El proceso constitucional, sin embargo, no ha terminado. Desde el mismo lunes, el Gobierno y la oposición deberán resucitarlo puesto que consideran que, en 2020, una mayoría de los electores decidió que no quieren la actual ley fundamental, que data de la época de la dictadura de Augusto Pinochet.
Los electores chilenos rechazaron contundentemente en las urnas este domingo la propuesta de nueva Constitución para el país, en una votación holgada en el que el 62% dijo no al texto contra el 37% que lo aprobó, contabilizados el 72% de los votos, una tendencia irreversible, según los resultados oficiales parciales.
El proceso constitucional, sin embargo, no ha terminado aquí. Desde el mismo lunes el Gobierno y la oposición deberán resucitarlo puesto que consideran que, en 2020, una mayoría de los electores decidió que no quieren la actual ley fundamental, que data de la época de la dictadura de Augusto Pinochet.
Lee también: IATA: generar conectividad interregional es uno de los mayores desafíos de América Latina
Los resultados incluso superaron a las proyecciones de las últimas encuestas que daban como ganadora a la opción del rechazo por menos de 10 puntos porcentuales frente a la aprobación.
El presidente Gabriel Boric, que el domingo dijo que convocaría a “una amplia unidad nacional” para “darle continuidad al proceso constituyente” si triunfaba el Rechazo, ya citó a los líderes de partidos políticos oficialistas y opositores a una reunión el lunes por la tarde en el palacio presidencial de La Moneda para comenzar el diálogo por esa continuidad.
“Tratemos de ponernos de acuerdo en un camino que avance hacia esos cambios que la ciudadanía tanto quiere”, agregó el ministro de la Presidencia, Giorgio Jackson.
Razones que impulsaron el rechazo
El carácter plurinacional del Estado, la eliminación del Senado, el cambio en el sistema de justicia, la mayor presencia del Estado o el aborto libre son algunos de los aspectos de la propuesta que generaron más incertidumbre entre quienes promovieron el rechazo.
Algunos de los líderes del Rechazo acusaron a los convencionales constituyentes, en su mayoría representantes independientes de izquierda, de haber elaborado un texto “revanchista” y de haber marginado a la minoría de derecha elegida a la Convención Constitucional.
Revisa también: Análisis | ¿Por qué Chile enfrentará un panorama económico incierto tras el plebiscito?
Una de las líderes del rechazo, la senadora demócrata cristiana Ximena Rincón, dijo que “los chilenos no cabe duda que quieren una Constitución, pero quieren una constitución que nos convoque a todas y a todos, como dijimos tantas veces, que la fortaleza de nuestra institucionalidad sea algo que rescatemos y no que debilitemos”.
Rincón hizo un llamado a reiniciar el proceso constituyente con “una nueva convención que corrija los errores del pasado, porque no podemos repetir esos errores que nos enfrentaron. Este trabajo debe ser breve, austero, con un único objetivo: el dar los lineamientos de esa Carta Magna que nos convoque a todas y a todos y que deje las trincheras en el pasado”.
Opinó que el nuevo proceso no debe partir de cero. «Debemos rescatar aquellos aspectos fundamentales de lo ya avanzado: el Estado social y democrático de derecho, la protección de nuestro medioambiente, la paridad, los derechos sociales, el reconocimiento a nuestros pueblos originarios y el fortalecimiento a las regiones”.
