El informe People Risk 2026 de Marsh ubica el deterioro de la salud mental como el cuarto mayor riesgo para las organizaciones en el país. No obstante, solo el 33% de los encuestados considera altamente efectiva la evaluación de riesgos psicosociales, mientras persisten dificultades de acceso a atención especializada.

La salud mental se ha convertido en uno de los principales riesgos para la gestión de personas en las empresas peruanas. Muestra de esto es que el deterioro del bienestar emocional de los trabajadores ocupa el cuarto lugar entre los riesgos identificados por las organizaciones en el país, frente al noveno puesto que registra a escala global, según el estudio People Risk 2026, elaborado por Marsh.

El resultado ubica a la salud mental entre las principales preocupaciones de las organizaciones peruanas en materia de gestión de personas. En el ranking nacional, el riesgo aparece detrás de los cambios en los lugares de trabajo, la escasez de habilidades tecnológicas y el desconocimiento de las amenazas cibernéticas. En Latinoamérica y el Caribe, en tanto, ocupa la quinta posición.

Sin embargo, el reconocimiento del riesgo no necesariamente se traduce en una capacidad equivalente para gestionarlo. En Perú, solo el 33% de los encuestados considera altamente efectiva la evaluación de riesgos psicosociales para comprender los factores laborales que pueden afectar a los trabajadores.

“Las organizaciones deben incorporar la salud mental como una parte esencial de la gestión de riesgos de las personas, a través de métricas que permitan dar seguimiento a los riesgos psicosociales, el ausentismo, la rotación, la seguridad y la productividad. De igual forma, es clave definir rutas de atención claras y accionables, con protocolos para atender crisis, intervenir de manera temprana, realizar ajustes razonables y facilitar procesos de reincorporación al trabajo que realmente acompañen al colaborador”, afirmó Ariel Almazán, Líder de Consultoría en Salud para Marsh Latinoamérica y El Caribe.

Asimismo, el informe señala que el 63% de los encuestados considera que los riesgos relacionados con condiciones de trabajo físicas o psicológicas inseguras podrían tener un impacto grave o catastrófico en sus organizaciones.

Las dificultades para acceder a servicios de salud también forman parte de los riesgos identificados por las empresas. Según People Risk 2026, el 28% de los encuestados en Perú señala que sus colaboradores enfrentan dificultades para acceder a atención de salud mental de alta calidad.

A esto, se suma el costo de los servicios médicos. El 38% identifica que el aumento de los costos de salud impacta en los ingresos disponibles, los ahorros para la jubilación y la seguridad financiera de los empleados.

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La brecha se observa en la región

Las dificultades para convertir las iniciativas de salud mental en una estrategia articulada también aparecen en los resultados de Latinoamérica y el Caribe recogidos en el comunicado de Marsh.

El 79% de las organizaciones de la región reporta contar con un presupuesto para iniciativas de bienestar emocional o salud mental. No obstante, el 43% todavía aborda este tema como una estrategia aislada.

Las brechas también se observan en la prevención del agotamiento laboral y la atención de emergencias. Según Marsh, el 52% de las organizaciones no cuenta con acciones para gestionar el burnout, mientras que el 62% de aquellas que reportan estrategias de apoyo carece de un protocolo claro para atender crisis o emergencias relacionadas con la salud mental.

El liderazgo constituye otro punto pendiente. Apenas el 12% de las organizaciones de la región involucra a sus líderes desde la etapa de planificación de las acciones de salud mental, de acuerdo con el comunicado.

Para Marsh, la gestión de este riesgo requiere incorporar indicadores que permitan monitorear los factores psicosociales, el ausentismo, la rotación, la seguridad y la productividad. La firma también plantea establecer protocolos de atención de crisis, promover intervenciones tempranas y preparar a los líderes para identificar riesgos y orientar a los colaboradores hacia profesionales especializados.

“Los datos evidencian que muchas organizaciones ya reconocen la relevancia de la salud mental, pero todavía persiste una brecha importante entre tener iniciativas aisladas y construir una respuesta verdaderamente integral. La prioridad hoy debe ser conectar medición, liderazgo, acceso y protocolos de atención para avanzar hacia entornos de trabajo más seguros, más humanos, más productivos y, sobre todo, más sostenibles”, concluyó Almazán.

El deterioro de la salud mental tiene también un impacto en la productividad de las personas y en la economía global. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que el 15% de los adultos en edad laboral vivía con un trastorno mental en 2019.

Además, la depresión y la ansiedad provocan la pérdida de 12.000 millones de días de trabajo al año en el mundo, con un costo aproximado de US$1 billón en productividad, según la OMS.

El estudio de Marsh recogió las respuestas de 4.517 profesionales de Recursos Humanos y Gestión de Riesgos a escala global, incluidos 103 participantes en Perú. La encuesta se realizó entre octubre y noviembre de 2025 y consideró a profesionales que trabajan en empresas con más de 50 empleados.