La experiencia de Lissette Morín, vicepresidenta de Recursos Humanos y Salud para Perú, Ecuador y Colombia de DP World, consolida un modelo de liderazgo regional que impulsa la cultura organizacional más allá de las fronteras.
En tiempos donde las organizaciones apuestan por enfoques más humanos, Lissette Morín encarna una nueva forma de liderar que desafía estructuras tradicionales. Como vicepresidenta de Recursos Humanos y Salud de DP World para Perú, Ecuador y Colombia, su gestión demuestra que las posiciones estratégicas ya no están limitadas por coordenadas ni barreras de género.
«El talento y el liderazgo no tienen código postal», afirma Morín, quien ha logrado consolidar un espíritu organizacional unificado en tres países con realidades distintas. Su enfoque, basado en la comunicación, ha sido clave para romper sesgos históricos y culturales que existían entre las operaciones de Perú, Ecuador y Colombia.
Cultura sin fronteras
Para Morín, el mayor desafío fue crear una identidad común que trascienda nacionalidades. «No se trata de que uno absorba al otro, sino de fortalecernos mutuamente para construir algo más potente», señala.
Implementó estrategias de comunicación interna que destacan lo valioso de cada cultura, intercambios de historias de éxito y experiencias compartidas entre equipos regionales. El resultado es que entre los colaboradores «no hay barreras», pues los une «una misma cultura organizacional, un mismo propósito».
También ha sido clave equilibrar la productividad de una industria que opera 24/7 con el bienestar de cada colaborador, teniendo a la salud mental como pilar y propiciando espacios de desconexión.
Liderar con propósito
La convicción que el liderazgo centrado en las personas transforma culturas y genera resultados se ha hecho evidente: el puerto de Posorja pasó de 300,000 TEU a 900,000 y el Callao cerró el año superando los 1.96 millones de TEU.
En 2024, el clúster regional alcanzó hitos significativos: 15 procesos de formación cruzada entre países, 434 promociones internas, 166 líderes desarrollados y más de 30 casos exportados a puestos internacionales.
«Cuando el liderazgo se enfoca en bienestar y confianza, las fronteras se desvanecen y el talento se expande», concluye Morín.
Su historia refleja que el liderazgo femenino puede emerger desde cualquier punto del mapa y convertirse en motor de transformación cultural y de negocio. Porque cuando se alinean lo humano y lo estratégico, el impacto no solo se mide en cifras, se siente en cada paso del equipo.
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