Las heladerías artesanales están en plena expansión en Lima y pronto en provincias. Creatividad, audacia comercial y experiencias memorables definen su estrategia.

Uno de los recuerdos más bonitos que atesora Laura Lucangeli de su infancia son los momentos que pasaba en compañía de su madre frente al lago de Bracciano, a una hora de Roma. “Mi mamá me llevaba todos los viernes a comer un helado en una pequeña heladería, cerca de casa”, dice la gerenta general de la heladería artesanal Blu a Forbes. Ubicada en Barranco desde hace once años, Blu nació inspirada en ese recuerdo. “Era como un momento que compartíamos, un engreimiento muy especial, una memoria linda, como un ritual, comer helado con alguien o hasta solos, y con el tiempo se convirtió en el sueño de tener mi propia heladería”, confiesa Lucangeli, quien fundó la compañía junto a Nicolás Palma.

Dicho sueño, hecho realidad, el año pasado creció en ventas en 15% y este año proyecta facturar entre 15% y 20% más, prevé la gerenta. La expansión —explica Lucangeli— será el resultado de varias apuestas: la ampliación de su local matriz (además de los tres módulos de venta que operan en San Isidro, La Molina y Surco), nuevas presentaciones y ocasiones de consumo (buscan posicionarse en eventos familiares y corporativos) y, no menos importante, el impulso de la venta por aplicativos.

La historia de Blu no es aislada. Aunque no hay cifras precisas de cuántas empresas y locales existen en el país, ni del tamaño en ventas del mercado, el negocio de las heladerías artesanales está en pleno auge en Perú. Así lo evidencian el desempeño y las proyecciones de ingresos e inversión de las gelaterias consultadas para este reportaje.

Laura Lucangeli y Nicolás Palma, de Blu. Foto: Cortesía

¿Qué elementos están dinamizando este negocio? El más relevante tiene que ver con los atributos de la demanda de sus clientes, de todas las edades. “El consumidor peruano es mucho más exigente con lo que consume; ya no basta con un nombre conocido, ahora miran los ingredientes”, comenta Stefania Cereghino, gerenta general de Heladería Speciale, fundada en 1942. Esa presión ha llevado al sector a profesionalizarse, acceder a certificaciones y demostrar que lo que se vende es “100% real”, añade la ejecutiva, miembro de la familia fundadora. Actualmente, Speciale cuenta con locales en Magdalena y Barranco, donde ofrece 19 sabores de forma permanente. Este año planean abrir tres locales más y crecer en ventas entre 10% y 15%, informa.

Foto: Speciale

Jorge Luna, representante de la marca de helados argentina Freddo, coincide con Cereghino. “El paladar peruano es muy exigente con los sabores, sobre todo con los sabores extranjeros”, afirma. La marca aterrizó en Perú en junio de 2024 con un local en Larcomar (Miraflores) y 24 sabores. Ese año facturó US$ 168.600 y, al cierre del 2025, US$ 874.400 (cuatro veces más). Según Luna, el posicionamiento de la marca en Perú tiene que ver con el uso de leche fresca en la formulación de los gelatos (que en su caso evocan los insumos de diferentes orígenes). En efecto, según repara, los sabores Freddo son importados de la fábrica de la empresa en la ciudad de Rosario (a cuatro horas al norte de Buenos Aires). Desde allí la compañía envía su gelato al resto de los 10 países donde está presente en el mundo, dice Luna. “Un punto importante que ha hecho que Freddo se posicione muy bien y rápidamente en estos 15 meses que tenemos en Perú es que en Argentina, a diferencia de Perú, cuentan con mucho ganado y mucha leche fresca. En Perú, no hay leche fresca en cantidad”, indica.

Jorge Luna, representante de la marca de helados argentina Freddo. Foto: Cortesía

La frescura es otro diferencial para el consumidor. Así lo cuenta Matthew Smith-Talbot, gerente general y creativo de la heladería Crem de la Crem, inaugurada en 2013 al costado de la Biblioteca Municipal de Barranco. Actualmente, operan tres locales más (en Punta Hermosa, Miraflores y un módulo en San Isidro). “Hago helado todos los días y el helado que tú comes en heladería máximo tiene ahorita en temporada alta como 24 horas”, señala y comenta que dicha velocidad de reposición es lo que crea cada vez más distancia con el canal moderno.

Crem de la Crem, en Barranco. Foto: Cortesía

El chef estadounidense criado en Oxapampa fundó la heladería en 2013 junto a dos colegas, Patricia Nagamine y David Fernández. Informa que, el año pasado, la empresa terminó de pagar un crédito Reactiva, que tomaron durante la pandemia, y en 2026 esperan crecer en ventas entre 5% y 15%. La marca no prevé abrir nuevos locales este año, pero tampoco lo descarta si encuentran ubicaciones estratégicas de alrededor de 40 metros cuadrados, dice Smith-Talbot, quien confiesa que como zona le gusta el Centro de Lima.

Matthew Smith-Talbot, Patricia Nagamine y David Fernández, fundadores de la Crem de la Crem. Foto: Cortesía

En Anacapri Gelateria Artigianale también ponen en valor la frescura de sus insumos. “Hacemos nuestros propios helados, picamos la fruta el mismo día que se hace el producto”, comenta Renzo Martoreli, gerente general de la compañía que abrió sus puertas en la Casa Inclán, en Miraflores, en 2022. La heladería —que lidera con sus dos hermanas, Melissa y Chiara— hoy posee un local en La Molina y otro en Punta Hermosa y recientemente inauguró el cuarto, en San Isidro, con una inversión de US$ 100.000. De forma permanente ofrecen 40 sabores, a los que suman unos 40 estacionales. Este año, estiman crecer en ingresos un 30%. En Blu, Lucangeli explica que también optan por hacer su gelato todos los días, para evitar el uso de aditivos. Además, usan fruta de temporada “para respetar lo que nos ofrece la Pachamama”. “También tenemos un laboratorio a la vista del cliente, donde puede ver cómo se pela la fruta, cómo se procesa […] para justamente transmitir transparencia”, apunta Laura Lucangeli.

La creatividad manda

Detrás de las proyecciones de crecimiento de las heladerías hay un modelo de negocio rentable basado en complementariedades y audacia comercial. Para empezar, la mayoría de los empresarios no concibe la apertura de locales sin una cafetería, otro negocio que ha ganado terreno por sí solo en el país y está dando que hablar alrededor del mundo. “Nuestra heladería está complementada por una muy buena cafetería premium”, dice Luna. Cuenta que la bebida, ya sea un capuchino o un latte, es servida con una bolita de helado de cortesía. En Anacapri también partieron con el café desde un inicio. “Siempre lo hemos tenido como complemento”, dice Martoreli y añade que el grano es empleado en postres, como affogatos. En Blue, el año pasado lanzaron su café de especialidad y creen que incluso podrían sumar otros productos a la oferta “sin perder el foco” en su helado. 

Melissa, Renzo y Chiara, de Anacapri Gelateria Artigianale. Foto: Cortesía

Más allá de la diversificación de los productos, el café desempeñó un papel importante en la generación de ingresos. En Freddo, representa entre el 35% y 40% de las ventas (el resto es de gelato) durante el año. En invierno se mantiene en ese nivel. Se trata de un dato que revela una tendencia imparable: que el helado ya no solo atrae en verano. “[El helado] está empezando a dejar de ser un producto estrictamente estacional y está siendo ahora un consumo un poco más emocional, para disfrutar todo el año”, dice Lucangeli.

Para Luna, el fenómeno es tal que en años venideros espera que el helado llegue incluso a representar el 80% durante todo el año. Ya alcanzan este nivel en la tienda de Larcomar, gracias a la presencia de público extranjero, explica. En el canal moderno, la venta de helados también está creciendo. Según un estudio de NielsenIQ, la comercialización de helados creció de manera interanual en 18% durante los “meses fríos” del 2025.

Otro pilar esencial del negocio es la innovación, que incluye desde el lanzamiento de sabores, hasta la inversión en maquinaria importada (la mayoría de las fuentes la ha traído de Italia). Sobre los sabores, en Crem de la Crem, Smith-Talbot —que es quien formula la mayoría de sus recetas— informa que los crea inspirándose en recuerdos o momentos de la vida cotidiana suya o de amigos. “Peanut butter & jelly es un sabor basado en un sándwich que me hacía mi mamá cuando me mandaba al colegio”, cuenta y añade que por semana tiene al menos dos gelatos “especiales”. En Freddo, Luna cuenta que están por introducir los helados de lúcuma y crostata al limone (que sabe a pie de lemon).

Foto: Cortesía / Anacapri Gelateria Artigianale

En Anacapri lanzan sabores alusivos a los diferentes momentos del año (Navidad, San Valentín, Pascuas y Fiestas Patrias) y han realizado ‘colaboraciones’ con marcas como Giorgio Armani, Riccadonna y Butrich. “Me junté con su brand manager [de Riccardonna] y le dimos vuelta a los sabores. Me explicaron cuál eran las notas de cata de los espumantes. Luego hicimos un tasting y a la semana siguiente saqué tres opciones [de gelato]”, detalla Martoreli. Pero eso no es todo. También han creado gelatos de agua para perros, sabor arándanos con zanahoria, agrega. En Speciale la apuesta este año será por los postres helados, cuenta Cereghino. “Estamos lanzando productos como el pionono relleno de helado y tortas heladas, que son ideales para las celebraciones de verano”, amplía la ejecutiva. Como en Blu, en Speciale buscan captar nuevas ocasiones de consumo. “Entendemos que el helado es un indispensable en la refrigeradora, ya sea para reuniones familiares o simplemente para disfrutar en el día a día”, afirma.

Helado sin fronteras

Si bien el negocio está creciendo sobre todo en Lima, los gelateros artesanales no descartan expandirse a provincia, donde el negocio está en pañales. Al respecto, Lucangeli comenta que sus opciones son Cusco o Arequipa, debido a que “existe un mix importante de consumidores locales y extranjeros“. En Anacapri también tienen en el radar a la Ciudad Blanca o a Tacna, revela Martoreli. “Si todo va como queremos que vaya este año, abriremos en Arequipa o en Tacna”, anota. Explica que están evaluando las facilidades logísticas (como la cadena de frío) para avanzar con el plan.

Foto: Cortesía Speciale

De su lado, Cereghino, de Heladería Specialle, cuenta que a mediano plazo buscan “descentralizar la marca y llegar a otras ciudades como Piura e Ica”, mientras que, para Freddo, el avance en regiones es parte de una segunda etapa de expansión de la marca. En su caso, abrirían tiendas puerta a calle y no en centros comerciales como lo han hecho hasta ahora. “Posiblemente una de ellas [de las tiendas en provincia] sea al norte del país, que podría ser Piura o Trujillo. Arequipa es otro punto importante donde nos piden mucho. Serían los puntos que están ahora mapeados”, dice Luna. En Blu y Anacapri ven potencial asimismo para que el helado peruano se expanda fuera del país. De hecho, Martoreli indica que tienen a Brasil en su radar, debido a la cercanía con clientes de ese mercado. “La gastronomía peruana es tan bien vista a nivel internacional que creo que también se apreciaría tener una gelateria con insumos peruanos”, remata. 

Hechos relevantes

Consumo per cápita. Según Luna, el mercado de las gelaterias peruanas seguirá creciendo en número de marcas. Mientras algunas se consolidarán, otras nacerán, asegura. Dicho dinamismo refleja el potencial de mercado, que según un estudio de consumo realizado por Freddo Argentina es relevante. “Perú es uno de los países de la región que tiene uno de los menores consumos per cápita de helado”, dice. Y detalla que mientras en Argentina se come entre 7 y 8 kilos de helado al año, en Perú el promedio es de 2 kilos.

Opciones light. Las opciones para personas con restricciones alimenticias, como el azúcar o el gluten, aún son limitadas en el mercado local de gelatos artesanales. La opción alternativa más común en la mayoría de los locales son los sorbettos hechos con agua y frutas.

E-commerce. Otra palanca del negocio son las ventas por aplicativos, que, según cuenta Smith-Talbot, ganaron tracción durante la pandemia. En Freddo detallan que representan entre el 10% y 12% de los ingresos anuales y este año prevén que crezcan hasta un rango de 14%-15%. En Speciale, equivalen al 20% de su facturación. “Es un canal que proyectamos potenciar este año con presentaciones de vasito, vaso grande, medio litro y litro”, informa Cereghino. En supermercados, las ventas de helados vía comercio electrónico crecieron 17,6% durante el bimestre noviembre-diciembre de 2025, según NielsenIQ.

También crece el canal moderno. En el canal moderno, la venta de helado creció 23% durante noviembre y diciembre pasados (considerados los primeros meses del verano), en comparación con el mismo período en 2025, según información de la consultora de inteligencia comercial NielsenIQ. Dicho aumento se debe a la recuperación local del consumo, indica Romina Lucanera, customer success manager de la firma. “Esta situación de mejora económica hace que el consumidor esté dispuesto a gastar en categorías que quizá no son tan básicas, a darse esos gustos de indulgencia”, anota. Según el estudio, las tiendas de conveniencia lideran el aumento, con un crecimiento de venta de helados de 46,7%, seguidas de los supermercados de descuento (con 40,8%). Por segmentos, el que más crece es el take-home (tamaños grandes para compartir), con un peso del 77% del total, mientras que el de impulso (paletas y conos) supone el 23%. “Claramente, no hay tantos sabores en canal moderno como puede tener una heladería artesanal, pero sí hubo bastantes lanzamientos de sabores nuevos asociados a productos de confiterías”, analiza la ejecutiva sobre las compras de impulso. Explica que los sabores son elementos que dinamizan el consumo.