Luis Herrera, CEO de Volcan Compañía Minera, explica la estrategia que lideró para impulsar la sostenibilidad financiera y la eficiencia operativa de la firma a dos años del ingreso de Transition Metals AG como socio mayoritario. Con un incremento de las ventas del 30% durante el primer trimestre, en julio la empresa iniciará la producción de la unidad minera Romina. También evalúa internacionalizar su operación.

Economía de guerra. Así denomina Luis Herrera, CEO de Volcan Compañía Minera, al período comprendido entre 2023 y 2024, desde que Glencore vendiera el 63% de su participación en la compañía minera con cuatro unidades mineras polimetálicas —principalmente de plata y plomo— a Transition Metals AG, del grupo de origen argentino Integra Capital.

Herrera asumió su liderazgo en noviembre de 2023, tras renunciar a Glencore (donde se desempeñó como trader de zinc y cobre y trabajó por más de 10 años). “La magnitud de trabajo y esfuerzo que [Volcan] requería para ver los frutos fue lo que me motivó para decir ‘tomo el liderazgo de Volcan, acepto el desafío, salgo de Glencore, porque esto es importante’”, confiesa el ejecutivo, en entrevista con Forbes. Cuenta que aquel 2023 fue un año difícil para la empresa, luego de que a inicios se anunciara su venta. Entonces, la compañía minera enfrentaba diferentes retos, asociados a un contexto macroeconómico de precios que no le permitían lograr sus metas productivas, de retorno a las inversiones ni de control de costos, resalta el ejecutivo. “Yo tomé el control de Volcan con ese bagaje y con el desafío de revertirlo”, explica.

Justamente, tras asumir el cargo, la primera medida que impulsó Herrera fue la realización de un diagnóstico, cuyo resultado fue contundente: la empresa “carecía de fortaleza financiera”. A juicio de Herrera, dicha debilidad se explicaba por el supuesto compartido de que Volcan contaba con “un balance sheet tan poderoso como el de Glencore para cuidarse las espaldas”. “Volcan tenía que ser autosustentable. Tenía que generar réditos por sus propios medios y tenía que poder sustentar sus estructuras por sus propios méritos”, afirma.

A inicios de mayo de 2026, se cumplieron dos años desde aquel momento bisagra (del cambio de controlador). Las decisiones tomadas y las cifras reportadas muestran el avance que se propuso Herrera. La primera misión fue reestructurar la deuda financiera de la compañía, que era de unos 800 millones de dólares en total. La compañía logró refinanciarla mediante dos emisiones. Según Herrera, lograr refinanciar la deuda de Volcan les permitió continuar el plan. “Nos dio oxígeno para trabajar en el segundo pilar”, agrega.

El segundo frente fue la reestructuración operativa de la gestión, según el CEO. “Todas las inversiones debían cumplir parámetros de inversión muy establecidos. Básicamente, lo que decía es ‘todo dólar que invertimos tiene que rendir más que un dólar’”. El reto era alcanzar el objetivo con una cartera de minas “viejas”, con costos operativos altos y una gestión hídrica “complicada”, anota. Para ello, la empresa apostó por implementar tecnología (entre esta, inteligencia artificial para medición remota de trabajadores y una mejor recuperación de metales en dos de sus plantas de concentración), además de capacitar a sus colaboradores. El proceso implicó el despido de alrededor del 10% de la mano de obra de minas en proceso de cierre, informa Herrera tras ser consultado.

El tercer pilar del plan de Volcan se enfocó en el cambio de cultura organizacional, cuenta el ejecutivo. “Nos transformamos en una compañía dinámica, de toma de decisiones veloces”, sostiene y agrega que en este nuevo momento los objetivos de la compañía y el accionista controlador iban “absolutamente” de la mano. “A veces la sangre nueva renueva y en Volcan nos pasó eso”, sostiene sobre la transferencia de acciones al nuevo controlador.

Herrera reconoce que el alza del precio de los metales y un nuevo paradigma compartido por los inversionistas sobre la importancia de estos recursos para la seguridad nacional fueron factores favorables en el desempeño de la compañía. “El 2023 y el 2024 fueron momentos muy duros. Internamente le llamábamos ‘economía de guerra’. Si no hubiésemos reestructurado nuestras deudas y los precios no hubiesen subido de la manera que subieron, hubiéramos tenido desafíos muy importantes para hacer frente a nuestras obligaciones financieras”, afirma Herrera.

No te pierdas: Nuestra revista: Conoce a las 50 Mujeres Poderosas de Perú de 2026

Al primer trimestre de este año, la compañía reportó a la SMV que sus ventas alcanzaron los US$ 361,3 millones, lo que representó un incremento del 30% respecto al mismo período de 2025. En cuanto a la producción, informó que, durante los primeros tres meses del 2026, fue de 2,1 millones de toneladas métricas, 6,9% menos que el año previo. Esto último se debió a la reactivación gradual de la unidad Alpamarca (paralizada desde diciembre pasado) y menor mineral tratado en Yauli, indicó. Estas son dos de las cuatro unidades operativas de Volcan junto a Chungar y Cerro de Pasco. En los próximos trimestres, la compañía espera que su producción crezca gracias a la normalización de la producción en Yauli y Chungar y su nuevo proyecto estrella, Romina.

Planes para crecer

PLANES PARA CRECER

Volcan tiene en agenda diferentes estrategias en su nuevo escenario de negocios. La más próxima es Romina, una nueva unidad minera, ubicada en las regiones de Lima y Junín (a 4.800 m. s. n. m.), cuyas operaciones comerciales la compañía prevé comenzar en julio de este año, informa el CEO. Dicho inicio aumentará la productividad en 15% de Volcan, especialmente en zinc, plomo y plata, estima Herrera.

De acuerdo con información reportada a la SMV, Volcan invirtió US$ 39,9 millones en Romina en 2025 y prevé destinar otros US$ 60,6 millones en 2026. “A Romina la llamamos minería 4.1. Es una mina con uso de equipos 100% remotos”, destaca, a la vez que repara que no usará equipos totalmente autónomos ni eléctricos.

Volcan proyecta que su nueva unidad producirá 2.500 toneladas de zinc y que duplicará dicho volumen en una segunda fase, lo que —en el mediano plazo— supondría un nuevo desembolso de US$ 150 millones para identificar reservas y, así, extender su vida útil, informa el CEO. “Creemos, como mineros optimistas que somos, que tenemos mucho más que 13 años de Romina”, afirma. Considerando el aporte de la unidad y las otras unidades activas a la fecha, Herrera prevé que la producción de Volcan crezca en un solo dígito en 2026.

Esta unidad minera debería ser vista como un dinamizador clave de mediano plazo para las ganancias de Volcan y no de corto plazo, explica David Lizama, Head de Fixed Income de la Sociedad Agente de Bolsa Renta 4 SAB, en un reporte sobre el desempeño de Volcan. Al respecto, el ejecutivo comenta que cuando Romina esté completamente operativa generará 100 millones de dólares de ebitda anual. Hacia 2030, proyecta que Romina permitirá aumentar los márgenes ebitda de los actuales 48-49% a 53%. Lizama también destaca su potencial de expansión futuro, a través de los proyectos de exploración cercanos Andrea, Adriana y Esperanza. Así, la producción de Romina —junto a la Yauli— le permitirá a la empresa aumentar el cash flow y reducir progresivamente su deuda en el periodo proyectado, anticipa Lizama. En 2027, la compañía podría comenzar a distribuir dividendos, anota.

Nuevas apuestas

La diversificación de su cartera de metales también es parte del futuro cercano de Volcan. Actualmente, está compuesta por plata (50% de su facturación), zinc (entre 35% y 40%), plomo (entre 6% y 8%), oro (2% aproximadamente) y cobre (alrededor de 2%). Al respecto, el CEO informa que, en este año, en plata prevén alcanzar una producción de entre 13,5 millones y 14,5 millones de onzas, desde las 13 millones y 14 millones reportadas hace dos años. Pero la expectativa es mayor. “Queremos llevar nuestra producción de plata con los activos que tenemos en cartera hacia los 16 millones de onzas”, anticipa Herrera. En zinc, la meta es llegar a las 300.000 toneladas por año en 2027 y 2028, desde las 230.000 producidas en 2024; y en plomo, apunta a un rango de entre 65.000 y 75.000 toneladas este año, desde las 55.000 toneladas obtenidas en 2024, indica. Sobre el oro y el cobre, el ejecutivo anticipa que no prevén incrementar la producción, pero en el caso del metal rojo, tienen proyectos de exploración “muy interesantes”.

Sobre la perspectiva de los precios de los metales que produce la compañía, cabe indicar que, en el caso de la plata, se espera que empiece a contraerse tras seis años consecutivos de déficit, según The Silver Institute. En cuanto al zinc, BBVA Research prevé que la libra cotice en US$ 1,40 durante 2026 y que tenga una leve corrección hacia 2027, que la ubique en US$ 1,30. Respecto al plomo, al cierre de esta edición cotizaba en US$ 1.997,94/t en la Bolsa de Metales de Londres.

Más allá de estos metales, un metaloide en el que la compañía ha puesto atención es el antimonio, demandado por la industria de defensa, explica Herrera. “Sin ser una tierra rara, está dentro de esa cartera”, describe cuando le consultamos sobre su interés en tierras raras y minerales críticos. Para Jorge Guillén, profesor de finanzas de ESAN, sin embargo, el potencial de la producción de antimonio es limitado. “Se produce en Perú, pero a menor escala y hay en Puno, región difícil de trabajar porque no está incluida en el proceso del boom metálico en el Perú”, comenta.

El CEO de Volcan Compañía Minera revela que el análisis sobre la incorporación de nuevos productos a portafolio los ha llevado a mirar regionalmente y no solo en el Perú: “La verdad que sí vemos oportunidades interesantísimas en diferentes países”. ¿Qué mercados evalúa Volcan? Herrera menciona a plazas de la región, como Bolivia, Chile, Brasil y Argentina. Los cuatro “hacen sentido”, dice. Perú, destaca, sigue ofreciendo oportunidades. “En el sur del país hay grandes oportunidades en diferentes instancias de desarrollo y donde nosotros tenemos recursos muy capaces”, agrega. Sobre esto último, se refiere al talento de Volcan.

Un panorama por definir para la compañía es el asociado a sus activos no mineros. Uno de ellos es el puerto de Chancay, ubicado a 50 kilómetros del puerto del Callao. Volcan posee una participación en el terminal como entidad relacionada, a través de Inversiones Portuarias Chancay. Así, según precisa, actualmente la empresa minera posee un poco más del 10% de las acciones clase A, con derecho a voto, del megaproyecto controlado y operado por Cosco Shipping Ports Chancay Perú y cuya inversión total asciende a US$ 3.600 millones. “No son parte de la estrategia de largo plazo ni de corto plazo”; señala sobre dicha participación. “Volcan se concentra en la excelencia minera, en hacer lo mejor que sabemos hacer y lo mejor que sabemos hacer es producir y traer nuevos proyectos a la vida”, completa el ejecutivo.

El CEO apunta que, en el pasado, Volcan también decidió invertir en real estate. Se refiere a las alrededor de 800 hectáreas de terrenos que Transition Metals AG posee en la vecindad del Megapuerto de Chancay. “Es un paquete de terrenos de uso múltiple”, describe, y advierte que reconocen que se trata de un activo valioso. “Pero Volcan no es desarrollador inmobiliario y ese proyecto no es una prioridad para nosotros. Originalmente, cuando estábamos haciendo economía de guerra, de conservar el cash lo máximo posible, habíamos determinado una serie de activos no estratégicos que habíamos puesto en venta”, anota. Puntualiza que en la lista estaba el terreno y la participación accionaria en la cementera chilena Soluciones Polpaico (en la que Volcan posee alrededor del 20%). ¿Están pensando en desinvertir en dichos activos? Herrera dice que están “constantemente” evaluando oportunidades estratégicas. “Hoy no necesitamos el cash , pero al no ser parte de nuestra visión estratégica, estamos analizando y recorriendo ese proceso de ver cuál es la forma de que estas compañías contribuyan el mayor valor posible a Volcan y sus accionistas”, remata.

Cifras del negocio

  • US$63 millones invirtió Volcan durante el primer trimestre de ese año, un 60,2% más respecto al mismo periodo de 2025. Del total, US$ 20,3 millones fueron desembolsados en desarrollo de unidades mineras.
  • 4 unidades operativas posee la compañía minera en la sierra central del Perú: Yauli (que incluye las minas San Cristóbal-Carahuarca, Andaychagua, Ticlio), Alpamarca (con la mina homónima y donde se ubica el proyecto Romina), Chungar (Animón) y Cerro de Pasco (Cerro). Además, posee 5 plantas de concentración y 1 planta de lixiviación.

En perpectiva

Los precios de los metales incidieron en la mejora del desempeño financiero de la compañía. Así lo asegura Carlos Rojas, socio fundador y CEO de CAPIA SAFI, quien resalta el trabajo “sincero” y “duro” que ha hecho el equipo interno de Volcan para reestructurar su deuda. En ese contexto, para Rojas la actual estabilidad de la empresa permitiría el ingreso de un nuevo controlador. “En principio, los que compran distressed [compañías en crisis] quieren tener una rentabilidad en algún momento, y yo creo que esto [la reestructuración] lo han hecho muy rápido”, dice. “No descarto que haya una venta porque se ha multiplicado muy rápido el valor de la compañía”, comenta.