A través de su oferta académica sin estereotipos y sus becas, la Universidad de Lima revela cómo las entidades de educación superior pueden dar mayores oportunidades a las mujeres y empoderarlas.
Cada vez está más claro que el cierre de brechas de género no es solo una tarea del Estado. De hecho, otros actores de la sociedad civil tienen cada vez más protagonismo en este trabajo. Las universidades, justamente, impulsan acciones para empoderar estudiantes, eliminar estereotipos académicos y promover la inclusión de mujeres en el mercado laboral.
“El rol de la academia y las entidades educativas en el empoderamiento femenino es fundamental, ya que tienen el poder de transformar la sociedad mediante la formación de líderes y agentes de cambio”, dice Patricia Stuart, rectora de la Universidad de Lima. La ejecutiva señala que las universidades deben promover un entorno diverso y equitativo que brinde las mismas oportunidades de acceso a todas las personas sin importar el género. “Esto incluye no solo ofrecer programas y carreras en áreas donde tradicionalmente las mujeres han sido subrepresentadas, como las de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), sino también fomentar una cultura de respeto, apoyo y mentoría que impulse la confianza y el desarrollo de habilidades”.
Stuart añade que las universidades tienen la responsabilidad de empoderar a las mujeres mediante herramientas necesarias para alcanzar su máximo potencial académico, profesional y personal. “Esto se logra no solo a través de una educación de calidad, sino también con la creación de espacios de reflexión, colaboración e intercambio que promuevan la igualdad de género. Además, es crucial que la academia forme a los estudiantes, tanto mujeres como hombres, en valores de respeto, equidad y liderazgo, a fin de que las futuras generaciones contribuyan a un mundo más justo y diverso”, destaca la autoridad académica.
Oferta académica y oportunidades
La Universidad de Lima se ha posicionado como una de las entidades educativas de la capital que más esfuerzos lleva a cabo para el cierre de brechas. Una pieza clave de su estrategia en este frente es su oferta académica.
Para empezar, la universidad trabaja constantemente en promover el acceso de las mujeres a carreras consideradas tradicionalmente masculinas, como las vinculadas al mundo STEM. “Este año, además de las tradicionales carreras de Ingeniería Civil, Industrial y de Sistemas, hemos sumado Ingeniería Ambiental e Ingeniería Mecatrónica, lo cual abre nuevas oportunidades para que las mujeres se adentren en estas disciplinas. Observamos un creciente interés y participación, lo que refleja el éxito de nuestras iniciativas para brindar herramientas y recursos a nuestras estudiantes en áreas clave para el desarrollo del país y el mundo”, dice la rectora.
A ello se suma que, en general, la Universidad de Lima busca que sus carreras proporcionen a las estudiantes las mismas oportunidades de formación, desarrollo profesional y acceso a redes de apoyo. En las carreras de Economía y Negocios Internacionales, por ejemplo, promueve la participación femenina en el emprendimiento, la innovación y la alta dirección. En Derecho, la casa de estudios trabaja para que sus estudiantes se conviertan en líderes en el ámbito jurídico, con especial énfasis en la equidad y el acceso a la justicia. “También contamos con programas de mentoría, desarrollo de habilidades blandas y experiencias prácticas que buscan fortalecer la confianza de nuestras estudiantes y prepararlas para enfrentar los retos que puedan encontrar en su camino profesional”, dice Stuart.
Cabe indicar que el compromiso por la inclusión laboral de las mujeres en la entidad educativa lleva varios años. De hecho, Ilse Wisotzki fue la primera rectora mujer de la Universidad de Lima, pero también la primera mujer rectora del país. “Durante más de medio siglo, Wisotzki rompió barreras en su tiempo y sentó las bases del liderazgo femenino en la educación. Su visión y esfuerzo nos ha heredado una institución donde el potencial de cada mujer, en cualquier área de estudio, es reconocido, celebrado y enriquecido”, destaca Patricia Stuart.
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