La posibilidad de formarse o acceder a certificaciones profesionales a través de la educación online es real y necesaria. ¿En cuáles invertir para ganar en empleabilidad?
El confinamiento por la COVID-19 marcó un antes y un después en términos educativos: normalizó la educación a distancia, más allá de los retos de conexión a internet y con dispositivos idóneos. Este nuevo escenario formativo amplía el espectro de oportunidades para los empleados que buscan mejorar su desempeño en su puesto laboral actual, desarrollar competencias para asumir nuevos roles y, también, para recolocarse.
Hoy existen múltiples beneficios en la educación online, tanto para colaboradores como para las empresas. Entre los más mencionados por los expertos está el reforzamiento de la idea de la necesidad de aprendizaje continuo. A ello se suma la posibilidad de relacionamiento con equipos diversos y, por supuesto, la flexibilidad horaria, al tratarse en muchos casos de cursos asíncronos.
“La educación online se ha convertido en una herramienta clave para potenciar la empleabilidad de los colaboradores, mejorar su CV y ampliar sus oportunidades de crecimiento profesional”, asegura Silvana Cárdenas, directora de Right Management Perú de ManpowerGroup.
En ese sentido, la ejecutiva destaca varias bondades adicionales de la educación virtual. Se refiere a la posibilidad de desarrollar habilidades en menor tiempo sin dejar de trabajar, al acceso a certificaciones, a la mayor accesibilidad sin perturbar la productividad y a la especialización y la actualización frente a la inteligencia artificial (IA). “Esto permite a los colaboradores mantenerse competitivos en un mundo donde la IA está automatizando tareas”, sostiene y comenta que las empresas están observando qué habilidades en IA serán críticas para sus negocios.
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Pero eso no es todo. Otros atributos que aporta al CV la decisión de capacitarse online son la evidencia de autonomía y la autodirección. De ello da cuenta Patricia Carranza, gerente de Training & Consulting de Adecco. “La educación digital actúa como un agente transformador porque es parte de un sistema educativo de formación independiente en el que no existe una relación directa en tiempo real entre el docente y el estudiante, siendo para el estudiante un proceso de aprendizaje más flexible, con una propuesta didáctica donde su autodirección transforma sus aptitudes mentales en competencias académicas”, sostiene la ejecutiva.
Para Daniela Venero, senior manager en Michael Page, las capacitaciones virtuales pueden ser ventanas para que los profesionales en Perú se abran oportunidades no solo en el mercado local, sino también en el internacional.
Habilidades cotizadas
La pregunta sobre qué tipo de habilidades priorizar está en la agenda no solo de los profesionales, sino también de las empresas. En efecto, el 70% de los expertos en recursos humanos señala que las empresas están tomando medidas para mejorar las habilidades y aptitudes de su personal, explica Miguel Bechara, director comercial en Bumeran Perú, citando un estudio de la plataforma de empleo y reclutamiento. Y la apuesta por la educación online —a través de plataformas específicas— es una estrategia relevante para hacerlo, pues el 39% las elige para ello, frente al 19% que opta por organizar eventos y conferencias presenciales.
¿Qué cursos, capacitaciones, certificaciones y habilidades consideran y esperan que los profesionales desarrollen? Al respecto, Patricia Merino Aspauza, consultora asociada de la consultora en recolocación y empleabilidad LHH DBM, comenta que el mercado laboral en Perú y, en particular, el corporativo, exhibe una fuerte demanda por certificaciones en tecnologías de la información, transformación digital, inteligencia artificial y analítica de datos. En demanda también están las formaciones en metodologías ágiles, gestión de proyectos y marketing digital, sin olvidar el inglés como segundo idioma. “[El inglés] continúa siendo una habilidad altamente valorada y esencial para la competitividad profesional”, sostiene.
En ManpowerGroup coinciden en que las habilidades digitales están entre las más demandadas. A ellas, se suman las habilidades blandas, que Silvana Cárdenas recomienda a priori impartir de a través de metodologías vivenciales, coaching, mentoring, role-playing y aprendizaje basado en casos para luego entrenarlas mediante plataformas de e-learning y medir los avances y aprendizaje. En general, para la ejecutiva, las más relevantes son: adaptabilidad y gestión del cambio, pensamiento crítico y resolución de problemas, desde alfabetización digital básica hasta manejo de herramientas de IA y analítica de datos; experiencia del cliente y usuario e innovación y creatividad. De su lado, Patricia Carranza, señala que en Adecco han mapeado las siguientes: planificación estratégica, gestión de proyectos, certificaciones en sostenibilidad y responsabilidad social y salud y bienestar.
En tanto, Venero, de Michael Page, sostiene que las empresas también valoran los perfiles que poseen las certificaciones ISO en gestión de la calidad (9001), gestión de la seguridad de la información (27001), gobernanza de la seguridad de la información (27014) e implementación de Sistemas de Gestión Ambiental (14001). En ese sentido, destaca que dichos sellos, actualmente, pueden obtenerse bajo la modalidad online. “Estas certificaciones son personales, es por eso que, por ejemplo, les sirven mucho a los perfiles [de ejecutivos que trabajan] en seguridad y calidad. Los colaboradores las toman porque tenerlas le da mucho más peso y valoración al momento de postular o entrar a estos puestos”, explica.
La oportunidad de acceder a estas formaciones en línea mejora el perfil profesional y la empleabilidad de los trabajadores, dice Cárdenas y resalta una destreza crucial: la capacidad de estar listos para adaptarse a los cambios del mercado laboral. Bien entendido, desde las empresas que dan el primer paso y facilitan el aprendizaje, el beneficio es incremental, según Carranza, pues ayuda a fidelizar a los empleados en los espacios laborales, potenciando dos activos intangibles invaluables. “Los programas de formación son muy valorados por los colaboradores, deben estar siempre presentes en las ofertas de valor de las organizaciones. Priorizar su crecimiento a través del entrenamiento logrará un mayor compromiso y lealtad”, dice.
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