DAR Proyectos convierte piedras preciosas de distintas regiones del Perú en rompecabezas y objetos de diseño que se venden en tiendas como MoMA Design Store y Nordstrom. Con Estados Unidos como su principal mercado, la empresa busca ampliar su presencia en el Peru y enfocarse en el consumidor final.

En un mundo dominado por los juegos en línea y pantallas plagadas de videos hechos con inteligencia artificial que desdibujan la línea entre la realidad y el deepfake, regresar a los clásicos juguetes analógicos puede ser una alternativa para reconectar con el presente. 

Esa es la premisa detrás de la apuesta de DAR Proyectos (abreviatura de Desarrollo Artesanal Rentable), empresa que creó una colección de rompecabezas, tangram y cubos con un material poco usual: piedras preciosas andinas. “La idea nace de hacer productos para jugar, armar y pensar, en un momento en el que se habla mucho de descansar de las pantallas. Siempre hay un público que quiere tener algo natural o lúdico y este componente analógico nos ha ayudado a entrar a tiendas con este concepto de juego”, explica Mauricio Navarro, diseñador industrial y cofundador de DAR Proyectos.

Esa combinación de diseño, juego y materiales naturales, la firma ha encontrado espacio en el circuito internacional del retail de diseño y lujo. Las piezas coloridas de DAR Proyectos se comercializan en tiendas como Nordstrom, Art of Play y Liberty London. Además, forman parte del catálogo curado de MoMA Design Store y de la Royal Academy of Arts del Reino Unido.

“Los Andes y el Perú, particularmente, tienen piedras muy variadas que muy pocos países tienen. La oportunidad de mezclar en un juego varias piedras y crear un valor que es muy distinto a lo que ofrecen otros nos ha funcionado bastante bien”, afirma la candiense Jenny Boucher, diseñadora textil y cofundadora de DAR Proyectos. 

De los textiles a las gemas

DAR Proyectos surgió con el negocio textil hace diez años, cuando sus fundadores comenzaron desarrollando productos textiles de marca blanca para clientes extranjeros, que los llevó a trabajar con comunidades artesanales de diversas regiones del Perú. Durante esa etapa, capacitaron a alrededor de 350 artesanas en un proceso que les permitió adquirir experiencia en la articulación de talleres, la estandarización de procesos productivos y la preparación de productos para mercados internacionales.

No obstante, antes de la pandemia, la empresa empezó a trasladar esa experiencia hacia una nueva materia prima: la piedra. “Ya no queríamos depender de otra marca, de sus planes o de sus mercads, sino controlar nuestra propia línea. Antes de la pandemia lanzamos nuestra colección de piedras preciosas transformadas en objetos que invitan a la interacción y al juego. Era un buen momento porque las líneas de textiles estaban sufriendo mucho y nuestro producto resultaba más divertido para pasar tiempo en la casa, especialmente en tiempos de encierro. Logramos conectar con MoMA, Nordstrom, con algunos muy buenos clientes que nos ayudaron realmente a lanzar la marca”, refiere Jenny Boucher.

Cubos de piedras preciosas. Foto: DAR Proyectos.

El giro del negocio también respondió a la necesidad de encontrar nuevas oportunidades para los artesanos de Pacasmayo, en La Libertad, donde el trabajo en piedra forma parte de la tradición local. Sus productos habituales, como esculturas y souvenirs, enfrentaban una creciente presión sobre los precios debido a la competencia internacional, especialmente de las importaciones procedentes de China e India.

Así, en lugar de competir por precio en una categoría dominada por productos convencionales, Navarro y Boucher propusieron a la comunidad artesana transformar las piedras andinas en objetos funcionales y lúdicos, con el diseño como principal elemento diferenciador.

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“Queríamos buscar alternativas que pudieran darle a la piedra un uso alternativo, como propuesta de producto, de diseño, pero también que pudiera mantener un ritmo de producción para que los talleres no perdieran su capacidad”, explica Mauricio Navarro.

El resultado fue una colección de objetos que invitan a la interacción. Estos combinan piedras de diferentes zonas de los Andes (como Cajamarca, Arequipa o Áncash) que poseen diversos colores y texturas. Entre las piedras usadas figuran el jaspe, la angelita y la esteatita. Esa diversidad de características es algo muy apreciado para los compradores, principalmente internacionales, quienes pueden pagar cerca de US$500 por un tangram de piedras preciosas hecho a mano.

Actualmente, el principal mercado de la compañía es Estados Unidos, que representa aproximadamente el 80% de sus ventas y donde cuenta con un almacén para atender a clientes mayoristas de todo el mundo, especialmente de Japón, Canadá, Dubai y países europeos. 

La estrategia de venta de DAR Proyectos hoy también contempla al mercado directo al consumidor, o B2C, lo cual abre una nueva etapa que implica una reorganización logística. A través de su plataforma digital y redes sociales, DAR recibe pedidos de distintos países y utilizan esa información para identificar dónde existe mayor demanda antes de realizar inversiones comerciales más específicas.

“Recientemente, hemos abierto nuestro canal B2C y es un trabajo con el que no estábamos acostumbrados. Ahora la parte promocional es muy importante y tenemos que hacer una planificación del contneido de nuestras redes sociales y conectar también con nuestro e-commerce”, apunta Navarro.

Asimismo, otro cambio a nivel comercial de la empresa ha sido concentrar más esfuerzos en Perú, donde tienen presencia en tiendas de Cusco y Lima, específicamente en el Museo de Arte de Lima (Mali). “Estamos muy emocionados de por fin dar más enfoque a nuestro nuestro país de origen para conectar más con nuestras piezas. Hemos estado vendiendo en diferentes lugares de Perú, pero no tenemos un canal establecido acá. Por eso estamos formalizando toda la logística necesaria para vender en este mercado. Ha llegado el momento de dar prioridad también a Perú”, apunta Jenny Boucher.

Para este 2026, DAR proyecta crecer 30% en ventas frente al año anterior. En paralelo, la compañía viene ampliando el negocio de marca blanca y explora oportunidades con diseñadores de interiores, hoteles y proyectos de hospitalidad. 

La cadena de valor de la piedra

La elaboración de piezas de piedras preciosas implica intervenir en la cadena de abastecimiento. DAR Proyectos trabaja actualmente con cinco talleres artesanales en Pacasmayo y mantiene un modelo híbrido para asegurar tanto la disponibilidad como la calidad de la piedra.

En determinados casos, la empresa realiza compras de entre tres y cuatro toneladas directamente a proveedores mineros de piedra. De esta manera, puede acceder a precios mayoristas, acopiar el material y distribuirlo posteriormente entre los artesanos. El esquema también permite anticiparse a problemas de abastecimiento durante periodos de lluvias o fenómenos climáticos como El Niño.

Asimismo, con este modelo DAR ha logrado la formalización de sus proveedores y artesanos y participa también en el financiamiento de herramientas, maquinaria e infraestructura necesaria para la producción. 

El portafolio también se ha sofisticado. Si inicialmente la propuesta estaba concentrada en juegos y rompecabezas, ahora la empresa desarrolla piezas más elaboradas, grandes, decorativas y funcionales con un ticket más alto, combinando piedra con madera, cerámica, metal y otros materiales.

Y es que más allá de la materia prima que DAR utiliza para sus piezas, el diseño es el verdadero protagonista. “Nuestra pasión es el diseño, el crear cosas sinceramente divertidas que se pueden ver en detalles como el mango de un cofre, que puede ser una esfera de piedra translúcida. Es el placer de usar el producto y divertirte en tu día a día, en esos pequeños rituales que tenemos cada día. Eso es lo que queremos ofrecer al mundo”, concluye Jenny Boucher.