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Economía y Finanzas

Gianfranco Castagnola: Gobierno no transmite confianza al sector privado

Gianfranco Castagnola, presidente ejecutivo de Apoyo Consultoría, afirma que el Gobierno de Pedro Castillo ha fallado en la designación de funcionarios y que hoy no transmite confianza al sector privado.

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Castagnola señala que el Gobierno no está generando condiciones para la creación de empleos. Foto: Apoyo Consultoría.

Apoyo Consultoría es una de las consultoras privadas más influyentes de Perú. Su presidente ejecutivo, Gianfranco Castagnola, habla con Forbes Perú sobre el desempeño del Gobierno liderado por Pedro Castillo y el impacto de la actual gestión presidencial en la economía y la confianza empresarial.

A 100 días de iniciado el Gobierno de Pedro Castillo, ¿qué evaluación haría de su gestión?

Creo que estamos ante un Gobierno muy malo en todos sus aspectos. Se espera que un Gobierno tenga, primero, una visión de país. Segundo, [que tenga] un liderazgo para convencer a los ciudadanos sobre esa visión. Luego, que [pueda] convocar a un equipo idóneo y capaz, que diseñe y ejecute las políticas públicas que hagan posible esa visión. Hoy, no tenemos visión, liderazgo ni equipo idóneo ni capaz, salvo contadas excepciones. El presidente Castillo está mostrando que no tiene mucha idea de lo que es gobernar.  Nos esperan cinco largos años, donde el mejor escenario es que el daño que genere a la institucionalidad, al funcionamiento del Estado, a la economía y a la calidad de vida de los ciudadanos, no sea mayúsculo. No veo ninguna área donde el 2026 podamos estar mejor que en 2021. No hay ningún espacio para la ilusión.

¿Qué aciertos y desaciertos ha tenido esta gestión hasta el momento?

Me ha costado identificar algún acierto, más allá del nombramiento de Julio Velarde como presidente del Banco Central de Reserva. Quizás continuar con el programa de vacunación que se inició en el Gobierno anterior sea el único otro. Desaciertos sí [hay] y muchos. Empiezan con su incapacidad de convocar a un equipo idóneo para su gestión. Contamos con los dedos de una mano los ministros que habrían sido nombrados en un gobierno normal. En estos 100 días hemos tenido ministros en la mayoría de las carteras que no cumplen con requisitos mínimos de idoneidad, sea por capacidad, conocimiento o ética. Por ejemplo, no es posible que, siendo la inseguridad ciudadana uno de los mayores problemas del país, ya hayamos tenido tres ministros del Interior. Con ministros de ese calibre, no debe llamar la atención la total ausencia de propuestas de políticas públicas y la muy deficiente gestión del Estado. Y las pocas iniciativas anunciadas, [son] malas: la pretendida “nacionalización” del gas de Camisea, sin que sepan qué quieren realmente-; la utilización de las Fuerzas Armadas para la seguridad en Lima; y un pedido de facultades legislativas para una reforma tributaria que, por lo anunciado, ignora el tema de fondo —evasión e informalidad — y aumenta tasas impositivas en un momento en que la economía languidece.

¿Cómo ve al nuevo gabinete que finalmente juramentó y obtuvo el voto de confianza?

En términos políticos, la primera ministra Vásquez es indudablemente mejor que su antecesor. Es una persona de buenas formas, que respeta los canales institucionales, como también lo mostró cuando fue presidenta del Congreso. Pero hay muchos ministros que son un desastre. El Ministerio de Transportes y Comunicaciones, por ejemplo, es una cartera compleja, con muchos contratos de concesión, con temas regulatorios en transporte y telecomunicaciones muy sofisticados, que maneja una parte relevante del presupuesto de inversión pública. No es posible que tengamos allí un ministro sin ninguna preparación para el cargo, cuya única vinculación con la cartera son sus multas por conducir una minivan sin autorización. En Educación, [tenemos] un ministro que no piensa, en lo absoluto, en la calidad de la enseñanza ni en los estudiantes y que tiene al Perú en la cola del retorno a clases presenciales, un crimen realmente. Y así podemos repasar ministerio por ministerio. Salvo tres o cuatro excepciones, [este es un] un gabinete extremadamente precario.

“No es posible que, siendo la inseguridad ciudadana uno de los mayores problemas del país, ya hayamos tenido tres ministros del Interior”

¿Cree que Mirtha Vásquez genera mayor confianza en el sector privado que el anterior premier?

Constituye un salto cualitativo respecto de su antecesor, pero la valla era bajísima. Si bien se le reconoce su talante democrático, eso no debería ser una virtud, sino una condición. Y sí llama la atención que haya aceptado el cargo con varios ministros impresentables, y que no haya sido capaz de hacer cambios urgentes e indispensables en instituciones como Essalud e Indecopi, cuyos presidentes no cumplen estándares mínimos de idoneidad. Y este es un riesgo muy grande hacia adelante: este gobierno tiene una tendencia a zurrarse en el debido proceso y en el marco institucional. Empezó con el presidente queriendo despachar fuera de Palacio. Pero va mucho más allá de eso. Estamos acostumbrándonos a nombramientos donde el funcionario no pasa vallas mínimas. Que el exministro Barranzuela haya terminado renunciando debido a fiesta y  no por todo lo que se supo de él -como expolicía y sus lazos con los cocaleros- es una muestra de ello.

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Hace algunos días, el presidente señaló que quería que el Congreso sacara una ley para estatizar o nacionalizar el gas de Camisea. ¿Cómo toma ese anuncio?

Otro dislate populista de nuestro presidente. Cree que Perú es Bolivia, donde el gas natural es el principal recurso. En el Perú, la extracción de gas natural pesa menos del 1% del PBI. Entonces, él y su entorno creen que el gas natural es un tema que les puede traer muchos réditos políticos y no es así. No entienden que el problema de la masificación de su uso residencial —en un país con nuestra difícil geografía, donde en la mayoría de grandes ciudades no se necesita calefacción — es un tema de gestión del Estado y no del sector privado. Es el Estado el que no ha hecho su trabajo, no el Consorcio Camisea. Y la exportación del gas natural no restringe, en lo absoluto, ese uso. Eso es un mito más que la izquierda ha dejado sembrado.

¿La explicación del ministro Economía y Finanzas, Pedro Francke, le pareció la mejor?

El ministro Francke, cuando asumió el cargo, hizo su mejor esfuerzo por transmitir confianza al sector privado. Parte de ese esfuerzo ha sido hacer un control de daños de las declaraciones del presidente. Pero, al final del día, nadie del Gobierno ha sido capaz de explicar qué aspectos de los contratos de explotación quieren renegociar y para qué.

¿Hoy el Gobierno transmite confianza al sector privado? 

Lamentablemente, no. El tipo de cambio es el mejor termómetro. Debería estar, si nos remitimos a los fundamentos, en no más de S/3.60. Y han salido más de US$13.000 millones del país. Nos ha costado 30 años construir credibilidad en un manejo serio y responsable de nuestra economía. Y eso se puede destruir en muy poco tiempo. Para empezar, hay una sombra que genera mucha preocupación: la pretendida Asamblea Constituyente. Cuando el propio ministro de Justicia sale con interpretaciones auténticas sobre la materia y el partido de Gobierno recolecta firmas para meter al caballazo un referéndum, se genera una genuina preocupación. A ello sumemos el muy mal gobierno que he descrito.

¿Cuál es la relevancia para la inversión y economía peruana el hecho que se haya ratificado a Julio Velarde al frente del BCR? 

Indudablemente ha sido un acierto. Tengo la certeza de que Julio se ha quedado por un sentido de responsabilidad con el país. Su presencia garantiza un manejo y serio de la política monetaria. Pero eso no basta. La estabilidad económica es una condición necesaria, pero no suficiente para que la economía crezca, se generen empleos y tributos y mejoren las condiciones de vida de los ciudadanos. Y este Gobierno está muy lejos de brindar esas condiciones. Por lo visto hasta hoy, habrá una degradación significativa de la administración pública, [lo que provocará] un impacto negativo en la calidad de servicios que recibe el ciudadano. También [habrá] una degradación en la institucionalidad que tanto nos estaba costando construir. Lo ocurrido con el relevo de los recientemente nombrados comandantes generales de las FF.AA.  —aparentemente porque no atendieron el capricho del presidente Castillo de ascender a los dos hijos de un amigo —es uno de muchos ejemplos que vemos día a día.

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