Tras convertirse en el peruano mejor posicionado en el actual ranking de la ATP, Buse se ha transformado en un fenómeno local que podría escalar su marca internacionalmente si sigue sumando victorias. El tenista asegura estar enfocado en terminar el año lo más arriba posible en la clasificación.

Desde pequeño Ignacio Buse tenía claro que quería ser tenista profesional. De hecho, para poder entrenar lo necesario y competir el deportista peruano realizó sus estudios de secundaria en modalidad virtual a distancia. A los 18, sin embargo, fue cuando ‘hizo el cambio de chip’ y -asegura- empezó a actuar como tenista profesional. “A esa edad dije ‘ok tengo que ser tenista profesional’ y empecé a comportarme como si lo fuese, pensando casi todo el día en el tenis. Cuando eres profesional el deporte se vuelve tu vida y tienes que ser un poco obsesivo, yendo al detalle en cada cosa fuera de la cancha también, siendo muy responsable con la alimentación, la gestión de las emociones y muchas más cosas”, cuenta Buse a Forbes Perú.

Ese cambio de mentalidad parece haber rendido sus frutos para el tenista de 22 años. Buse, que había ganado numerosas competencias en el circuito juvenil de la Federación Internacional de Tenis y en torneos de categorías menores, empezó escalar en el listado profesional y en cuatro años ha logrado ascender hasta el puesto 30 entre los mejores jugadores del mundo, convirtiéndose en el peruano mejor posicionado actualmente -hoy ocupa 35 lugar-. “He tratado de no compararme con los demás del ranking. Cuando empecé no tenía muy buena posición para mi edad, pero es importante no escuchar a quienes te dicen que ‘ya estás tarde’ y enfocarte en tu proceso”, dice.

Este año está siendo clave en su consolidación como una de las promesas del tenis latinoamericano de la ATP. En mayo, logró ganar el Open de Hamburgo y, en agosto, el Open de Winston-Salem, lo que le permitió sumar 750 puntos a su ranking, alcanzar el puesto 30 y acercarse más al Top 10, que hoy lidera el italiano Jannik Sinner. Y ambos torneos también le han supuesto un destacado incremento de sus ingresos deportivos, al ganar alrededor de US$483.000 en el primer torneo y US$112.420 en el segundo. A ello se le ha sumado, entre otros, los ingresos generados por su reciente clasificación a la segunda ronda del US Open, en torno a los US$330.000. Este año, según información de la ATP, Buse ha participado en 23 competencias y recibido en premios US$1,59 millones. A lo largo de su carrera sus ingresos por competiciones han sido de US$2,05 millones.

“Dentro de los 200 del ranking puedes vivir del tenis, pero si quieres vivir bien y estar tranquilo tienes que estar entre los 100 mejores. Tienes que financiar tus gastos y pasajes y los de tu preparador físico y entrenador. Todo depende de ti”, explica. 

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Fuera de la cancha, para los deportistas los patrocinios técnicos y comerciales, y la participación en exhibiciones suponen una importante fuente de ingresos. Ignacio Buse está despertando cada vez más interés de las marcas y entre sus patrocinadores figuran ya Lotto, Peugeot, Etna, Herbalife y Banco Falabella. “Como deportistas individuales tener a estas marcas que nos apoyan nos da tranquilidad porque nos da una fuente de recursos fuera de la cancha y estabilidad”, resalta el deportista, que participó en Lima en una experiencia VIP organizada por Peugeot.

Foto: LimaFlash/Rodrigo de Quesada

En Perú, también ha crecido la expectación y el interés alrededor del tenista, que acaparó buena parte de la atención del público durante la reciente Copa Davis contra Paraguay, que se disputó el 18 y 19 de septiembre en la capital. “En la serie, el protagonista ha sido Juan Pablo Varillas. Estoy contento porque creo que gestioné bastante bien la presión”, dice al respecto. El deportista asegura estar manejando con naturalidad su creciente fama. Añade que es parte del proceso que está viviendo y que está conllevando inspirar a bastante gente. En las academias de tenis locales, de hecho, se habla del ‘fenómeno Buse’, que ha aumentado el interés por este deporte. 

Para Luciano Cabeiro, entrenador Federación Internacional de Tenis (IFT) y abogado asesor de jugadores en sponsoreo, Ignacio Buse está en una etapa en la que tiene un gran público cautivo en el país y podría internacionalizar su marca -sumando sponsors más allá del Perú- a medida que siga ganando terreno en la cancha. “Buse tiene un mercado local espectacular y se ha vuelto como una especie de embajador de su país. Si sigue avanzando en el ranking va a saltar de lo nacional a lo internacional”, explica Cabeiro. 

Por lo pronto, la agenda del tenista peruano para lo que queda de año le da espacio para seguir avanzando deportivamente. Su próximo torneo será la Laver Cup, una competencia por equipos impulsada por Roger Federer, en la que se enfrentan algunos de los mejores tenistas del circuito en dos selecciones el Team Europa, y el Team Resto del Mundo. Buse forma parte como suplente del segundo de estos equipos, cuyo capitán es André Agassi.

“Ya me quedan cinco torneos básicamente. Estoy muy contento y con muchas ganas. Espero terminar el año lo más arriba posible”, resalta. 

El deportista está aprovechando su buen momento deportivo y asegura no tener una base fija. Viaja 15 semanas al año y ya está adaptado a estar “en todos lados”. En diciembre, no obstante, volverá a su natal Lima, donde crecen la pasión por Buse y por el tenis.