Luciana D'Angelo, fundadora de la empresa productora de quesos, desvela sus planes para alcanzar una facturación de US$ 30 millones este año.

Aunque no se aprecia de un día para otro, los anaqueles de los supermercados están en continua transformación. Y las nuevas tendencias en la demanda de los consumidores figuran entre los principales factores que impulsan estos cambios, que las empresas de consumo masivo deben atender con la mayor velocidad posible.
Una de las categorías que ocupa hoy más espacio en las estanterías de los retailers y en las mesas de los peruanos es el queso, que destaca por su valor nutricional y su composición alta en proteínas y calcio. Este, en sus distintas variedades, es ya el segundo producto lácteo más consumido en Perú, detrás de la leche evaporada, con un consumo per cápita de alrededor de 4,9 kilos, que contrasta con los 2,4 kilos del 2009, según la Encuesta Nacional del Consumidor Peruano del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego.
La compañía peruana Delice ha sido no solo testigo sino también protagonista de este cambio de tendencia. Su fundadora, Luciana D’Angelo, que empezó produciendo paté de pollo, decidió en la década de los 90 lanzar al mercado un queso crema en un escenario en el que la mantequilla reinaba en los desayunos y Philadelphia era la única marca de queso de este tipo en el país. Su apuesta dio frutos, pues la empresa se ha consolidado como la principal productora de queso crema a nivel local, que vende a supermercados, en el business to business y en el canal tradicional. El espacio que ocupa Delice en los anaqueles y en los hogares peruanos, sin embargo, ha crecido considerablemente en los últimos años y ha ido más allá de su producto core. Bajo el liderazgo de D’Angelo y sus hijos Rodrigo y Camila Escalante, Delice ha potenciado de forma destacada su portafolio de productos en los últimos años y tiene un ambicioso plan de crecimiento. La empresaria, el gerente general y la gerente de Operaciones y Finanzas de la compañía nos dan a conocer su estrategia y cómo prevén pasar de una facturación de US$ 22 millones en 2025 a US$ 30 millones este año.
Ransa, que inició en 1939 almacenando y reprensando fardos de algodón, se ha convertido en un relevante operador logístico regional, que también tiene un proyecto empresarial de gran envergadura. La compañía, perteneciente al fondo de capital privado H. I. G. Capital, apunta a alcanzar ventas por US$ 1.000 millones hacia el 2030. Así nos lo da a conocer en esta edición su CEO Paolo Sacchi, quien ha liderado el crecimiento inorgánico y orgánico de la empresa, que hoy tiene operaciones en 12 países y más de 3.000 clientes.
Mallplaza también ha incrementado su presencia en Perú en los últimos años, especialmente después de la compra de los activos de Open Plaza a Falabella. Hoy la compañía cuenta con 15 centros comerciales en el país y proyecta sumar 150 nuevas tiendas este año. Cristian Somarriva, gerente de la división Perú de Mallplaza, nos explica sus próximos pasos, entre los cuales está la ampliación y la transformación de varios de sus malls, en las que invertirá US$ 200 millones.
En este número, presentamos, además, un especial fintech, en el que abordamos la evolución del mercado de empresas que ofrecen servicios financieros apalancados en tecnología. También sus oportunidades a nivel local, en un contexto marcado todavía por la baja bancarización.
