Los préstamos informales representan el 79% de las colocaciones a microempresas y de consumo de todas las cajas rurales del país, según la investigación.
Al menos 580.000 familias —que representan el 8% de los hogares urbanos— recibieron un crédito informal de un prestamista o casa de empeño en el último año, informó el Instituto Peruano de Economía (IPE). El uso más extendido de estos préstamos se da en el oriente y entre los hogares de menos recursos.
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De acuerdo al estudio “El mercado de créditos informales en el Perú», el 40% de encuestados ya había recibido un préstamo informal con anterioridad, siendo especialmente popular entre comerciantes y hogares más vulnerables. Asimismo, los créditos informales se destinan, principalmente, al pago de deudas, inversión en negocios y cubrir necesidades básicas.
El monto promedio de un crédito informal es de S/1.722, acota la investigación. Conservadoramente, el IPE indica que los préstamos informales mueven S/1.000 millones por año, lo cual resulta equivalente al 79% de las colocaciones a microempresas y de consumo de todas las cajas rurales del país.
Condiciones de los créditos informales en Perú
En cuanto a los pagos, el 22% de los créditos informales son “gota a gota” o tienen una frecuencia de pago diaria (especialmente en Iquitos). Además, el 28% de préstamos tienen como plazo un mes a una sola cuota.
El 49% de los que tomaron un crédito informal paga una tasa de interés anualizada de 500% o más. A pesar del alto costo, casi la mitad de los encuestados considera que las condiciones de los préstamos son favorables o muy favorables para ellos, debido a la rapidez del trámite y la ausencia de requisitos.
El IPE también indica que el 86% de las familias que recibieron un crédito informal en el último año ya lo devolvieron. Un 8% tuvo algún problema con la devolución (más de 40.000 familias urbanas), aunque más de la mitad de estos ya estaría al día.
El 35% de los que se retrasaron en el pago fue amenazado o presionado. Es posible que las amenazas sobre este grupo sean suficientes para inducir al cumplimiento de los plazos pactados al resto de prestatarios.
El 61% no solicitó un préstamo formal porque considera que exigen muchos requisitos. De requerir un nuevo préstamo, el 44% volvería a financiarse a través de un prestamista informal, mientras que el 36% optaría por un préstamo formal.
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