La firma privada TomTom identificó a Lima como la ciudad con mayor cantidad de horas perdidas en el tráfico en el mundo en el 2025. La pérdida es de 195 horas anuales por conductor.

El TomTom Traffic Index 2025, elaborado a partir de más de 3,65 billones de kilómetros de viajes registrados en 500 ciudades de 62 países, identificó a Lima como la ciudad con mayor cantidad de horas perdidas en el tráfico a nivel mundial, con cerca de 195 horas anuales por conductor, por delante de Dublín, Ciudad de México y Bucarest.

“Solo por la congestión, una persona en Lima pierde cerca de 195 horas al año, equivalentes a más de ocho días completos. Es tiempo que también resta productividad y competitividad a la ciudad”, explicó Alberto Morisaki, gerente de Operaciones y Analítica de la Asociación Automotriz del Perú (AAP).

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El impacto trasciende el tiempo perdido. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) estimó en 2024 que el costo anual de la congestión del tránsito en Lima representa alrededor del 2,4% del PBI nacional. De este total, aproximadamente 0,4% del PBI corresponde al gasto adicional en combustible durante las horas de congestión, equivalente a S/3.300 millones al año, mientras que alrededor de S/20.000 millones corresponden al valor económico de las horas de trabajo perdidas durante los desplazamientos, señaló la AAP.

“La congestión no solo significa llegar tarde. Tiene un costo para las familias, las empresas y la economía del país. Se consume más combustible, se pierden horas productivas y se afecta la competitividad de la ciudad”, agregó el vocero del gremio.

Uno de los factores es el desfase entre el crecimiento del parque automotor y el desarrollo de la infraestructura. Según el BCRP, la densidad vehicular por kilómetro de red vial en Lima aumentó de 1.113 vehículos en 2015 a 1.387 en 2023.

Para la AAP, enfrentar esta problemática requiere avanzar hacia una estrategia integral de movilidad. Entre las principales medidas se encuentra la implementación de semáforos inteligentes y sincronizados que respondan en tiempo real a los flujos vehiculares; la ampliación de los sistemas de transporte de tipo BRT, como el Metropolitano, junto con sus rutas alimentadoras y corredores complementarios; el fortalecimiento de la fiscalización; el ordenamiento de los servicios de transporte de tramos cortos; y la implementación de políticas que faciliten la transición del transporte informal hacia la formalidad.

“No necesitamos únicamente más obras. Lima requiere gestionar mejor la infraestructura que ya tiene y, al mismo tiempo, desarrollar un sistema de transporte público más eficiente, formalizar el servicio, renovar el parque vehicular y fortalecer la fiscalización. Sin una estrategia integral, cualquier mejora terminará siendo temporal”, afirmó Morisaki.

Menor velocidad de circulación vehicular

De acuerdo con cifras de la firma privada TomTom, consolidadas entre el inicio de 2026 y el 3 de agosto de este año, Lima se mantiene entre las capitales latinoamericanas con menor velocidad de circulación vehicular.

Durante los días laborables, en la hora punta de la mañana (8:00 a. m.), la velocidad promedio de desplazamiento en la capital peruana se situó en 14.74 km/h, por debajo de Ciudad de México (17.82 km/h), Bogotá (16.57 km/h) y Santiago de Chile (18.72 km/h). En el ámbito nacional, Arequipa registró 16.13 km/h y Trujillo, 16.99 km/h.

La situación se agudiza durante la hora punta nocturna (6:00 p. m.). En Lima, la velocidad promedio cae a 12.62 km/h, frente a los 14.80 km/h de Ciudad de México, 13.84 km/h de Bogotá y 16.22 km/h de Santiago. Arequipa y Trujillo registraron, respectivamente, 14.11 km/h y 14.05 km/h. Además, Lima alcanzó en este horario su menor velocidad del año, con apenas 11.3 km/h.

“Las cifras muestran que la congestión se intensifica conforme avanza el día. Pasamos de una velocidad promedio de 14.74 km/h en la mañana a 12.62 km/h en la tarde, lo que evidencia una red vial que opera durante varias horas cerca de sus niveles de saturación”, señaló Morisaki.

La baja velocidad de circulación no es un fenómeno reciente. En 2025, Lima ocupó la segunda posición entre las ciudades con menor velocidad vehicular de América Latina, únicamente superada por Barranquilla, y se ubicó entre las cinco más lentas del mundo.