La cadena, que obtuvo la certificación Empresa B en septiembre, calcula que la inversión en el tercer establecimiento será de alrededor de US$650.000.
El nacimiento de Doomo Saltado hace casi quince años tuvo un objetivo claro: rendir un homenaje al lomo saltado, uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía peruana. «Sabemos que es un plato bandera y muy querido por los peruanos. Es uno de los más vendido por los restaurantes. Además, es muy versátil [ya que se puede combinar con diferentes insumos]. Cuando lanzamos el restaurante, no había un lugar especializado en lomo saltado», destaca Luis Edinho Hayashida Todo, socio de Doomo Saltado e hijo del fundador Fernando Hayashida (cofundador, a su vez, de la empresa de Bocaditos Karinto, que en 2009 fue vendida a la multinacional PepsiCo).
No obstante, Doomo Saltado hoy no solo se ha posicionado como un negocio en expansión, sino como una compañía que tiene a la sostenibilidad en el centro de su modelo. Aunque su local original se ubicó en Jesús María, luego se mudó a Lince, ya que en este distrito se consiguió un espacio más amplio que le ha permitido atender a más comensales al día. De hecho, la empresa posteriormente abrió su segundo local en Surco. «El local de Lince nos estaba quedando chico. Hicimos un estudio y vimos que parte de las visitas de este local (alrededor de 30%) venían de Surco, Miraflores u San Borja», dice Hayashida. La hoy cadena también ha lanzado un servicio de delivery y tiene una planta de producción (en la que se prepara cerca del 80% de los insumos que usan sus restaurantes) en el distrito de Surquillo desde la que abastece a sus establecimientos.

Según Luis Edinho Hayashida, antes de que acabe 2026 esperan abrir un tercer local en el centro comercial Megaplaza. «Las métricas y perfil del consumidor de Lima Norte son muy interesantes. Hoy las personas que vienen de esta zona de Lima representante entre 5% y 8% de nuestras ventas», afirma el socio de Doomo Saltado sobre por qué se expandieron en el mencionado mall.
La apertura de este tercer local, que tendrá cerca de 200 m², requerirá una inversión de alrededor de US$650.000. Hayashida, además, señala que el ticket promedio esperado para este restaurante será de alrededor de S/75, muy parecido al que tienen en Surco y Lince. Tanto este tercer restaurante como los otros dos son operados directamente por la cadena y no se trabaja con franquicias. «Si bien con ese modelo (el de franquicias) podríamos crecer mucho más rápido, cuidamos mucho la experiencia. Queremos que sea muy sostenible. Tal vez nos demoremos un poco más [en expandirnos], pero buscamos replicar lo que sucede en Lince y Surco en los nuevos locales», comenta el socio.

Hayashida proyecta que las ventas este año subirían alrededor de 15% respecto a 2025 y, con la entrada del nuevo local de Megaplaza, la cadena de restaurantes espera duplicar ese porcentaje en 2027. ¿Hay otra zona de la capital donde ven potencial para hacer una nueva apertura en los siguientes años? «Un distrito que nos llama bastante la atención es Miraflores. Es una plaza que estamos analizando», comenta Hayashida.
Sostenibilidad como foco
En septiembre de este año, Doomo Saltado se convirtió en el primer restaurante peruano en obtener la certificación Empresa B, la cual evalúa el desempeño de las empresas en cinco áreas: gobernanza, trabajadores, comunidad, ambiente y clientes.
Hayashida afirma que la empresa ejecutaba acciones en temas de educación, medio ambiente, clima laboral y otros tópicos desde hace años. Asimismo, tiene alianzas con Sinba (especializada en la gestión de residuos), Oceana Perú (organización internacional dedicada a proteger ecosistemas marinos) y Enseña Perú. Sin embargo, la empresa decidió medir y certificar su trabajo a fin de determinar si podían hacer más. Por ello, relata Hayashida, apostaron por Sistema B (la que otorga el reconocimiento de Empresa B). «Queríamos saber si éramos Empresa B y si lo éramos, en qué debíamos mejorar», dice el socio.
