El Perú tiene un fuerte potencial para consolidar la venta de productos agrícolas en los mercados internacionales. Asia es una de las regiones que más oportunidades ofrecen para las exportaciones nacionales. Afrontar las crisis climáticas es uno de los mayores retos.

Por muchos años, el Perú ha destacado por su protagonismo en el sector minero. No es novedoso decir que el país ha acaparado la atención de empresarios e inversionistas gracias a su potencial en esta actividad. Sin embargo, en años recientes, el país también ha avanzado en su consolidación como un proveedor de productos agrícolas de talla internacional.

De hecho, según informó el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), las agroexportaciones peruanas lograron un récord en 2022 tras alcanzar los US$ 9.807 millones, cifra 12,3% mayor a la registrada en el 2021. Otro ejemplo del avance meteórico que ha tenido el país como un importante jugador global se ve reflejado en la uva de mesa, el principal producto de la canasta agroexportadora local. Según reporta la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP), los envíos al extranjero de esta fruta sumaron US$ 1.350 millones, y experimentaron un crecimiento enorme si se le compara con los US$ 6 millones que se exportaron en 2000.

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Otro reflejo del dinámico avance son los arándanos: en 10 años el Perú paso de no exportar arándanos a tener exportaciones por US$ 1.333 millones en 2022. Hoy, de hecho, es el mayor exportador global de este producto. “En ambos cultivos, el Perú es considerado el principal proveedor mundial del mundo, superando a países como Chile, España y Estados Unidos”, destaca Gabriel Amaro, presidente de la AGAP. En la actualidad, entre los productos que concentran más del 50% de la canasta agroexportadora, además de las uvas y los arándanos, figuran el café, los espárragos, los mangos, los cítricos y la palta (el país es el segundo mayor exportador global de este producto luego de México).

Pero, ¿por qué se puede afirmar que el Perú tiene un alto potencial para seguir expandiéndose en los mercados internacionales? Una de las claves es que en el país hay zonas productivas en diferentes partes de la geografía local (costa sur, costa norte, sierra, selva) y que estas no producen lo mismo y no lo hacen en la misma época del año, lo que permite tener una diversificación bastante amplia de las cosechas. “Somos uno de los pocos países en los que puedes sembrar y cosechar el mismo año”, destaca Rafael Zacnich, gerente de Estudios Económicos de ComexPerú.

De hecho, de acuerdo con el Mincetur, al cierre de 2022, un total de 2.734 empresas exportaron 660 partidas arancelarias a 133 mercados. “El país cuenta con una gran diversidad de climas y suelos, que le permiten producir una amplia gama de productos agrícolas de alta calidad. Además, tiene una larga tradición agrícola y una mano de obra calificada”, resalta Marco Vinelli, director de la Maestría en Administración en Agronegocios de ESAN.

Otro detalle que evidencia el potencial de los productos agrícolas peruanos son los acuerdos comerciales vigentes. Según el Mincetur, el Perú tiene 22, lo que lo conecta con 57 mercados internacionales y 3.400 millones de potenciales consumidores. Eso ofrece un terreno gigante para los productores locales. Y están en camino más acuerdos comerciales, según comentó en mayo a Forbes el titular de dicho ministerio, Juan Carlos Mathews. El funcionario explicó que el tratado de libre comercio (TLC) con Hong Kong se estaría cerrando en el primer trimestre de 2024 y el de Indonesia al finalizar ese mismo año. Además, se ha reanudado la negociación para firmar un TLC con la India, país que este año lograría una tasa de crecimiento económico superior a la de China y Estados Unidos. Este último acuerdo sería fundamental para los siguientes años, ya que, solo en 2022, el comercio total entre Perú y ese país asiático fue de US$ 3.300 millones, monto que en 2003 era de tan solo US$ 73 millones.

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“Los potenciales TLC que se vienen negociando van a permitir incrementar los volúmenes exportados, lo cual facilitará seguir creciendo en área cultivada, en volúmenes producidos y, por ende, en exportaciones”, dice Amaro. Desde el Mincetur, han informado que también se están modernizando y actualizando los acuerdos comerciales con varios países, lo que también generaría nuevas oportunidades para los productos agrícolas peruanos. El ministro Mathews señaló en mayo que eso se está dando con el TLC con China y se daría en los acuerdos con Brasil y Singapur.

Las nuevas fronteras

Aunque hoy los principales destinos de los envíos agrícolas peruanos son Estados Unidos, Europa y, en menor medida, China, los expertos coinciden en que hay mercados que tienen condiciones para crecer. Para Carlos Posada, director institucional de la Cámara de Comercio de Lima, existen países de Asia que podrían aprovecharse más. “Estos son Corea del Sur, Japón y Singapur. Tienen una creciente demanda de productos agrícolas y alimentos frescos. Estos mercados se podrían abordar con una estrategia ligada a los ‘superalimentos’ [superfoods], como la quinua, la maca, productos derivados de la uva y cítricos”, detalla Posada.

Para el también exviceministro de Comercio Exterior, hay otros mercados potencialmente interesantes ubicados en el Medio Oriente. “Algunos de los países que pueden ser interesantes son Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, que han experimentado un crecimiento significativo del consumo de alimentos importados, particularmente ligados a frutas frescas, aceitunas y productos del agro con valor agregado como jugos y mermeladas. [Estos mercados] podrían tener una aceptación bastante importante en una sociedad con alto poder adquisitivo”, dice Posada. De acuerdo con Marco Vinelli, de ESAN, Perú también puede aprovechar esta oportunidad para exportar a África. “Es un mercado en crecimiento con una población joven y en aumento”, destaca el catedrático.

Por su lado, Amaro, de la AGAP, al igual que Posada, destaca que hay potencial para incrementar la variedad y volúmenes de productos enviados a Asia. No obstante, sostiene que no basta con tener un TLC, sino que es vital trabajar en abrir los mercados.

“AGAP, junto al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria [Senasa], ha venido trabajando en el acceso a nuevos mercados para diferentes productos en el continente asiático. Un claro ejemplo es el caso de la palta, que ya se puede exportar a Malasia. Asimismo, se tienen otros mercados en proceso de acceso, como: los cítricos en Vietnam, Tailandia, Filipinas, Corea del Sur y Japón; la palta a Filipinas, Taiwán y Vietnam; las uvas en Filipinas; los arándanos en Indonesia, Japón, Vietnam y Corea del Sur”, explica.

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Cabe indicar que el megapuerto de Chancay, que estaría listo en 2024 y permitirá recibir megabuques de 18.000 contenedores, es visto hoy por los expertos como un proyecto que dinamizaría las agroexportaciones hacia China y otros países de Asia sin escalas en otros continentes.

una canasta más amplia

El país no solo puede trabajar para llegar a nuevos mercados, sino para diversificar aún más los productos agrícolas exportados. Para Alexander Vargas, director de Assurance de PwC Perú, uno de los productos que demuestra un crecimiento muy interesante y puede generar grandes oportunidades en el futuro es la pitahaya. “Este producto viene en crecimiento en los últimos dos o tres años. Ya es de conocimiento público que, en 2022, se realizaron los primeros envíos peruanos de pitahaya de manera constante, aproximadamente entre 100 y 400 kilos cada mes, excepto marzo, donde se enviaron 800 kilos. En ese sentido, en lo que va de 2023, ya se han exportado más de 50.000 kilos, lo que demuestra el crecimiento en los rendimientos constantes que tiene esta fruta, así como el incremento de la demanda en nuevos mercados”, dice el ejecutivo.

Para la AGAP, entre los productos cuya demanda internacional puede crecer figuran el jengibre, las cerezas y el caqui. Vinelli, de ESAN, ve potencial en las frutas y verduras de colores brillantes, como las bayas, las frutas cítricas y las verduras de hoja verde. “[Estas] son ricas en antioxidantes y otros nutrientes” dice. También ve futuro para productos orgánicos y sostenibles, productos funcionales (ofrecen beneficios a la salud y tienen un alto valor nutricional), entre otros.

Justamente, Posada, de la CCL, destaca nuevamente a los superalimentos, ya que estos han ganado reconocimiento a nivel mundial por sus propiedades nutricionales y beneficios para la salud. “Asimismo, la palta peruana ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años y se espera que continúe su expansión debido a la creciente demanda internacional. Otro producto con gran potencial es el cacao peruano, reconocido por su calidad y sabor único, lo que lo posiciona como uno de los mejores del mundo”, menciona el exviceministro de comercio exterior.

Desafíos en la agenda

El rubro agroexportador, más allá de su potencial, tiene muchos desafíos por delante, coinciden los especialistas. Los asociados al clima son los más relevantes, ya que afectan la producción, pero también tienen un impacto en la infraestructura logística. De hecho, Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva, ha asegurado que la agricultura peruana enfrentará este 2023 el peor escenario de los últimos 26 años debido a los daños provocados por los eventos climatológicos (el ciclón Yaku y, recientemente, el fenómeno de El Niño).

“Este año, el fenómeno de El Niño se presenta como uno de los mayores retos para la actividad agrícola. La presencia de este fenómeno ocasionó que, en el segundo trimestre del 2023, esta cayera 7,9% interanual y que, en las últimas semanas, se registrara una caída importante en el abastecimiento de los mercados de algunos productos, como el limón, la cebolla y otros, con lo cual subieron los precios”, explica Amaro.

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De acuerdo con el ejecutivo gremial, para los próximos meses podría registrarse un aumento de las lluvias, las cuales, si tienen intensidad fuerte, ocasionarían perjuicios incluso más graves para el sector agrícola. “Las grandes empresas del sector agroexportador y agroindustrial cuentan con planes de contingencia para afrontar estos hechos. Sin embargo, la agricultura familiar podría sufrir repercusiones que no serían fáciles de revertir, que golpearían duramente la economía de los productores y sus familias. El sector público debe acelerar la ejecución de los proyectos de inversión pública para estar mejor preparados”, recomienda Amaro. Justamente, el Gobierno destinó S/ 3.565 millones para prevenir desastres naturales como El Niño este año. No obstante, sigue pendiente que las autoridades (entre el gobierno central y los gobiernos subnacionales) mejoren la ejecución de esos recursos. Según informó la Contraloría en agosto, solo se ejecutó un 5,6% del mencionado presupuesto entre abril y julio de 2023.

El país tiene una gran diversidad de climas y suelos, pero esta diversidad también lo hace más vulnerable a los cambios climáticos, dice Vinelli. Para afrontar la alta variabilidad climática, el catedrático sugiere “promover la investigación y el desarrollo de nuevos productos y variedades de cultivos adaptados a las condiciones climáticas cambiantes”. Además, recomienda que se implementen técnicas de agricultura de precisión para optimizar el uso de recursos.

Por su lado, Posada señala que se debe trabajar también en fortalecer los estándares de calidad y las certificaciones. “Para competir en los mercados internacionales, los productos peruanos deben cumplir con altos estándares de calidad y contar con certificaciones reconocidas. Esto implica mejorar los procesos de producción, garantizar la trazabilidad de los productos y cumplir con las normativas internacionales”.

El exviceministro propone desarrollar una estrategia integral de marketing y promoción para dar a conocer los productos peruanos, resaltar su calidad y diferenciación, y generar demanda en los mercados extranjeros. “Esto debe hacerse con el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, Promperú y las oficinas comerciales [OCEX]”, remata Posada.

Rafael Zacnich, de ComexPerú, sostiene que también debe mejorarse la infraestructura (portuaria y terrestre) para facilitar la salida de los productos. Además, sostiene que el Estado requiere destrabar grandes proyectos de irrigación a nivel nacional, como Alto Piura, Chinecas, Chavimochic y Majes Siguas II. “Solo esos cuatro proyectos representan una inversión de US$ 3.500 millones. [Destrabarlos] ampliaría la frontera de producción para la exportación agrícola en 200.000 hectáreas [hoy se tienen alrededor de 190.000 hectáreas]”, concluye Zacnich.

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