En los próximos cuatro años, Engie Energía Perú prevé invertir más de US$ 850 millones en cada uno de sus dos negocios en el país: energías renovables y transmisión eléctrica. Este año, la multinacional comenzó la construcción de la central solar Hanaqpampa en Moquegua y en julio obtuvieron la buena pro para construir y operar 400 kilómetros de líneas de transmisión.
Antes de asumir el liderazgo de la operación de la empresa de generación y transmisión de energía Engie Energía Perú como su country manager, Myriam Akhoun trabajó por un año como directora general de la subsidiaria ENGIE Flexible Generation France de la multinacional francesa y antes como jefa de Gabinete de la CEO global, Catherine MacGregor.
La ejecutiva —de profesión ingeniera— llevaba entonces más de una década en la empresa, a la que se unió en 2010. Había liderado un proyecto en construcción de energía renovable en la India y había sido managing director de plantas térmicas en Francia. También había trabajado en Singa- pur, a cargo del desarrollo del negocio de consultoría en descarbonización para empresas, atendiendo a centros de datos y mineras.
Quizá por eso la ejecutiva considera que el aterrizaje en Perú el año pasado fue parte de un proceso natural en su trayectoria. “La decisión [de venir] fue muy fácil porque Perú es como un ‘mini Engie’, más pequeño”, afirma Akhoun en entrevista con Forbes Perú. En efecto, según precisa, Perú figura entre los 15 países que más contribuyen al ebitda de la multinacional, que tiene operaciones en 30 mercados. Otro factor que la country manager destaca es el peso de la compañía en el mercado local de generación eléctrica. Según datos del Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional (COES), Engie ocupó el tercer lugar entre las empresas que más electricidad generaron en lo que va del año, con el 10,3% del total de los 16,5 millones producidos del 1 de enero al 15 de julio pasados. El 70,60% provino de sus centrales termoeléctricas, el 14,2% de sus parques eólicos, el 12,6% de sus hidroeléctricas y el 2,5% de sus plantas solares.

Akhoun anota, asimismo, que Perú encaja con la visión estratégica de la multinacional, que busca acelerar el desarrollo de los negocios de energía renovable y líneas de transmisión alrededor del mundo, que justamente son las dos unidades de negocio que poseen a nivel local. “Tenemos exactamente este mix aquí”, repara. “Ambos ingredientes de posicionamiento, his- toria, cartera de proyectos y actividades, son exactamente el mix que Engie busca”, destaca Akhoun.
PROYECTOS EN CARTERA
A mediano plazo, la ejecutiva cuenta que la estrategia de Engie Energía Perú mantendrá el foco actual. “Vamos a seguir invirtiendo en energías renovables y en líneas de transmisión”, anticipa y precisa que el plan ha sido proyectado hacia 2030. Al respecto, revela que la compañía ha asignado un presupuesto de US$ 1.700 millones a nivel local para ese lapso, US$ 850 millones para cada negocio.
En proyectos de generación renovable, la compañía cuenta con activos que generan 2,7 GW de electricidad. Entre estos hay dos centrales: la Central Eólica Punta Lomitas en Ica, de 296,4 MW; y la Central Solar Intipampa Expansión, de 51,7 MW, en Moquegua, inaugurada en febrero pasado. Además, en junio último comenzó en la misma región la construcción de la Central Solar Hanaqpampa, que producirá 140,8 MW mediante más de 200.000 paneles. Engie Energía Perú invirtió US$ 127 millones en la planta y prevé que inicie operaciones comerciales durante el primer trimestre de 2028, según ha hecho público. “El objetivo aquí, además de Hanaqpampa, es construir alrededor de 600 MW más hasta el 2030”, puntualiza la ejecutiva.
La apuesta por las renovables irá de la mano con la de las plantas térmicas, que permiten garantizar el suministro constante a lo largo del día, cuando la disponibilidad de recursos como el viento o el sol varían y no se produce energía. “[La estrategia] es seguir operando esta generación térmica para [garantizar] la seguridad del suministro y la posibilidad de proveer electricidad 24/7”, dice.
En transmisión, la empresa opera como Engie Transmisión Perú SA y posee tres proyectos de líneas en construcción, de 170 kilómetros. Además, este año adquirió la Línea de Transmisión Aguaytía–Pucallpa, de 132 km, a la italiana Terna Perú (operación que está sujeta al cumplimiento de las condiciones establecidas para el cierre de la transacción). Asimismo, Engie Transmisión Perú SA obtuvo la buena pro de una licitación pública para el desarrollo bajo la modalidad de asociación público-privada de cuatro nuevos proyectos que sumarán 400 km de líneas, la construcción de seis nuevas subestaciones y la ampliación de diez subestaciones existentes en Piura, Lambayeque, Junín y Ayacucho. La compañía informó a inicios de julio que invertirá US$ 230,8 millones en la red. Akhoun señala que dicho monto es parte del presupuesto previsto para la unidad de negocio (US$ 850 millones). Con el resto aspiran a participar de nuevas licitaciones. “Cada dos años hay un nuevo plan de transmisión y, sobre este, ProInversión organiza la subasta. Entonces, vamos a ir a esas subastas para ganar más proyectos”, afirma Akhoun.

El plan está trazado para el cierre de esta década en un escenario que la ejecutiva define como una “oportunidad histórica” para Perú. Se refiere al alza del precio de los minerales críticos y el incremento de su demanda alentado por la transición energética. Esto –junto a la expansión industrial y el consumo– está impulsando el crecimiento anual de la demanda eléctrica local en 3%, explica. “Creo que esa oportunidad da espacio para seguir desarrollando el sector energético”, asegura.
MIRADA DE LARGO PLAZO
La ruptura del ducto que lleva el gas del yacimiento Camisea (de la selva cusqueña a la costa iqueña) el 1 de marzo pasado tomó por sorpresa al país y a empresas como Engie Energía Perú, cuyas centrales termoeléctricas Chilca Uno (852 MW) y Chilca Dos (111 MW), ubicadas en Chilca, Lima, funcionan con este tipo de combustible. El impacto en su caso fue “importante”, reconoce la ejecutiva. En su reporte financiero del primer trimestre, la compañía atribuyó a este evento la disminución del 50% de su ebitda —hasta los US$ 33,5 millones— respecto al mismo período del año anterior. También lo implicó en su resultado neto negativo de US$ 4,3 millones. “Sin el evento de TGP, el resultado neto hubiera sido US$ 23 millones”, explica el reporte. Akhoun asegura que la reacción del sector fue “buena” y explica que en su caso, ante la falta de gas, la respuesta protocolar fue poner en operación las centrales de respaldo Ilo 31, de 500MW, e Ilo 41, de 610MW, en Moquegua, que funcionan con diésel. “Hemos suministrado más o menos el 40% de esa generación a diésel durante la emergencia”, detalla.
Según la ejecutiva, la ruptura del ducto —que duró 15 días— podría seguir resintiendo los resultados de la empresa hacia fin de año. “Creo que sí, lo vamos a seguir viendo en el año”, dice, al ser consultada sobre el tema, y explica que no puede adelantar cifras de facturación para 2026. Cabe indicar que en 2025, según reportó a la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV), Engie Energía Perú obtuvo ventas por US$ 653 millones, 9,4% menores que las del 2024. Además, el año pasado, el ebitda (US$ 250 millones) y la utilidad neta (US$ 76 millones) de la firma también se redujeron de manera interanual un 6% y 22,9%, respectivamente.
A juicio de Akhoun, la ruptura del ducto pone en evidencia un riesgo latente en el país, que ella define como la necesidad de una mayor seguridad del suministro energético. “Esa es una condición habilitante para la competitividad del sector eléctrico, del país y del sector minero en particular”, dice la ejecutiva.
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En la Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH) coinciden. Felipe Cantuarias, su presidente, asegura que es necesario que el Gobierno y las empresas identifiquen las inversiones prioritarias a favor de la seguridad energética. “El país necesita una planificación energética integral que detecte los puntos críticos del sistema y priorice inversiones en redundancia, almacenamiento, capacidad de respaldo y rutas alternativas de suministro”. A juicio de Francisco Ísmodes, presidente de la Sociedad Peruana de Energías Renovables (SPR), la apuesta por energía renovable también debería sumar a la solución. El ejecutivo precisa que, en marzo pasado —cuando ocurrió el accidente—, la generación solar y eólica aportó el 11,3% al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN). En tanto, la generación a gas supuso el 20,3% y la de centrales diésel y residuales, el 8,3%. “Durante la interrupción del suministro de gas, una mayor capacidad solar, eólica e hidroeléctrica habrían permitido reducir la necesidad de recurrir a combustibles fósiles, que representaron mayores costos y emisiones”, sostiene. A propósito, Ísmodes anota que en Perú existe una cartera de proyectos solares de 1.420 MW valorizada en US$ 1.300 millones y de proyectos eólicos con concesión definitiva de cerca de 1.000 MW por más de US$ 1.000 millones.
Por su lado, Akhoun destaca la necesidad de trazar una ruta hacia una mayor seguridad energética en Perú. “Necesitamos fortalecer esa resiliencia con una redundancia para el suministro de gas, ya sea un ducto o soluciones de almacenamiento y gasificación, infraestructura de transmisión y mecanismos para preservar la disponibilidad de generación flexible y respaldo”, reafirma.
CIFRAS
1,2 GW de capacidad instalada de generación eléctrica posee Engie Energía Perú en Moquegua de un total de 2,7 GW en Perú.
57 clientes cerró en 2025 Engie Energía Perú a nivel nacional. Entre estos, hay empresas de los sectores minero, comercial, industrial e inmobiliario, y comercializadoras y distribuidoras eléctricas.
11 nuevos contratos y 28 adendas suscribió la compañía el año pasado con clientes libres y empresas distribuidoras.
INDICADOR CLAVE
A nivel global, Engie busca alcanzar un 40% de mujeres en posiciones de liderazgo al 2030. Akhoun precisa que dicho objetivo es un indicador de desempeño de los líderes de la compañía y que, en el caso de Perú, la participación femenina total en la organización pasó de 15% a 30% en los últimos tres años. “Es una mezcla de metas claras, de asegurar que tengamos programas de desarrollo bien hechos, de mentoría, de oportunidades y asegurar que también haya un seguimiento de esas metas”, explica sobre los motores detrás del avance. En la filial peruana, las mujeres representan el 40% del directorio, el 50% del comité ejecutivo y el 27% de las líderes, puntualiza la country manager.
