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Gabriel Boric: el exlíder estudiantil podría ser el presidente más joven de Chile

Desde que quedó segundo en primera vuelta, Boric ha moderado su discurso para ganar el centro.

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Desde que quedó segundo en primera vuelta, Boric ha moderado su discurso para ganar el centro.
Foto: EFE.

Si Chile fue la cuna del neoliberal, también será su tumba”, es una de las frases más destacadas que se le recuerda al candidato presidencial izquierdista Gabriel Boric, crítico acérrimo del modelo económico instalado durante la dictadura militar, quien quiere construir un Estado del bienestar similar a las democracias europeas, con acento ecologista, feminista y regionalista, por lo que sus opositores lo tildan de comunista.

Con apenas 35 años de edad, el diputado egresado en Derecho de la Universidad de Chile (UC), favorito en las encuestas, aunque por poco margen, busca convertirse en el presidente más joven en la historia nacional para empujar una agenda que conlleva un Estado más fuerte que garantice más y mejores servicios a las y los ciudadanos.

El apoyo comunista

En su proyecto lo apoya el Partido Comunista, como integrante de la coalición de izquierdas Apruebo Dignidad, por lo que la derecha lo rechaza con vehemencia.

La izquierda solo promueve pobreza, esa misma que ha atacado a Venezuela y a Cuba”, dijo recientemente su rival, el ultraderechista José Antonio Kast (55). “Chile no será jamás un país marxista ni comunista, porque creemos en la libertad”, agregó el contrincante.

Oriundo de la región de Magallanes, en el extremo sur de Chile, Boric proviene de una familia descendiente de croatas que se radicó en el extremo sur del país en el siglo XIX, nació en un hogar de clase media y estudió en un colegio privado.

Se inscribió en la UC en 2004 y llegó a presidir la Federación de Estudiantes de la universidad, y luego fue uno de los líderes de las protestas estudiantiles que estallaron en 2011 pidiendo educación gratuita y de mejor calidad, en un país en donde, como legado de la dictadura, dos terceras partes de la oferta escolar es privada o subvencionada parcialmente por el Estado.

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Con su candidatura a la silla del palacio de La Moneda, quedó atrás su antigua imagen de barba y pelo largo largo que le identificaron desde su época como presidente de la Federación de Estudiantes, además de sus camisas estilo leñador, que cambió por chaquetas y camisas de vestir, aunque jamás usa corbata.

Sus debilidades: poca experiencia y juventud

Durante la campaña ha sido blanco de quienes consideran que tiene poca experiencia para la relevancia del cargo y destacan que ha cometido errores en el manejo de diversas cifras económicas. “No le tengan miedo a la juventud para cambiar este país”, les ha contestado el candidato a quienes dudan de él.

Su círculo más cercano procede de su etapa como líder estudiantil: su mano derecha es el también diputado Giorgio Jackson, con quien llegó por primera vez al Parlamento en 2014 y fundó el Frente Amplio tres años después.

Su principal bastión son la capital y la porteña Valparaíso, mientras que sus puntos flacos son las regiones del norte y el sur, donde Kast ganó por goleada gracias principalmente a un duro discurso contra la violencia, el orden y la migración.

Consciente de ello, Boric reforzó su agenda sobre seguridad pública y prometió aumentar la dotación policial en los barrios más peligrosos y devolver cierta tranquilidad a la “zona cero” del estallido social, la Plaza Italia, donde semanalmente grupos de encapuchados siguen manifestándose y, en ocasiones, generando desórdenes.

“La ley tiene que cumplirse y no puede ser desórdenes permanentes los viernes”, indicó en uno de los debates con Kast.

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La derecha más tradicional lo tilda de “extrema izquierda” y suele echarle en cara recurrentemente el encuentro que mantuvo en 2018 con Ricardo Palma Salamanca, condenado por el asesinato del exsenador conservador Jaime Guzmán, ideólogo de la dictadura y de la actual Constitución.

Boric se ha disculpado por ello, como también lo ha hecho con una joven que le acusó hace años de actitudes machistas, un episodio azuzado por los seguidores de Kast y que le ha generado cierta incomodidad en la recta final de la contienda.

Para llegar a donde está tuvo que vencer en primarias al aspirante comunista Daniel Jadue, quien era el favorito para ganar la candidatura. Luego quedó segundo en la primera vuelta presidencial, que ganó Kast.

Le reprochan tono conciliador

Por eso sostiene que “no va a ser la primera vez que partimos desde atrás. Lo hicimos con la educación. Lo hicimos con el binominal. Lo hicimos con la recolección de firmas y no me cabe ninguna duda que lo vamos a hacer en la segunda vuelta, con unidad”.

Una unidad que a veces ha faltado en ese sector, donde algunos aliados no respaldan su tono conciliador.

Por ejemplo, como cuando firmó el acuerdo político que puso en marcha el proceso para formar una Convención Constitucional y pacificar el país tras el estallido social de 2019, sin la autorización de su partido, Convergencia Social. Un acuerdo al que tampoco se unieron los comunistas.

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“Firmaré a título personal y pondré los antecedentes a disposición de los órganos del partido para que decidan mi permanencia o expulsión”, dijo entonces el diputado, quien más tarde fue agredido y humillado públicamente por críticos que lo acusaron de “vendido” mientras lo insultaban y lanzaban cerveza en la cara.

También ha sido criticado por el apoyo que ha dado el Partido Comunista al gobierno de Venezuela, aunque el joven candidato ha marcado distancia llamando a que se respeten los derechos humanos en ese país.

Discurso moderado

Pese a que en un momento levantó inquietud al afirmar que en su eventual gobierno se revisarían los tratados comerciales que ha suscrito el país, posteriormente su equipo dijo que no se haría de forma unilateral y se buscaría más bien “modernizarlos” al contexto actual y eliminar condiciones “desventajosas”.

Desde que quedó segundo en la primera vuelta, Boric ha ido moderando su discurso para meterse en el bolsillo al electorado de centro y espantar el miedo que genera en las esferas empresariales su alianza con los comunistas.

Renegó durante años del legado de la Concertación —la coalición de demócratacristianos y socialistas que gobernó Chile durante tres décadas tras el fin de la dictadura—, sobre todo cuando estaba al frente de la Federación de Estudiantes y durante sus primeros años como diputado en el Parlamento.

Mira también: Premio Nobel, prominentes economistas y académicos apoyaron a izquierdista Boric en elecciones de Chile

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Pero Boric lleva semanas haciéndole guiños a la centro izquierda tradicional, hasta el punto de que ha conseguido el apoyo de los expresidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet.

“Jamás he dicho que estos 30 años fueron perdidos. Creo que toda generación tiene el derecho y el deber de analizar críticamente lo que hicieron nuestros antecesores para justamente poder aprender de eso”, dijo en el último debate presidencial.

“Las divisiones no permiten avanzar en justicia social”, agregó.

En lo económico, el diputado está a favor de un nuevo sistema de pensiones que reemplace al actual, de capitalización individual y heredado de la dictadura, y plantea una ambiciosa reforma tributaria que incluye mayores cargas a los súper ricos y las mineras.

Su objetivo inicial era recaudar el 8% del PBI, pero ahora ambiciona el 5% en cuatro años y ha incluido la consolidación fiscal en su programa.

También quiere crear una Banca Nacional de Desarrollo, condonar los créditos universitarios, reducir la jornada laboral a 40 horas semanales y crear un fondo universal de salud.

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