La inseguridad ciudadana impulsa la demanda de soluciones que disuadan al crimen. Alarmas, sistemas de videovigilancia y personal de seguridad son cada vez más prioritarios para las empresas en el país.

En el Perú, la victimización e inseguridad ciudadana está creciendo y es una de las principales preocupaciones de los peruanos, después de la corrupción y los bajos sueldos o el aumento de los precios. Así lo demuestran los datos del reporte “Principales problemas del país e Indicadores de Seguridad Ciudadana”, del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) para el semestre móvil agosto 2022-enero 2023.

De acuerdo con dicho documento, a nivel nacional urbano, un 22,5% de las personas de 15 años de edad o más fue víctima de algún hecho delictivo. Esta cifra es superior a la registrada en el semestre móvil anterior (19%, según el propio INEI). Solo en Lima Metropolitana y el Callao, este indicador llegó al 25,9% de la población en el mismo semestre (el semestre previo la cifra fue de 22,7%). El reporte también informó que, a nivel nacional urbano, los robos en hogares pasaron de 3,8% a 4,2% en dicho periodo respecto al semestre anterior.

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Para Noam López, investigador de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), existe un subregistro de las cifras asociadas a victimización y faltan datos actuales del mercado de la seguridad privada que permitan entender su evolución (la información más actualizada del rubro data de 2016). Sin embargo, afirma, como otras fuentes consultadas para este reportaje, que “la oferta de seguridad privada ha crecido en los últimos años”.

Según datos que maneja el investigador de la PUCP, especialista en fenómenos criminales y políticas de seguridad, al menos 30% de la población peruana demanda servicios de seguridad actualmente y, de este grupo, el 47% ha adoptado una alarma comunitaria, 21% ha implementado un sistema de videovigilancia y otro 19% ha contratado un vigilante.

Negocio sofisticado

Ejecutivos de empresas de seguridad que operan en el Perú confirmaron la tendencia a Forbes. “La percepción de inseguridad definitivamente contribuye a que el negocio y, lamentablemente, a que el negocio seguramente siga creciendo”, dice Claudia Puig, gerente general de Liderman. La compañía cuenta con unos 23.000 guardias entre Perú (16.000), Chile (5.000) y Ecuador (2.400) y está explorando ingresar a Estados Unidos, revela la ejecutiva a Forbes. En 2021, Liderman creció 20% respecto al 2020 y este 2023 prevén expandir la facturación en 15% en comparación con 2022. La gerenta espera que ese avance sea dinamizado por nuevos clientes (banca y finanzas) y negocios (limpieza y mantenimiento).

Por otro lado, en la empresa de alarmas Verisure cuentan que, según su “Barómetro de la Seguridad” (una herramienta de medición del crimen que elaboran con datos de Ipsos), en los primeros cuatro meses del 2023 los robos en los hogares y negocios aumentaron 20% respecto al mismo periodo en 2022, año en que dichos delitos reportaron una subida de 82%, acotan. “Dicho aumento coincide con el incremento de las ventas del mismo año (2022) de nuestros productos”, afirma Cielo Zavaleta, directora de Marketing Cliente de la empresa presente en 18 mercados (en Perú hace 10 años). La ejecutiva añade que este año la compañía busca atender a 70.000 clientes en el país.
Gian Franco Maza Coquis, director general de Prosegur Security, observa el desafío que conlleva el crecimiento de la industria. “Las amenazas a la seguridad de las instalaciones y personas se han vuelto más sofisticadas y complejas. La delincuencia evoluciona en sus métodos y se reorganiza constantemente. Por ello, conocen la dinámica de los diferentes sectores del mercado y en las distintas zonas del país”, dice el ejecutivo de la empresa española, que opera en Latinoamérica desde 1995. Sobre sus perspectivas de crecimiento para este año, Prosegur informó a medios locales que preveía crecer a doble dígito, gracias a una mayor apuesta por la tecnología.

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¿Hacia la automatización?

En efecto, la venta de tecnología es quizá el principal driver del sector actualmente, en línea con la percepción de inseguridad ciudadana. Basta observar cómo las empresas están repensando su actividad. En Liderman, Puig anticipa que, hacia fin de año, la compañía planea contar con un área de innovación, enfocada en introducir soluciones de seguridad. “El tema de la tecnología nos da un mayor margen que la vigilancia física solamente”, sostiene la gerente general y subraya que los dispositivos complementan a los guardias.

En Verisure destacan las funciones de sus diferentes modelos de alarmas. Estas lanzan humo durante las intrusiones y poseen cámaras de video. Además, están conectadas a centrales de monitoreo. La empresa vende la instalación y el servicio a través de un pago mensual, explican sobre su modelo de negocio. Por su lado, Maza Coquis de Prosegur, informa que acaban de inaugurar un centro de operaciones en Perú desde el que ofrecen “seguridad híbrida”. Desde dicho punto monitorean y procesan información relacionada a incidencias, eventos, noticias, comunicaciones y los vigilantes. El ejecutivo explica que lo alimentan con datos a través de un aplicativo que les permite estar conectados en tiempo real.

«Lo que nosotros buscamos es administrar riesgos y que se nos vea como una actividad disuasiva frente a la delincuencia y la inseguridad. cómo combatirlo es un tema propio de las autoridades. Trabajamos de la mano con ellos”

Claudia Puig, gerenta general de Liderman


En tanto, Henry Bateson, director general de Motorola Solutions para Argentina, Perú, Bolivia, Uruguay y Paraguay, cuenta que su firma busca impulsar el uso de inteligencia artificial en cámaras de videovigilancia. Esta solución ayuda, por ejemplo, a identificar mediante analítica de datos —los filtra según su apariencia— a individuos o situaciones de riesgo, como la desaparición de un menor en un centro comercial o un camión que se mueve en sentido contrario en una mina. La compañía trabaja en Perú con municipalidades y grandes empresas mineras y del sector oil & gas.

La firma —que invierte a nivel global US$ 750 millones en I+D al año— prevé un crecimiento de ventas de entre 10% y 11% en el segundo trimestre de 2023 y cerrarlo con hasta US$ 9.775 millones de facturación y trabaja en un nuevo tipo de riesgo asociado a los delincuentes: los ciberataques.
Según Cristiano Brede, líder en Ciberseguridad de Motorola Solutions para América Latina y el Caribe, actualmente los fraudes por ciberataques están valorados en varios billones de dólares en el mundo. “La idea es explotar los datos de la persona o utilizar las credenciales para penetrar la red de las empresas”, explica sobre las distintas modalidades de ataques. Asegura que el ransomware, botnets y phishing son riesgos comunes a los que se exponen los gobiernos, las empresas y los ciudadanos desde el momento que usan celulares. Al respecto, Bateson observa: “Hoy te roban el celular por la información”. Y en el Perú, por día se roban unos 5.000 celulares, según el Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel).

Considerando estos desafíos y el contexto local, las empresas de seguridad saben que —quizá más que en otros rubros— para cumplir su promesa y ser rentables, no pueden bajar la guardia.

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