Presentamos un suplemento especial de Sostenibilidad, en el que damos a conocer la apuesta para crecer de Sinba; y otras historias de negocios con foco ESG.

En el Perú, según el Ministerio de Medio Ambiente, solo se reciclan el 2,7% de los residuos sólidos que se generan, que ascienden a alrededor de 9 millones de toneladas al año. Por ello, la necesidad y la oportunidad para aumentar la cifra en el país son grandes. En el ecosistema de reciclaje, un emprendimiento que iniciaron tres peruanos, ha ganado espacio en los últimos años y busca ser un actor de cambio especialmente desde el lado empresarial. Se trata de Sinba, fundada en 2017 por Pipo Reiser, Andrea Rivera y Juan Alberto Wu, que nació para gestionar los residuos orgánicos de restaurantes y hoy provee servicios de manejo de residuos a numerosas empresas, vende y compra productos como plástico y cartón, y realiza consultorías. Reiser, su CEO, protagoniza la portada de esta edición especial de Sostenibilidad y cuenta su historia y apuesta actual. La compañía, que alcanzó en 2025 una facturación de S/ 5,9 millones (US$ 1,75 millones), busca llevar el modelo que ha establecido en Lima en plantas de procesamiento y con los recicladores como importantes aliados a otras cinco ciudades peruanas. La primera de ellas sería Arequipa, donde Sinba provee ya sus servicios.
También tiene ambiciosos planes de expansión, pero fuera del territorio peruano, la pyme exportadora de productos naturales Amazon Andes Export, cuya historia contamos en esta edición. Omar Sánchez inició esta compañía en 2011 con US$ 500, exportando maca, cacao y camu camu a granel, y hoy envía productos a 47 mercados, con lo cual ha logrado ventas por S/ 3 millones en 2025, gracias, entre otras cosas, a su apuesta por productos de valor agregado y por el comercio electrónico. Ahora busca seguir creciendo en América del Norte y Asia, para lo que ha creado una filial en Estados Unidos, que empezará a operar este año, y espera crear otra en Corea del Sur en un futuro cercano.
La Amazonía peruana alberga una gran riqueza cultural, que promueven y custodian más de 51 pueblos originarios, y Alessandra Durand se propuso darla a conocer al mundo. Luego de conocer de primera mano a las comunidades amazónicas mientras trabajaba su tesis sobre el impacto de las industrias extractivas en esa zona, fundó la empresa social de moda Kené Kaya, que fusiona patrones el kené y el diseño contemporáneo, y con la que ha conseguido llevar este arte ancestral a pasarelas de distintas partes del mundo. Durand explica qué hay detrás de sus colecciones, que cocrea con artesanas de comunidades indígenas, y devela cuáles serán sus próximos pasos. “Quiero dejar un ejemplo para la industria de la moda peruana de cómo podemos trabajar en un modelo diferente, más humano y justo, en el que apoyamos a los artesanos, y vemos cómo ellos pueden innovar y tener también otra fuente de ingresos”, recalca.
