Gonzalo Calderón Borja, CEO de Aranwa Hotels Resorts & Spas, explica que atributos tiene el totalmente renovado Aranwa Vichayito Beach Resort. El ejecutivo destaca que esta propiedad ha fortalecido su propuesta gastronómica, incluyendo el nuevo Restaurante Horizonte, el Bar Latitud 4.1 Sur y mejores capacidades de cocina y conservación.

Las playas del norte del Perú hoy configuran un importante polo turístico. En el caso de Vichayito, este balneario se ha consolidado como uno de los más apreciados por turistas locales e internacionales. No obstante, hoy también es un destino con huéspedes en busca de experiencias cada vez más sofisticadas. Es por ello que Aranwa Hotels Resorts & Spas decidió renovar la infraestructura, el look & feel, los servicios y la propuesta gastronómica de Aranwa Vichayito Beach Resort. Gonzalo Calderón Borja, CEO de la cadena hotelera, explica los detalles de esta nueva apuesta, las oportunidades que ofrece el norte del país y los planes que tiene la compañía en el futuro. 

1. Aranwa ha invertido S/23 millones en la renovación de Aranwa Vichayito Beach Resort. ¿Qué motivó esta inversión y qué oportunidad de negocio han identificado en este destino? ¿Cómo encaja esta inversión en la estrategia de crecimiento de Aranwa y en su visión del turismo regional?

Invertir S/23 millones en Vichayito responde a una decisión estratégica de largo plazo. Nuestro objetivo no era simplemente renovar habitaciones, sino transformar la experiencia del huésped y fortalecer una operación en un destino con un enorme potencial turístico. El norte ofrece algo que el viajero valora enormemente: mar, tranquilidad, buena gastronomía y la posibilidad de desconectarse sin tener que salir del país. Nuestra responsabilidad era acompañar ese potencial con una propuesta a la altura.

La renovación incluye 24 nuevos chalets, 9 bungalows remodelados, una piscina con borde infinito y espacios gastronómicos completamente renovados. Son mejoras visibles, pero detrás hay también una inversión en equipamiento, capacitación del personal, procesos y capacidad operativa. Para nosotros, crecer también significa elevar la calidad de los hoteles que tenemos. Apostar por Vichayito es apostar por el desarrollo y fortalecimiento del turismo regional y por la convicción de que estos destinos pueden competir ofreciendo experiencias de alto valor.

2. ¿Qué factores evalúan al apostar por destinos como Vichayito, en Piura, y cuáles son las principales oportunidades y desafíos para desarrollar una oferta hotelera de mayor valor en el norte del país?

Cuando evaluamos un destino, empezamos por una pregunta sencilla: ¿qué experiencia puede vivir allí una persona que no encontraría en otro lugar y cómo aporta esto a su bienestar? Luego vienen los factores de negocio: accesibilidad y conectividad, comportamiento de la demanda, estacionalidad, oferta complementaria, disponibilidad de talento y proveedores, así como las condiciones para operar de manera sostenible.

En Vichayito encontramos una combinación muy atractiva de paisaje, descanso y cultura gastronómica norteña. El desafío es que el potencial turístico por sí solo no garantiza una buena experiencia. El visitante también necesita servicios consistentes, infraestructura adecuada y una operación preparada para distintos escenarios. En el norte, además, debemos considerar seriamente los riesgos climáticos asociados a El Niño. Eso exige previsión, logística y planes de continuidad operativa, no sólo optimismo.

Los resultados nos muestran que la oportunidad está en dejar de pensar que los destinos regionales deben competir exclusivamente por precio. Pueden competir por calidad, autenticidad y servicio. Y cuando esa apuesta se trabaja bien, el beneficio puede extenderse a productores, proveedores y trabajadores de la zona.

3. ¿Cómo ha evolucionado el perfil del huésped y de qué manera estos cambios están influyendo en las decisiones de inversión y en el diseño de la propuesta de Aranwa?

El huésped ha cambiado mucho. Antes la conversación giraba principalmente alrededor de la ubicación y el precio de la habitación. Hoy nos pregunta qué experiencias va a vivir durante esos días: cómo se come, qué espacios tiene para descansar, qué actividades puede realizar y qué tan conectado se va a sentir con el destino. En particular, vemos interés por escapadas de tres o cuatro noches en las que todo eso pueda encontrarse en una misma experiencia.

También es un viajero más informado y exigente. Compara opciones, consulta reseñas y espera que lo que prometemos se cumpla de manera consistente. Eso es positivo porque nos obliga a escuchar y a mejorar continuamente. No se trata de añadir servicios por añadirlos, sino de entender qué momentos son importantes para las personas que nos visitan.

En Vichayito, por ejemplo, esa lectura se tradujo en mejores espacios para el descanso, nuevos ambientes de encuentro y una oferta gastronómica con mayor protagonismo. En la cadena también venimos trabajando propuestas vinculadas al bienestar, la naturaleza y las experiencias Dog Friendly. La inversión responde, en el fondo, a una idea muy humana: que el huésped sienta que su tiempo de descanso realmente valió la pena y que le generó bienestar.

4. La renovación de Vichayito incorpora una propuesta gastronómica vinculada con los productos y sabores del norte peruano. ¿Qué papel cumple la gastronomía en la estrategia de diferenciación de un hotel y cómo puede contribuir a elevar el valor de la experiencia y generar nuevas oportunidades de negocio?

En el Perú, la gastronomía ha dejado de ser un complemento del viaje para convertirse en una de las principales motivaciones de quienes nos visitan. Para la hotelería, esto representa un cambio importante: los restaurantes ya no pueden concebirse únicamente como un servicio adicional, sino como espacios capaces de ofrecer experiencias con identidad, poner en valor los productos regionales y generar nuevas oportunidades de negocio.

Lo vemos en nuestros resultados. En hoteles de destino como Paracas y Vichayito, los alimentos y bebidas representan entre el 30 % y el 40 % de los ingresos. Por eso, una parte importante de la inversión destinada a Vichayito se orientó a fortalecer su propuesta gastronómica, incluyendo el nuevo Restaurante Horizonte, el Bar Latitud 4.1 Sur y mejores capacidades de cocina y conservación.

Una buena experiencia gastronómica puede convertirse en uno de los recuerdos más especiales de un viaje y en un motivo para regresar. Además, creemos que la gastronomía puede generar valor más allá del propio hotel. Un ejemplo es Sabores Aranwa, una iniciativa que desarrollamos junto con el Banco de Alimentos Perú y que transforma el consumo de platos solidarios en aportes para personas que enfrentan inseguridad alimentaria. Entre agosto de 2025 y julio de 2026, el programa permitió donar más de 30.700 raciones de alimentos y beneficiar a más de 3.000 personas.

Para nosotros, esa es una manera de entender la gastronomía de forma integral: como una oportunidad para fortalecer el negocio, poner en valor nuestra identidad culinaria y, al mismo tiempo, contribuir positivamente con nuestro entorno.

5. Aranwa busca combinar estándares de servicio con las características propias de cada destino, en lugar de replicar una misma experiencia en toda su cadena. ¿Cómo se traduce esta visión en la operación de sus hoteles y qué valor aporta la identidad local a la experiencia del huésped y al posicionamiento de la marca?

Desde nuestra experiencia, la identidad local es un elemento clave. Es parte de lo que hace que un viaje tenga sentido. Sería un error que una persona entrara a nuestros hoteles de Vichayito, Paracas, el Valle Sagrado, Cusco o el Colca y sintiera que está viviendo exactamente lo mismo. Lo que sí debe encontrar en todos es una atención cálida, estándares de calidad y un equipo que se preocupa genuinamente por su bienestar.

A partir de esa base común, cada hotel tiene que contar su propia historia. En Vichayito, el mar y la cocina del norte orientan la experiencia. En Valle Sagrado, la relación con el paisaje y la cultura andina marca otro ritmo. Y en Sarapiquí, Costa Rica, hemos aprendido que internacionalizar una marca peruana no significa imponer nuestras costumbres, sino escuchar al destino, trabajar con su gente y dialogar con su gastronomía y biodiversidad.

Eso requiere decisiones concretas: cómo diseñamos los espacios, qué ingredientes incorporamos a las cartas, con quiénes trabajamos y qué actividades ofrecemos. Creo que la mejor forma de construir una marca reconocible es mantener una manera consistente de atender, pero permitir que cada lugar conserve su propia voz.

6. Tras la renovación de Vichayito, ¿qué resultados espera alcanzar y cuáles serán los principales indicadores para evaluar esta inversión? ¿Qué oportunidades identifica para seguir desarrollando experiencias hoteleras diferenciadas en el Perú?

Una inversión de esta magnitud no se mide solo por la reacción de los primeros visitantes ni por la ocupación de un fin de semana. Queremos ver que Vichayito consolide su propuesta, que los huéspedes vuelvan y que el negocio sea sostenible en el tiempo. Por supuesto, seguiremos indicadores como ocupación, tarifa promedio, ingreso por habitación disponible y desempeño de alimentos y bebidas. Pero también prestaremos atención a la satisfacción del huésped, su percepción de bienestar durante la estadía, las recomendaciones y la recurrencia: son señales muy claras de si la experiencia está cumpliendo lo que prometimos.

Hay otro aspecto que no debemos perder de vista: cómo se integra el hotel con su entorno. Nos interesa fortalecer las relaciones con proveedores locales, desarrollar equipos y mantener una operación capaz de responder a los retos climáticos y logísticos propios del destino.

De cara a los próximos años, veo oportunidades para seguir mejorando nuestras propiedades y desarrollando propuestas ligadas a la gastronomía, el bienestar y la identidad regional. Eso requiere disciplina: no invertir por una tendencia pasajera ni anunciar proyectos antes de tiempo. Si algo buscamos demostrar con Vichayito es que una inversión bien pensada puede elevar la experiencia del viajero y, al mismo tiempo, construir un negocio más sólido para el futuro.

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