Franco Canziani, gerente general y fundador de Waira Energía, conoció la comunidad de Laguna Grande en la Reserva Nacional de Paracas en 1992. Desde entonces ha desarrollado varios modelos de sistemas de electrificación para la comunidad de pescadores que allí habita. También las instaló en una veintena de comunidades rurales más, contó a Forbes Perú.
Muchos años antes de convertirse en ingeniero mecánico, Franco Canziani descubrió el poder del viento. Su padre le enseñó a navegar a vela cuando era niño y, a los 18, comenzó a practicar windsurf.
“De esa relación con el viento surgió la pregunta de por qué no usarlo para generar electricidad“, cuenta a Forbes el hoy fundador y gerente general de Waira Energía, firma especializada en la fabricación y comercialización de microrredes de generación de energía eólica y solar.
Canziani prototipó y construyó sus primeras turbinas eólicas a inicios de 1990 (dos años después de graduarse) y en 1992 a conoció Laguna Grande, un lugar al que siempre ha regresado desde entonces y que ha tenido un rol clave en su negocio, que factura por año entre 1,2 millones y 1,3 millones de soles desde 2022, según cuenta. Actualmente, la empresa, que ya es rentable, tiene dos componentes clave en sus ingresos: 60% de la facturación de Waira Energía proviene de la venta de venta directa de sistemas de electrificación rural a empresas privadas, fundaciones y oenegés, y el 40% de sistemas fotovoltaicos para autoconsumo en condominios urbanos para edificios nuevos, puntualiza Canziani.
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Una comunidad pionera
Ubicada en la Reserva Nacional de Paracas, en Ica, a 35 kilómetros del balneario homónimo, en Laguna Grande viven dos comunidades de pescadores, de alrededor de 140 personas, que residen allí de manera estacional, de acuerdo con las temporadas de pesca, detalla el fundador de Waira Energía.

El ingeniero conoció el lugar de manera azarosa. “Un suizo que sabía que yo fabricaba turbinas me encargó electrificar los embarcaderos artesanales”, cuenta Canziani y observa que aquel proyecto colapsó un par de años después debido a que ni la tecnología ni el modelo financiero de mantenimiento detrás eran los idóneos. “Aprendí que si la energía es gratis y no hay un fondo de reparación, el sistema no es sostenible”, asegura el empresario.
Dichas lecciones aprendidas, sumadas al «progresivo» abaratamiento de la tecnología solar fotovoltaica animaron a Canziani a reformular la apuesta y diseñar un sistema híbrido de generación eléctrica con el propósito de atender la demanda de la población peruana que todavía no tiene luz en sus hogares. En Perú, hay más de un millón de personas que aún no cuentan con acceso al servicio eléctrico en el sector rural, equivalentes a entre el 15% y el 18% de la población que habita en el campo, precisa a Forbes el Ministerio de Energía y Minas (Minem). Este año, el gobierno prevé que la brecha se acorte y que el coeficiente de electrificación rural aumente de 89,6% que reportó en 2025 al 92%, agrega el ministerio.

Canziani conoce el tamaño del problema y, según anota, en los últimos 15 años, Waira Energía ha instalado los sistemas híbridos en un total de 20 comunidades de la costa, sierra y selva del país. El ingeniero explica que cada microrred es capaz de generar electricidad a partir del viento y del sol, e incluye una batería de litio para almacenarla. Puntualiza que, hasta ahora, los clientes de Waira Energía han sido “de segundo piso”, es decir, financiadores intermediarios de los sistemas, cuyo costo oscila entre 800 dólares y 2.000 dólares, de acuerdo al ingeniero. La de Paracas (Laguna Grande) precisa que puede generar 12 kW, por lo que su costo es entre 24.000 y 30.000 dólares, considerando costos extras asociados a su gestión. «Es una alternativa con un CAPEX (inversión inicial) más alto que un grupo electrógeno, pero el OPEX (costo operativo) es mucho más bajo porque no consumes petróleo ni tienes tantos gastos de mantenimiento. El costo anualizado resulta competitivo», repara.
Salto tecnológico
Sobre el último modelo desarrollado del sistema, el también profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) y la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) explica que puede ser gestionado de forma remota y posee una plataforma que integra información meteorológica, sobre la electricidad (cómo funcionan los paneles y turbinas y el estado de la batería) y de consumo (que obtienen de medidores inteligentes). Waira Energía desarrolló esta última versión gracias a un cofinanciamiento que obtuvo en 2023 de Proinnóvate que ascendió a unos 360.000 soles, de los cuales 300.000 soles fueron aportados por el Estado y 60.000 por la compañía. Canziani cuenta que ganaron este fondo tras dos intentos fallidos previos. En el tercero, el enfoque del concurso –Cambio Climático y Validación de la Innovación”– los ayudó, apunta.
Aunque partió con capital propio vendiendo turbinas eólicas a granjas avícolas en 2010, el ingeniero explica que el acceso a financiamiento no reembolsable ha sido clave para Waira Energía para impulsar la innovación y las mejoras. Así, según informa, en 2015 la compañía ganó un fondo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de unos 90.000 dólares que habilitó en 2016 la implementación de la red microeléctrica en Laguna Grande. Y en 2023, obtuvo el cofinanciamiento de Proinnóvate de 360.000 soles.

Actualmente, Waira Energía apunta a recaudar nuevos fondos para alcanzar su próximo hito: integrar inteligencia artificial al sistema. El objetivo es que los sistemas híbridos puedan ser fabricados y configurados en el Perú “para no depender de hardware y software extranjero”, dice Canziani. “Queremos incorporar algoritmos de inteligencia artificial para que la supervisión sea en tiempo real, emita alarmas, diagnósticos y pronósticos meteorológicos”, explica. Advierte que la IA podría enviar avisos a los usuarios para que reduzcan su consumo en días con poco sol o viento.
En Laguna Grande, ya están acostumbrados a recibir información sobre el estado de la red eléctrica híbrida. En efecto, existe un encargado local de comunicar vía Whatsapp a los usuarios de los 30 puntos conectados al sistema sobre el estado de su consumo. Es que –según detalla Canziani– los usuarios han acordado prepagar 1 sol por kWH, dinero que es depositado en una cuenta bancaria «auditable» y permite crear un fondo comunitario para el recambio de baterías. De esta manera logran sortear el reto de sostenibilidad del sistema a largo plazo que hizo fracasar el proyecto original hace tres décadas.
Este año, Waira proyecta mantener el nivel de facturación actual e instalar unos veinte microrredes, según informa el ingeniero.
Hecho relevante
Los costos de instalación de energías renovables disminuyeron «drásticamente» en las principales tecnologías, indica la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). En el caso de la energía solar fotovoltaica, se redujeron a 691 USD/kW; para la energía eólica terrestre a 1041 USD/kW y para la energía eólica marina a 2.852 USD/kW.
