La magíster en Economía Agraria llama a reconocer el rol del sector rural en el crecimiento económico. Le preocupa la falta de acceso a alimentos y anticipa generaciones de peruanos más susceptibles a enfermedades.
La economista Carolina Trivelli descubrió tempranamente el área de especialización que la ha cautivado durante toda su brillante carrera. A sus 25 años, cuando estaba en el último semestre de Economía en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y comenzó a trabajar en el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), tuvo la oportunidad de trabajar codo a codo con el experto en economías regionales y doctor Efraín Gonzales de Olarte en un proyecto sobre gestión financiera de pequeños productores agropecuarios en Bambamarca, Cajamarca. “Luego, me quedé trabajando muchos años en el tema de crédito agropecuario, como un tema central de interés”, cuenta la actual investigadora principal del IEP.
En efecto, durante su vida profesional, Trivelli se ha enfocado en tres problemáticas: pobreza, inclusión financiera y desarrollo rural. Y justamente este expertise le abrió las puertas para asumir como la primera ministra de Desarrollo e Inclusión Social del Perú, entre 2011 y 2013. De aquella experiencia, Trivelli destaca varios logros: haber creado un “ministerio desde cero”, con un equipo de “un gran nivel profesional” y “una mística de ‘tenemos que crear algo transformador y diferente”’. Además, eran años con cifras macroeconómicas “auspiciosas” que permitían hacer intervenciones y coberturas nuevas e invertir en materia social, destaca. “Una vez que logramos aprobar una estrategia para los siguientes años, mi tarea estaba cumplida y tenía que volver a lo mío”, agrega.
ASUNTOS PRIORITARIOS
La economista divide su tiempo en tres: un tercio lo dedica a la investigación, otro a consultorías varias y el tercero como miembro del Consejo Fiscal de la Comisión Consultiva para la Estimación de la Pobreza del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) y de otras organizaciones privadas y de la sociedad civil, entre estas, la iniciativa global Partnership for Economic Inclusion.
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Trivelli reconoce que antes —cuando sus dos hijos eran niños— el balance entre su vida profesional y personal era más complejo, pero la flexibilidad en su trabajo le ayudó. Aun así, reconoce que la tensión entre el crecimiento profesional y las tareas de cuidado del hogar pueden jugar en contra del desarrollo de las carreras de las mujeres, incluidas las economistas. Eliminar sesgos inconscientes y “normalizar el éxito de las mujeres” es clave, dice.
¿Qué otros asuntos le preocupan? Por un lado, que el país no tenga como prioridad generar acciones —públicas y privadas— para enfrentar la crisis alimentaria y los problemas de malnutrición, lo que va a incidir en que “los adultos de los próximos 20-30 años se enfermarán más”. Por otro lado, que el Perú carece de una estrategia de desarrollo rural desde 2004. “Casi todos los motores de crecimiento actuales y potenciales, los futuros, pasan por el mundo rural”, dice, en relación a la minería y energía, los bosques, el turismo y la agroindustria. “Somos un país que le da la espalda a su ruralidad, cuando esta está en el centro de sus oportunidades de crecimiento, de desarrollo y de futuro”. Tener una entidad pública responsable de implementar una estrategia debería ser parte de la solución, opina.
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