mendoza, fundador y CEO de la firma, que acaba de constituirse en México y tiene 1.200 usuarios (800 dentistas y 400 asistentes dentales y secretarias).

En el Minsa, Cotrina informa que están por lanzar un programa de telesalud especializado en oncología para niños y niñas. El programa trabajará en alianza con maestros, que serán capacitados para detectar potenciales señales de cáncer, las cuales serán reportadas y derivadas a teleconsultas. De esta manera, el Minsa busca recortar el desfase de 4 a 6 meses en el diagnóstico de la enfermedad. Además, agrega la funcionaria, comenzarán a implementar la telecertificación de personas con discapacidad, en especial en poblaciones vulnerables.

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Potencial latente

Al margen del avance alcanzado, la telemedicina aún no ha explotado todo su potencial en Perú. Así lo advierte Sergio Salas, director de la carrera de Ingeniería Biomédica de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), quien observa que aún hay mucho espacio para la expansión de la telemedicina. ¿A qué se refiere? A juicio de Salas, un potencial silencioso existe en el uso de wearables o dispositivos de medición para telemonitoreo, telerrehabilitación y telegestión.

En lo que refiere a la gestión propia de los servicios de telemedicina, Janice Seinfeld, directora ejecutiva de Videnza Consultores, advierte que un paso determinante sería la asociación de los sistemas de salud con la identificación digital de los pacientes. A su entender, también sería relevante integrar las plataformas existentes en los sistemas públicos y privados. “Se requiere mejorar la interoperabilidad para lograr la continuidad de la atención”, opina.

Sin embargo, la mayor riqueza del servicio aún yace en el subsuelo. Esta última son datos generados por el servicio. De recolectarse y analizarse en grande, la información permitiría dar perspectivas del estado de salud de la población como también, eventualmente, contribuir a la formulación de políticas públicas y privadas en salud.  Es algo en lo que coinciden las fuentes de este reportaje.

En esa línea, es necesario garantizar la encriptación y anonimato de la información de las atenciones. Essalud está trabajando en este sentido. La institución proyecta obtener la certificación ISO en seguridad de la información para el servicio de telemedicina. Al parecer, la carrera digital de la salud en el país recién comienza y todo indica que el número de servicios fuera del consultorio se multiplicará.

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