Estrés, ansiedad y burnout son realidades cotidianas de las empresas peruanas. Los líderes de capital humano lo saben y están implementando diversas estrategias para prevenirlas y mitigarlas.Los expertos dicen que se puede hacer más.
Antes de una carrera, es necesario gestionarse emocionalmente. Esa habilidad no solo la requieren cultivar los propios atletas, sino también cada uno de los miembros del equipo organizador de la competición. Eso lo saben muy bien en la organización Perú Runners, que planifica y ejecuta dichos eventos y cuyo staff se enfrenta a picos de alta exigencia, presión operativa y trabajo bajo estrés, que motivaron a su liderazgo a tomar medidas para paliarlos.
El año pasado la institución decidió invertir en un programa anual para fortalecer el autoconocimiento, la comunicación, la calma y la toma de decisiones de su equipo, que estuvo a cargo de la terapeuta de arte Majia Rodríguez Larraín y en el que identificaron y conversaron sobre problemas y bloqueos que vivían.
“El principal resultado ha sido un cambio profundo en la manera en que el equipo se percibe y se relaciona. Hoy vemos equipos más cohesionados, líderes más conscientes de su impacto, y personas que se sienten escuchadas, valoradas y acompañadas en su desarrollo”, dice Alejandra Rodríguez Larraín, su gerenta general, hermana de Majia.
El esfuerzo de Perú Runners para mejorar el bienestar en sus empleados no es un caso aislado en el sector empresarial peruano. Y es que dentro de las compañías existe una realidad silenciosa y transversal: el estrés, la ansiedad o la depresión son problemas de salud mental cada vez más recurrentes entre los trabajadores.
De acuerdo con el estudio “El desafío invisible: salud mental en el trabajo”, realizado por el portal de empleo Bumeran y Carolina Borrachia, directora fundadora de la consultora Combo Marca Empleadora, en Perú el 40% de las personas trabajadoras en Perú afirma tener un diagnóstico de salud mental. Las patologías más comunes según los talentos son: ansiedad generalizada (así lo indica el 20%), trastorno de ansiedad social (7%), TDHA (6%) y trastorno depresivo mayor (5%). Otro estudio titulado “Burnout 2025” —de Bumeran— reveló que el 78% de las personas trabajadoras en Perú afirma experimentar el síndrome del desgaste profesional o “del trabajador quemado”. En este caso, el 22% atribuyó la patología a la sobrecarga de trabajo; el 17%, al trato de sus superiores; y otro 17%, a la presión laboral.
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A propósito, Luis La Madrid, especialista en Gestión de Personas de Pacífico Business School, señala que la pandemia por COVID-19 marcó un antes y un después en la salud mental en Perú, del que no estuvieron excluidos los trabajadores. “Debido al aislamiento laboral producido por la cuarentena, se generó un pico de la problemática de salud mental, que aún no regresa a los niveles anteriores”, anota. Actualmente, según el académico, la presión por lograr resultados económicos retadores agrava la situación.
Bienestar estratégico
En las empresas están abordando el problema metódicamente, desde tres frentes. Según fuentes consultadas para este artículo, la mayoría realiza evaluaciones periódicas que le permiten identificar riesgos y detectar alertas tempranas de patologías entre sus colaboradores. Este es el caso de Liderman, el equipo de psicólogos ocupacionales mide —a través de herramientas de diagnóstico— el riesgo psicosocial, además efectuar evaluaciones ocupacionales exigidas por ley, explica su CEO, Claudia Puig. Según señala la ejecutiva, en los últimos tres años no han registrado ningún caso de patologías relacionadas a salud mental ni de enfermedades ocupacionales. En Compartamos Banco Perú, también monitorean la presencia de patologías como estrés laboral crónico, burnout, trastornos del sueño y adaptativos y acoso laboral y sus consecuencias, apunta Liliana Hernández, su gerente central de Personas. Según precisa, han detectado dichas patologías en el 3% de sus más de 7.000 colaboradores. El banco cuenta con un abanico de instrumentos para sondearlas: un monitoreo psicosocial anual cada dos años, mediante encuestas anónimas; y evaluaciones de percepción sobre el entorno laboral y el desarrollo integral de los colaboradores a través de seis dimensiones: familiar, intelectual, salud física y mental, social, espiritual y profesional.
En la empresa de tecnología en servicios de customer experience (CX) y BPO Konecta, reconocen que, por la naturaleza de su actividad, sus empleados (que son aproximadamente 15.000) están expuestos a estrés, ansiedad y agotamiento emocional. “La operación de contact center implica una alta demanda emocional, exposición constante a la interacción con clientes, cumplimiento de indicadores y, en algunos casos, jornadas prolongadas frente a pantallas”, sostiene Leyla Begazo, gerenta de Gestión del Talento de Konecta Perú. En ese sentido, la ejecutiva advierte que, de no gestionarse adecuadamente los riesgos, estos “pueden impactar en la motivación, la concentración y el bienestar general”. Para anticiparse, la compañía evalúa los niveles de riesgo, la percepción de apoyo y los factores de estrés asociados a la operación.
En tanto, en Natura Perú, evalúan a sus 365 empleados desde dos dimensiones: el ámbito organizacional, a través de una encuesta de compromiso, que les brinda tendencias generales sobre clima laboral, felicidad, orgullo, seguridad psicológica e inclusión, entre otros indicadores. También realizan exámenes psicosociales cada dos años para evaluar el ámbito clínico y preventivo. Para ello, emplean un cuestionario que analiza síntomas y posibles riesgos de salud mental.
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“A través de estas mediciones, hemos identificado que los principales desafíos están asociados a la gestión del tiempo y el equilibrio entre la vida personal y laboral”, dice Constanza Munizaga, gerente de Recursos Humanos de Natura Perú.
En la empresa de servicios de alimentación y facility management Sodexo reconocen que el estrés atenta contra el bienestar y la productividad de sus 8.000 trabajadores. “La idea es que la gente se sienta bien trabajando y que no esté estresada para dar lo mejor de sí”, afirma Milagros Villena, directora de Recursos Humanos de la compañía. La ejecutiva asumió la posición desde hace un año y tiene a su cargo un equipo de 70 personas que integran el “Área de Calidad de Vida”. En su caso, también implementan encuestas de pulso en las locaciones donde operan en Lima y provincias. Según indica, sus encuestas anuales superan el 85% de compromiso y satisfacción. Además, la firma cuenta con una “línea activa” que funciona como “canal de ayuda” para los trabajadores a nivel nacional. Allí no solo pueden realizar consultas, sino también expresar de manera anónima eventuales malestares, explica Villena.

Un segundo frente para cuidar la salud mental de los equipos es la promoción de espacios de calma, relajación y desconexión digital en las oficinas y otros lugares de trabajo. Por ejemplo, en Natura Perú cada semana sus 365 colaboradores pueden hacerse masajes y también organizan la llamada “Semana del Bienestar”, en la que no solo participan los empleados, sino también su red más cercana, es decir, sus hijos, parejas, padres y mascotas. En Compartamos Banco Perú y Sodexo celebran jornadas similares, como la “Semana de la Familia” y “Domingos en Familia”, cuentan.
Las pausas activas o interrupciones durante la jornada laboral para la autorregulación emocional también están entre las soluciones más comunes. Pueden ser presenciales o virtuales, como en el caso de Sodexo y Liderman. En el caso de la empresa de outsourcing, dichos momentos están liderados por colaboradores voluntarios capacitados que forman la “Comunidad del Bienestar” y actúan como primeros agentes de contención. En Liderman, Puig comenta que, a través del programa “Lidera tu Mente”, han creado espacios virtuales para conversar con psicólogos, en los que los trabajadores pueden “liberar” las tensiones propias del trabajo y de la vida cotidiana y encontrar soporte emocional. En Natura Perú, ofrecen asimismo sesiones con psicólogos a sus empleados.
De igual manera, en Compartamos Banco Perú se destina presupuesto para la realización de actividades deportivas y voluntariados y se prioriza el desarrollo espiritual. “Más allá de las creencias religiosas, invitamos a los colaboradores a vivir su fe y espiritualidad”, detalla Hernández. El banco cuenta con capillas en sus oficinas administrativas y organiza misas al inicio de cada mes y eventos importantes, retiros y jornadas espirituales.
Finalmente, cuando se detectan en su equipo patologías de salud mental o situaciones que afectan su salud emocional, el abordaje de las compañías parte de la contención. Así lo explican en Konecta, donde, según explica Begazo, brindan acompañamiento psicológico voluntario y personalizado dentro del trabajo. En Liderman, Puig indica que si se advirtiera algún caso, activarían los protocolos de atención personalizada al trabajador. “[Los psicólogos y médicos ocupacionales de la empresa] deberán evaluar la magnitud de la patología y brindar las recomendaciones correspondientes respecto a su tratamiento médico, así como a la factibilidad de que el trabajador continúe con sus labores de vigilante o, en su defecto, se tome una pausa para tratar su patología”, detalla la ejecutiva. Añade que dicho proceso también incluye a la familia del colaborador. En el caso de Sodexo, Villena cuenta que ante una alerta (como las detectadas a través de la línea activa) un psicólogo asiste a sus locaciones de trabajo y busca determinar la raíz del problema desde una mirada al contexto y al equipo con el que el colaborador afectado trabaja. En Konecta, desde la pandemia ofrecen atención psicológica personalizada, con la finalidad de desestigmatizarla y promoverla.
Mirada experta
Los analistas aseguran que es posible profundizar el abordaje de los problemas de salud mental y bienestar en las empresas en Perú. Según Diego Tala, director comercial de Bumeran.com.pe en Jobint, “existe un amplio margen de mejora” en lo que refiere a la prevención y acompañamiento, comenta citando el estudio “El desafío invisible”. A propósito, resalta que, de acuerdo con la investigación, el 62% de los trabajadores dijo que en su organización no existe ningún tipo de programa de bienestar y el 35% de las personas que comunicaron su diagnóstico de salud mental afirmó que no se hizo nada para atenderlo. “Estos datos reflejan que, si bien algunas iniciativas están presentes en ciertos espacios laborales, su aplicación no es generalizada y existe un amplio desafío para que las organizaciones, independientemente de su tamaño, incorporen de manera más sólida estrategias destinadas a proteger y promover el bienestar emocional de sus talentos”, asegura.
Para La Madrid, el principal reto es que las organizaciones “siguen tratando” la salud mental a través de áreas de bienestar y no como parte de la gestión de riesgo psicosocial. “La salud mental suele quedar a cargo de áreas de clima, bienestar o recursos humanos, bajo la lógica de ‘promover el bienestar del trabajador’, en lugar de integrarse como parte de la gestión preventiva de riesgos laborales. No debe ser considerada como una problemática típica de gestión humana, como son la gestión de las compensaciones o de relaciones laborales o de bienestar”, opina el académico.
A ello, suma la existencia de obstáculos para el tratamiento integral, como el subregistro por estigma (y el miedo a sufrir consecuencias laborales), la poca medición y causas asociadas a la propia actividad (como sobrecarga, ambigüedad de rol o jefaturas con baja capacidad de liderazgo). “Suele existir una brecha entre identificar ‘síntomas’ y gestionar ‘detonantes’: se ofrecen charlas o programas aislados, pero sin cambios en el diseño estructural del trabajo”, dice La Madrid.
Más allá de la voz: IA para el bienestar
En Perú, se está usando inteligencia artificial aplicada a la voz para evaluar la salud mental en empresas del sector educación y de salud. El servicio es ofrecido a través de la firma Canary Speech, fundada en Utah, Estados Unidos. “Uno de los sectores donde hay más impacto en temas de salud mental es el sector educativo”, comenta Rolando Rosito, gerente general y fundador de Nuvolis, que representa la solución en Latinoamérica desde 2024.
Según el ejecutivo, Canary Speech realiza un tamizaje a partir de la identificación de los biomarcadores vocales que permite emitir alertas tempranas de enfermedades de salud cognitiva (como los males de Parkinson, Alzheimer y Huntington) y mental (depresión y ansiedad), además del nivel de bienestar (de estrés, ánimo y energía vital). Los tamizajes son efectuados por psicólogos escolares o encargados de salud ocupacional a través de entrevistas mediante un consentimiento informado, detalla. La fiabilidad de la solución es, en general, del 90% al 98% y posee la certificación HIPPA (Health Insurance Portability and Accountability Act, en inglés), la cual garantiza la privacidad y seguridad de los datos médicos personales, anota. Actualmente, Nuvolis ofrece la tecnología también en Colombia y Ecuador.
