Evaluar la cadena de suministro a partir de los estándares ESG será obligatorio más temprano que tarde. Así lo advierte Sebastian Hasenauer, country manager de CIAL D&B, organización que cuenta con la evaluación de más de 70 millones de empresas sostenibles a nivel mundial.
Alemania y Chile dieron el primer paso: ambos países establecieron como obligatorio el cumplimiento de los estándares ESG –siglas en inglés de criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo– por parte de las empresas. Y, próximamente, se espera que este procedimiento se materialice también en Europa, España y haya modificatorias en Canadá y Estados Unidos, informa Sebastian Hasenauer, country manager de la calificadora de riesgo comercial CIAL Dun & Bradstreet (CIAL D&B).
Anticipándose a la medida, la centenaria firma –con operaciones en Perú hace más de 60 años– creó ESG Intelligence, una plataforma que ayuda a empresas de todo el mundo a conocer, a partir de información de la base de datos de Dun & Bradstreet, información de carácter público, noticias y una autoevaluación con múltiples preguntas, cuán alineadas están a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, CDP (Carbon Disclosure Project) y GRI (Global Reporting Initiative).
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“De acuerdo con cada industria, el algoritmo se modifica y la cantidad de preguntas crece o disminuye, así como los pesos relativos en torno a los criterios ambientales, sociales y de gobernanza. No es lo mismo evaluar empresas químicas que deben contar con manejo de desechos tóxicos que una empresa financiera. Este tipo de análisis toma a las empresas alrededor de 45 días y es actualizable al menos una vez al año”.
“De acuerdo con cada industria, el algoritmo se modifica y la cantidad de preguntas crece o disminuye, así como los pesos relativos en torno a los criterios ambientales, sociales y de gobernanza. No es lo mismo evaluar empresas químicas que deben contar con manejo de desechos tóxicos que una empresa financiera. Este tipo de análisis toma a las empresas alrededor de 45 días, actualizable al menos una vez al año”.
“Este es un proceso world class. A partir de eso, ayudamos a las empresas en su proceso de debida diligencia, pues ESG es una debida diligencia”, resalta. El gerente revela que las empresas que deciden hacer la autoevaluación pueden adquirir un ‘sello flotante’. Este distintivo puede ser usado para que las compañías comuniquen al mercado su voluntad de cumplir con los ESG, pero sobre todo para establecer metas de corto, mediano y largo plazo en materia de sostenibilidad, señala Hasenauer. “Lo ideal es que una tercera parte independiente te permita definir cuál es la ruta [en sostenibilidad] más fácil de cursar”, explica el country manager de CIAL D&B. Asegura que las empresas suelen ser demasiado optimistas para planear y fatalistas para ejecutar.
DE PUNTA A PUNTA
Según Hasenauer, pasar a ser parte del ranking ESG de CIAL D&B, exige a las empresas realizar un análisis punta a punta de su cadena de suministro. “La cadena de suministro empieza en el primer proveedor dueño de la materia prima más simple y termina en la empresa”. En ese sentido, comenta que, así como las organizaciones deciden someterse a la autoevaluación, el proceso fomenta que los proveedores también lo hagan. “Cuando evalúas tu cadena de suministro o exiges que tus proveedores te evalúen, el mismo proveedor va a tener información de sus falencias”, observa el ejecutivo.
Sin embargo, hay un efecto adicional y muy positivo de este proceso: una mejor gestión de la reputación. Justamente, este trabajo evita el greenwashing, detalla Hasenauer, ya que no solo se trata de mensajes, sino también de acciones concretas en la cadena de suministro. Asimismo, explica que hay encuestas que revelan el profundo interés que existe en los criterios ESG por parte de las empresas, empleados y consumidores. Ello confirma que acciones en torno a esos estándares son de interés de esos stakeholders y, por consecuencia, aplicarlas beneficia a las relaciones con ellos y a la imagen pública de la organización.
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