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Tecnología

Edutubers peruanos: así se proyectan en el 2021

La pandemia incrementó la visibilidad de sus canales. ¿Cómo la han rentabilizado?

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Si algo les queda claro a los edutubers peruanos es que sus canales de Youtube no llegaron para reemplazar a los maestros ni a los profesores, ni antes ni después de la pandemia por la COVID-19.  No obstante, la actual coyuntura ha significado un mayor dinamismo para la reproducción de sus contenidos y están disfrutando el momentum

“Nosotros hacemos un trabajo masivo. Los profesores usan nuestro contenido en universidades. Ahí debería quedarse: en material de consulta”, afirma Aldo Bartra, quien en el 2013 subió el primer video a su canal El Robot de Platón, especializado en divulgación científica. 

Con 2,3 millones de suscriptores (este año proyecta alcanzar los 2,5 millones), el peruano radicado en Nueva Zelanda reconoce que el 2020 no fue su mejor año en términos de vistas. En efecto, según comenta, estas se contrajeron, pero aun así sus ingresos por monetización de CPM (coste por cada mil impresiones, es decir, una comisión que paga la red por cada mil vistas) aumentaron 60%. 

¿Qué pasó? Bartra tiene una hipótesis: su universo de seguidores se expandió. “De repente tengo más público estadounidense”, especula. Agrega que el CPM en países de habla inglesa genera mayores retornos que en los de habla hispana. 

Aldo Bartra, edutuber de El Robot de Platón.

En un negocio sin fronteras, cuyo tráfico en el caso de los edutubers peruanos se concentra en México y luego en el Perú. América del Norte está a la vuelta de la esquina. ¿Qué acorta la distancia? Para Jorge Tejero, edutuber de Matemóvil, la clave está en la similitud de las currículas. 

El canal de matemáticas, física y estadística, dirigido a estudiantes de los últimos años de secundaria y universidad, con 1,55 millones de suscriptores, se lanzó en abril del 2014. Como Bartra, el ingeniero industrial renunció a su trabajo de entonces y se enfocó en poner en marcha “su pasión”. En el 2020, Tejero vio despegar el canal, que en diciembre del 2019 contaba con 690 mil suscriptores. 

Tejero atribuye el crecimiento no solo al contexto y a la educación online que impuso la pandemia, sino también al auge y espaldarazo que recibió el año pasado su presencia digital por parte de su hasta entonces casi inactiva página en Facebook. Hoy en esa red social tiene 3 millones de seguidores, en su mayoría madres, padres y abuelas. “Me imagino que (el alcance) creció por la preocupación de los padres”, comenta. 

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Este año prevé llegar a los 2 millones de suscriptores en Youtube, donde le resulta más eficiente monetizar que en Facebook (puesto que esta red social le demanda crear un mayor número de publicaciones por día para monetizar, explica). Sin embargo, su estrategia se diversificará, pues Tejero revela que busca ampliar su target a niños de primaria, indica desde Sullana, Piura, donde actualmente gestiona un fundo familiar. 

Jorge Tejero, edutuber de Matemóvil.

Negocios paralelos

La pandemia también los está impulsando a incursionar en nuevos negocios. “Creo que ahí está el negocio”, dice Salvattore Vargas, quien puso en línea el canal Academia Internet hace seis años. 

Con 1,19 millones de suscriptores, Vargas considera que el canal puede convertirse en una vitrina para mostrar su talento y crear nuevas oportunidades. Conoce el potencial: durante los primeros meses de pandemia, de abril a junio de 2020, las vistas de Academia Internet crecieron 75%, apunta. Este año, registran un crecimiento de 10% intermensual.

Así, hace cuatro meses lanzaron su propia app, mediante la cual ofrece tres planes de suscripción a cursos de preparación para el examen de ingreso a universidades públicas en México, de donde proviene el 45% de sus seguidores. Este año prevén realizar actualizaciones de la app para Perú (de donde el 35% de su audiencia es oriunda) y en el 2022 evalúan lanzarla en Colombia o Ecuador, de donde reciben el 5% de las visitas al canal, respectivamente, anticipa Vargas. El resto de seguidores vive en distintos lugares de la región y España.

Salvattore Vargas, edutuber de Academia Internet.

Hacia nuevas redes

Fidel Medina, conocido por “Mi Profe Fidelito”, abrió su canal en Youtube en el 2016 y lo mantuvo inactivo hasta julio del 2020. Un mes después, subió un video que alcanzó las 35.000 vistas, lo que animó a seguir posicionándolo. Hoy tiene 45.800 suscriptores. Para entonces ya tenía miles de seguidores en Tik Tok, donde había levantado el telón pocos meses antes (en marzo del 2020), resolviendo problemas matemáticos. Su historia ha llegado hasta la televisión: ante la desaceleración de su negocio familiar (una cadena limeña de pastelerías), con el apoyo de sus hijos, decidió volver a ejercer la docencia, de la que se había alejado en el 2008. Hoy cuenta con 2,9 millones de fans en Tik Tok.

Como Vargas, Fidel cree que la visibilidad en Intermet le permitirá generar ingresos más allá de los CPM y el resto de pilares tradicionales que hasta ahora hacen al negocio de los edutubers, como auspicios directos o rentas por participación en eventos. La pandemia global contrajo estos soportes, cuentan las fuentes. 

De allí que Medina haya apostado por dos negocios paralelos: una academia virtual y una nueva red social en su portafolio, la gigante china Kwai. 

Sobre la academia, que comenzó a operar en el segundo semestre del año pasado, explica que la demanda es estacional, de agosto a diciembre. El año pasado, 500 alumnos se registraron. Este segundo semestre Medina espera llegar a 800. Además, advierte que, durante la pandemia por coronavirus, la apertura de academias en internet ha sido significativa: el edutuber estima que de octubre del 2020 a abril de este año, el número pasó de 32 a 137 instituciones. 

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Sobre Kwai, donde se puede monetizar con videos de 1 minuto, Fidel comenta entre risas que le hubiera gustado enterarse antes de ella. Comenzó en marzo pasado y hoy tiene en ese nodo 398 mil seguidores (casi ocho veces más que en Instagram, donde cuenta con unos 50 mil). 

Fidel Medina, edutuber de “Mi Profe Fidelito”.

Breve y divertido

Para generar más vistas y CPM, los edutubers deberán adaptarse a los contenidos breves, a pulsos de información, a microlecciones. La economía de la atención se impone ante el auge de los Youtube shorts, los Instagram Reels o Tik Tok. Este tipo de formato, videos verticales de un minuto, los reta a ser breves, claros y divertidos en sus explicaciones para exponer razonamientos complejos. 

“Hay compañeros que les ha ido muy bien atrayendo suscriptores”, afirma Vargas sobre los Youtube Shorts. “La limitación es el tiempo”, opina a su turno Tejero, quien incursionó en el formato a inicios de este año, para generar más tráfico. Eventualmente, este espacio permitiría asimismo monetizar locamente. En efecto, Youtube recientemente lanzó un fondo para monetizar los shorts en diferentes países, Chile, Colombia y México, entre otros, sin embargo, Perú aún no está entre los elegibles. 

Bartra, que además de El Robot de Platón gestiona dos canales de Youtube más con más de 452 mil y 747 mil suscriptores (Robotitus y El Robot de Colón, respectivamente) y la web de noticias científicas robotitus.com, sabe que no es imposible, que la rigurosidad y el entretenimiento sí pueden conjugarse. En ese sentido, cuenta que su próxima apuesta está en los videojuegos educativos y el merchandising de robots. El segundo plan avanza más rápido que el primero, confiesa. Quizá al final de cuentas enseñar se trate de eso: de que aprender sea atrapante y, sobre todo, divertido. 

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