Carter fue presidente de Estados Unidos entre 1976 y 1981. En 2002, recibió el Premio Nobel de la Paz. Durante su gobierno Estados Unidos y China establecieron relaciones diplomáticas.

El Gobierno expresó este domingo a Estados Unidos «sus más sentidas condolencias» por la muerte del expresidente Jimmy Carter, quien falleció este domingo a los 100 años de edad.

«El Gobierno del Perú expresa sus más sentidas condolencias al Gobierno y pueblo de los Estados Unidos de América por el sensible fallecimiento del expresidente James Carter», señaló la Presidencia en un mensaje publicado en la red social X.

Añadió que el exgobernante estadounidense «fue un firme defensor de la democracia, de los derechos humanos y promotor de la paz en el mundo».

Carter, electo en 1976 y ganador del Premio Nobel de la Paz en 2002, murió a los 100 años en su hogar de Plains, Georgia, rodeado de su familia, confirmó el Centro Carter en un comunicado.

El expresidente, que se encontraba en su hogar con cuidados paliativos y votó en las elecciones del pasado noviembre, había recibido tratamiento por una forma agresiva de cáncer de piel tipo melanoma, con tumores que se habían extendido al hígado y al cerebro. 

Un viejo amigo de China

Carter (1976-1981) deja huella y un buen recuerdo en China, país con el que estableció relaciones diplomáticas formales en 1979 en detrimento de Taiwán.

Aquel año, Estados Unidos dejó de mantener lazos oficiales con Taipéi, el Gobierno que hasta entonces había considerado como el legítimo representante de China desde que las tropas nacionalistas, derrotadas por el Ejército comunista en la Guerra Civil del gigante asiático, se refugiaran en la isla en 1949.

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Tres décadas después, Carter recibía en la Casa Blanca al entonces líder chino, Deng Xiaoping, artífice de la política de apertura del gigante asiático a finales de la década de 1970 que acabaría por convertir al país en la segunda potencia económica del mundo.

Carter y Deng firmaron entonces varios acuerdos sobre ciencia, tecnología, cultura, educación y comercio para iniciar así los intercambios de alto nivel entre los dos países.

«Había mucha oposición a la normalización de las relaciones, y se necesitó de la visión y del coraje de Carter para llevarla a cabo. Fue uno de los grandes éxitos diplomáticos de la Historia, y él será siempre recordado con afecto como un viejo amigo de China», comenta a EFE Víctor Gao, experto en relaciones entre Washington y Pekín.

«Un legado de impacto»

Los dos países también establecieron embajadas en sus respectivas capitales en marzo de 1979, culminando un acercamiento que había comenzado durante el mandato de Richard Nixon (1969-1974).

Gao recuerda que, gracias a la decisión de Carter, miles de jóvenes chinos pudieron hacer realidad su sueño de estudiar en Estados Unidos, dejando «un legado de impacto para mucha gente en China».

De hecho, el propio Carter, que tras finalizar su mandato visitó en varias ocasiones el país asiático, ha señalado en varias entrevistas que la normalización de las relaciones con China fue uno de los logros de su presidencia del que se sentía «más orgulloso».

«Carter abrió la puerta a los estudiantes chinos, pero también a los intercambios científicos, culturales y comerciales, y posibilitó la entrada de inversión estadounidense en China», agrega Gao.

Su decisión contribuyó a que Pekín dejara atrás el aislamiento de la época de Mao Zedong gracias a una floreciente cooperación bilateral que debe «recordarse y mantenerse activa», según Gao, para quien «Carter representa lo opuesto a todas esas voces hostiles contra China que oímos hoy en día desde Estados Unidos».

Evitar una nueva Guerra Fría

El difunto expresidente estadounidense expresó en los últimos años su preocupación por la creciente competencia entre los dos países en la última década: en 2019, cuando China y EE. UU. celebraron 40 años del establecimiento de lazos, advirtió sobre una «Guerra Fría moderna» si ambos seguían percibiéndose mutuamente como amenazas.

«Para China, EE. UU no es un enemigo ni un rival. Son los países más influyentes y deben llevarse bien. Tienen que resolver sus problemas a través del diálogo», comenta Gao.

Forbes Staff / Jesús Centeno / EFE

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