A cinco años de su lanzamiento, el programa suma más de 600 vecinos capacitados, más de 200 empleos generados, luminarias LED instaladas y la recuperación del Parque Botánico Manuel de la Torre, entre los principales resultados de PepsiCo.
Cuando la sostenibilidad no es un área aislada, sino que está dentro del modelo de negocio, el impacto positivo que pueden generar las iniciativas empresariales en una comunidad es mucho más significativo y sostenido. Así lo entiende la multinacional de alimentos y bebidas PepsiCo.
La compañía opera bajo el marco estratégico de su plataforma global “pep+” (PepsiCo Positive), priorizando el pilar de Cadena de Valor Positiva. Bajo esta visión, la empresa implementó hace 5 años el programa Creciendo con Santa Anita, una iniciativa, que contribuye a la operatividad de la compañía a través del fortalecimiento del vínculo con su cadena de valor y el cuidado reputacional de la misma.
¿Cómo surgió esta iniciativa? Para empezar, es clave entender que es en este distrito de Lima Este donde actualmente opera la planta de producción de alimentos de la empresa. “Entendimos que ese vínculo territorial era también una oportunidad: la de construir una relación de confianza genuina con los vecinos, comedores populares, bodegueros y emprendedores locales. Así nació «Creciendo con Santa Anita», un programa que apuesta por el relacionamiento constante con la comunidad para cocrear valor compartido y contribuir a un desarrollo sostenible del distrito en lo social, económico y ambiental”, detalla María José Chávez, Líder de Asuntos Corporativos para PepsiCo Perú.

A nivel ambiental y social, el programa financió la recuperación del Parque Manuel de la Torre, con más de 4000 m2 de áreas verdes y zonas recreativas y deportivas para niños y adultos, además instaló más de 15 luminarias LED. De ese modo se contribuye a reducir la percepción de inseguridad ciudadana en la zona y brinda calidad de vida a los vecinos con más espacios públicos. A nivel económico el programa fortalece las capacidades para generar mayor empleabilidad de mujeres emprendedoras, bodegueros, y comunidad en general, así como prioriza la contratación local en su compañía, entre otras medidas.
“Las tres dimensiones —social, económica y ambiental— están interconectadas y requieren atención conjunta: la inseguridad ciudadana se agrava por la falta de iluminación y el descuido de espacios públicos y áreas verdes; mientras que la vulnerabilidad socioeconómica y las pocas oportunidades de empleo formal limitan el desarrollo económico de las familias. Por eso, atender sólo una de estas dimensiones habría sido una solución incompleta”, menciona Helen Insil, socia de Convivenz, aliados de PepsiCo en la estrategia de gestión social.
Tras estos 5 años generando impacto positivo junto a la comunidad, PepsiCo reitera que su compromiso es hacer sostenible lo construido en Santa Anita, articulando más alianzas que permitan multiplicar el impacto. “A futuro, continuaremos invirtiendo en proyectos de alto impacto, tecnología y desarrollo humano para nuestra comunidad”, destaca María José Chávez.
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