La agencia estima que la economía peruana crecerá 2,7% este año, afectada por la incertidumbre política que ha impactado en las inversiones.
Moody’s Investors Service espera que el crecimiento económico se desacelere en las principales economías de América Latina en 2024 debido al efecto retardado del ajuste de la política monetaria y la desaceleración esperada en Estados Unidos y China. Así, el crecimiento promedio del PBI en la región se mantendrá en torno al 2,5% en 2024, similar al de 2023.
Para el caso específico de Perú, la agencia espera que el crecimiento del PBI «se mantenga por debajo de la tendencia histórica, ya que la incertidumbre política continúa afectando la inversión». Asimismo, el fenómeno de El Niño exacerbará las sequías en algunos casos y las inundaciones en otros, además de frenar el crecimiento al perjudicar las actividades mineras y pesqueras en Perú, detalla en el informe.
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Con ello, la proyección es de un avance de 2,7% para la economía peruana este 2024, luego de un 2023 que se encamina a culminar en rojo.
De otro lado, la desaceleración prevista en Estados Unidos y China repercutirá en el crecimiento del PBI de algunos países en particular ante la caída de la demanda externa.
«Dados sus estrechos vínculos comerciales con Estados Unidos, los soberanos de Centroamérica y México son los más expuestos a un menor crecimiento de Estados Unidos a través de exportaciones y remesas, mientras que la caída de la demanda de China afectará los precios de los commodities y los exportadores de commodities, en particular Chile (A2 estable) y Perú (Baa1 negativa) donde China concentra la mayor parte de las exportaciones de commodities», anota Moody’s.
Sin embargo, recalca que los efectos de la caída de la demanda china de commodities primarios se han mitigado en los últimos años por el aumento de la demanda de metales y minerales necesarios para la producción de energía limpia. Por ello, Brasil, Uruguay (Baa2 positiva) y Paraguay (Ba1 positiva) son menos susceptibles a la desaceleración del crecimiento de China, ya que sus exportaciones se concentran en productos agrícolas.
«México seguirá beneficiándose del nearshoring de las cadenas de suministro, y las perspectivas de inversión podrían verse afectadas por preocupaciones en torno a las capacidades de infraestructura en general y las del sector energético en particular. Los países centroamericanos con fuertes lazos comerciales con Estados Unidos —como Costa Rica (B1 positiva), Guatemala (Ba1 estable) y Honduras (B1 estable)— también podrían beneficiarse del nearshoring. Sin embargo, no prevemos que esos países adoptaren las políticas necesarias para aprovechar al máximo esas oportunidades en el corto plazo», indica.
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En general, Moody’s señala que las vulnerabilidades externas regionales relacionadas con la caída de las exportaciones y los déficits en cuenta corriente serán controladas mediante la inversión extranjera directa (IED), niveles adecuados de reservas en moneda extranjera y la flexibilidad del tipo de cambio.
Tasa de crecimiento anual promedio del PBI real, por región y principales economías, según Moody’s
| 2023 (e) | 2024 | |
| América Latina | 2,6% | 2,5% |
| Brasil | 3% | 2% |
| Chile | -0,5% | 2% |
| Colombia | 1,3% | 1,8% |
| México | 3,5% | 2,3% |
| Perú | 0% | 2,7% |
En la región
La perspectiva crediticia de América Latina para 2024 es estable, estima Moody’s. La entidad sustenta la afirmación en los costos de deuda elevados (pero estables), tasas de crecimiento moderadas y un debilitamiento del entorno externo que contrarresta la disminución de los riesgos políticos.
Asimismo, destaca que las tasas de interés están bajando, pero los costos de financiamiento soberano se mantendrán elevados, lo que afectará la asequibilidad de la deuda y exacerbará las restricciones fiscales.
De otro lado, los costos de endeudamiento de los soberanos permanecerán elevados a pesar de la flexibilización de la política monetaria, y esto afectará la asequibilidad de la deuda. «Los bancos centrales de la región han empezado a recortar las tasas de interés, pero los costos de endeudamiento seguirán siendo elevados en 2024, lo que impedirá mejorar la asequibilidad de la deuda. Algunos soberanos se están beneficiando de perfiles de deuda favorables, con vencimientos de deuda a más largo plazo y menor dependencia del financiamiento externo», agrega.
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Moody’s también indica que la falta de reformas fiscales, la rigidez del gasto y el modesto crecimiento de los ingresos limitarán las perspectivas de mejora de las cuentas públicas. «Una gran parte de los ingresos públicos se destinará a gastos obligatorios, y no prevemos que se repita el sólido desempeño de los ingresos de 2021 y 2022. Junto con las continuas presiones para ampliar el gasto social, estos acontecimientos restringirán la flexibilidad fiscal», dice.
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