La entidad estima que el Perú crecerá 2,8% este año, y 2,6% en el 2026. La proyección de la economía global también vio una rebaja de medio punto para este 2024, debido a la guerra arancelaria desatada por Trump.
En su último informe de perspectivas económicas globales de abril, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que la economía peruana crecería 2,8% este año, lo que significa una reducción frente a lo que estimaba en enero de este mismo año (3,3%).
La proyección es menos austera que la del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que prevé un crecimiento de 4% para este año pese al contexto internacional incierto por la guerra comercial, y por ser un año pre electoral a nivel local.
En cuanto al 2026, el FMI estima que la economía peruana crecerá un 2,6%, desacelerando su ritmo.
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La reducción del Perú se alinea con la del resto del mundo. El FMI recortó en medio punto la previsión del crecimiento económico global para este año, hasta el 2,8 %, debido al efecto contagio en todas las economías de la guerra arancelaria desatada por Donald Trump, que lastrará principalmente a Estados Unidos, China y México.
La rebaja en las nuevas proyecciones del FMI para 2025 será mayor para Estados Unidos, que crecerá un 1,8 %, 0,9 puntos menos de lo previsto en su informe del mes de enero, mientras que para China pronostica ahora un crecimiento del 4 %, seis décimas menos.
Desaceleración en Latinoamérica
El FMI rebajó medio punto su proyección de crecimiento para América Latina y el Caribe para 2025, del 2,5% que estimaba en enero pasado al 2%, según su último informe.
La región afronta un entorno global adverso, caracterizado por una alta incertidumbre en política comercial, fragmentación geopolítica y endurecimiento de las condiciones financieras. En consecuencia, el crecimiento del PBI regional bajará al 2% este año, aunque se recuperará en 2026 con un avance del 2,4%, la misma tasa que el año pasado.
El FMI prevé una fuerte desaceleración de la inflación desde una media del 16,6% en 2024 al 7,2% en 2025 y el 4,8% en 2026, en parte gracias a los ajustes en Argentina y Venezuela. Esta tendencia refleja una estabilización de precios en las economías más grandes de la región.
La región presenta una alta heterogeneidad. Sudamérica es la subregión con mayor inflación, afectada sobre todo por Argentina y Venezuela, mientras que Centroamérica mantiene un crecimiento más estable, cercano al 4 %, con inflación contenida y déficits externos manejables.
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El Caribe registrará altas tasas de crecimiento debido a la recuperación del turismo, aunque sus economías siguen siendo vulnerables a shocks externos.
América Latina sigue lidiando con problemas estructurales como la alta desigualdad, su rigidez fiscal, baja productividad y dependencia de materias primas.
Además, la coyuntura actual y el creciente proteccionismo comercial en todo el mundo agravan estos desafíos.
Con información de EFE
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