Tras su estreno comercial en las salas de cine nacionales, la cinta seleccionada para representar a Perú en los Oscar 2024 continúa su recorrido por el circuito alternativo internacional. Forbes conversó con Adrián Saba sobre su tercer filme “La erección de Toribio Bardelli”, la controversia tras su nominación y la situación del cine peruano.
Si en algún punto de su infancia a Adrián Saba le hubiesen formulado la pregunta casi obligatoria para todo niño –“qué quieres ser cuando seas grande”–, quizá hubiese respondido que entrenador de delfines, mago o una alternativa bastante más común: jugador de fútbol. Los años evanecieron cada una de esas posibilidades y la falta de talento esfumó la primera opción que se planteó seriamente: ser músico. “No era el mejor músico y tampoco tenía la pasión para compensar mi falta de talento con disciplina”, cuenta a Forbes desde Madrid.
A finales de agosto, el Ministerio de Cultura anunció que su tercer largometraje La erección de Toribio Bardelli (2023) había sido elegido como candidata peruana a “Mejor película extranjera” en los Oscar 2024. A pesar de haberse criado en un hogar con dos padres dedicados al cine y el teatro –su padre es Edgard Saba, fundador del Festival de Cine de Lima– no tuvo en claro el camino hasta que la premura le arrancó una respuesta. “Ya se estaba acabando el colegio, había que decidir. Me di cuenta de que, en realidad, me había dedicado a contar historias toda mi vida. Desde historietas hasta obras de teatro, entonces pensé ‘bueno voy a estudiar cine’”.
El tiempo ratificó su acierto. Con su opera prima El limpiador (2012), obtuvo reconocimientos en el Festival Internacional de Palm Springs, el Festival Internacional de Transilvania y el Festival de Cine Peruano de París. Cuatro años después, estrenó su segunda película El Soñador (2016) en el Festival Internacional de Cine de Berlín y ganó el premio a “Mejor película peruana” en el Festival de Cine de Lima.
El viaje de exploración continúa. Este año estrenó su tercer filme, que –cuenta– es su proyecto más personal. La erección de Toribio Bardelli es una tragicomedia centrada en la historia de una familia disfuncional obligada a reexaminar sus vidas tras la muerte de la madre. A punto de cumplir 70 años, el viudo Toribio [Gustavo Bueno] lidia con una profunda desconexión con sus hijos, el miedo a la soledad, la incertidumbre y el deseo de volver a tener relaciones sexuales como escape de un dolor existencial. Así el director de cine plantea una sutil reflexión sobre el duelo, el desencuentro con quienes nos rodean y las dudas alrededor de la finitud humana.
A diferencia de sus dos largometrajes anteriores –un drama sobre un futuro distópico y un drama romántico–, en este filme Saba explora el humor, algo que –dice– siempre lo ha acompañado.
El humor puede ser una suerte de rebelión en contra de la realidad, ¿cómo decides contar la historia de una familia disfuncional desde la tragicomedia?
Yo quería contar una historia de una familia hace mucho tiempo y también explorar mi sentido del humor. En algún punto estas ideas se van unificando. Me pareció que un tema como la pérdida podía ser tratado desde la tragicomedia. Al final es una película bastante melancólica, bastante nostálgica, pero el humor es trascendental en la vida. En este mundo, siempre oscilamos entre la esperanza y la desesperanza. El humor es el último refugio que nos queda.
Precisamente, la nostalgia es un hilo que atraviesa a los personajes de la película. Hay una pérdida que ,como todo duelo, es una excusa para examinar la existencia. ¿Cómo abordaste este tema?
Primero, voy a lo terrenal que es esta familia con un papá que ha quedado viudo hace poco. Ha fallecido la mamá, los hijos se han quedado medio huérfanos. El padre quiere reactivar su vida sexual. Es una misión clara y consciente con un personaje obsesivo. Pero hay una parte inconsciente que yo le voy dando a la película o que en el proceso va naciendo también. Una obra todo el tiempo trasciende al autor y necesitas conseguir la suficiente perspectiva para intentar estar lo más pegado a la carrera de la propia obra. Como autor, tú estás ahí agarrado del caballo, intentando guiarlo por el mejor camino.
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La película retrata también una desconexión generacional en la familia, un desentendimiento, algo que sucede todo el tiempo. ¿Cuál crees que es la mirada de las generaciones más jóvenes hacia sus padres?
Creo que toda la vida nos la pasamos entre el entendimiento y el desentendimiento con nuestros padres. Es un ciclo que, incluso, se mantiene cuando ellos dejan de existir. En la película hay varios personajes y cada uno representa distintos puntos de vista, desde Luz que es la más comprensiva hasta Sara, la más extrema. Es importante ver que hay distintas conexiones, que van cambiando con el tiempo. Entenderse puede ser complicado y, de cierta manera, la película reconoce que no siempre se pueden encontrar todas las respuestas.

Y, a pesar de saberlo, cada personaje está en esta búsqueda desesperada de un sentido
Hay una cosa, un duelo con la existencia de la que creo que se habla poco en nuestro día a día. Los humanos desde que sabemos que vamos a morir tenemos esta relación complicada con la existencia. Cortázar veía a su gato en la ventana y pensaba: “estoy tan solo como este gato, y mucho más porque lo sé y él no”.
La película tiene actuaciones de lujo. Hablar de la historia del cine nacional es hablar de Gustavo Bueno. ¿Cuál fue la experiencia trabajando con el elenco actoral?
Fue un sueño. Gustavo bueno es parte del ADN del cine peruano. Gisela [Ponce de León] y Rodrigo [Sánchez Patiño] son para mí los mejores actores de su generación y lo pude comprobar. Conocí en el casting a Michele Abascal, que interpreta a Luz de manera increíble. Por parte de Brasil, está Lucelia [Santos]. El trabajo con ellos fue bastante enriquecedor. Me hicieron parecer un buen director.
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Si el tema de la sexualidad, lamentablemente, es un tabú en el país, el sexo en la tercera edad lo puede ser aún más. Incluso, lo abordas desde el título. ¿Cómo haces esta elección?
La película habla de la idea de conectar el abajo con el arriba: trascender. Intento transformar la palabra erección y deserotizarla para hablar de una erección en su plenitud espiritual. Al final, la película habla de salir de la oscuridad, que algunos personajes lo logran a lo largo de la película, otros no. Para mí, el titulo era importante y hablar del sexo en la tercera edad también, porque es una realidad que no se suele mostrar.

La preselección de ‘Soltera codiciada 2’, ‘Reinas sin corona’ y ‘La erección de Toribio Bardelli’ como representantes del Perú en los Oscar generó polémica. Sobre todo, en redes sociales. ¿Cuál es tu opinión?
Mi reflexión es que la polémica nace de una mala comunicación por parte de los responsables y mucha desinformación. El proceso de convocatoria y postulación para los Oscar es el mismo desde hace muchos años. Es una convocatoria pública muy sencilla y gratis. Sin embargo, este año, pocos productores mandaron sus películas y, en otros casos, ya habían postulado para la convocatoria del año anterior y, por tanto, no calificaban este año. Yo me concentro en mi trabajo, hago las películas con todo el esfuerzo, dedicación y cariño que tengo, y la acompaño hasta el final. La envío a todas las convocatorias habidas y por haber, incluyendo la de los Oscar. ¿He tenido suerte que este año participaron pocas películas? Sí. ¿Eso tiene algo de malo? No. Lo único que sí es importante es estar listo cuando la suerte te toca.
¿Es difícil hacer cine independiente en Perú?
El cine independiente necesita apoyo. En nuestro caso, lo recibimos de la DAFO [la Dirección del Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios del Ministerio de Cultura], pero eso no era suficiente. El DAFO nos dio luz verde para acceder a fondos internacionales. Ganamos un fondo brasileño. También ganamos Ibermedia, que es un fondo Iberoamericano. Con eso básicamente se hizo la película . Lo que más nos demoró fue reunir el dinero para hacer la película.
¿Cómo crees que avanza la situación del cine peruano en general?
Estoy admirado con todo lo que se ha logrado en estos últimos años. Es impresionante todo lo que se ha logrado con los pocos recursos. Estoy bastante orgulloso de mis compañeros y lo que están logrando. No solo en el tema de películas de ficción, sino en cortometrajes, cine experimental. Hay muchas cosas sucediendo. Me encantaría que haya más oportunidades de exhibición.
En cuanto al Oscar, ¿cómo está siendo el recorrido internacional de La erección de Toribio?
Hemos empezado hace poco la campaña en Los Ángeles. El tema del Oscar es que es al público de la Academia a quienes se le tiene que promocionar la película, es un público muy específico, que leen unos medios muy específicos. Ojalá nos vaya bien. Hay gente de prensa que está encargándose de promocionar la película allá [en Los Ángeles].

¿En qué festivales ya has presentado la película?
Estuvimos en el Festival de Cine de Roma hace dos semanas. Después en la Muestra Internacional de Cine de São Paulo, al poco tiempo en Grecia. Tuvimos una proyección en Los Ángeles, en el Festival de Guadalajara. Tuve la oportunidad de estar en Roma con Gustavo [Bueno]. Quedé impactado con su nivel de fama. Fuimos al Vaticano de paseo y había una procesión del Señor de los Milagros. Los peruanos lo empiezan a reconocer, se acercan y era una locura. Hemos tenido un estreno como cada cinco o cuatro días.
¿Algunos otros proyectos en mente?
Ahora estoy en Madrid, hice un máster de guion de series. Estoy explorando el terreno por aquí. Vamos a ver qué pasa. Igual tengo algún proyecto que quiero hacer en Perú. Pero tengo que mantenerme más disciplinado [risas], porque pasa mucho que estoy con una idea y de pronto entra otra, y me empieza a distraer. Todo está así como que nada se termina. Así que sé que tengo que coger una idea y quedarme con ella hasta el final.
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