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Turbodega levanta US$3 millones para crecer en Perú y expandirse en México

La startup aliada a Pepsico busca digitalizar al 15% de las bodegas del Perú y convertirlas en un punto de entrega para los gigantes mundiales del e-commerce.

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Paolo Melgarejo, Daniel Franco y Julio Castañeda, CTO, CEO y COO de Turbodega, respectivamente (de izq. a der.). Foto: Cortesía Turbodega.

La startup de origen peruano Turbodega acaba de levantar US$3 millones con el propósito de acelerar la digitalización de unas 40.000 bodegas en el Perú y otras 10.000 en México.

Es una meta ambiciosa en la plaza inca, donde ya atienden a 17.119 bodegas entre unas 264.000 bodegas en operación, de acuerdo a la Asociación de Bodegueros del Perú (ABP).

Fundada por uno de los creadores de la empresa social Yaqua (que embotella agua para desarrollar proyectos de acceso a agua potable en Perú), el ingeniero industrial Daniel Franco, Turbodega comenzó a operar en modo prueba y error en Perú en enero del 2020 con unas 500 bodegas, como plataforma de enlace con distribuidores.

Pusieron foco en este eslabón de la cadena para resolver de una vez varios problemas que atentan contra la eficiencia del negocio bodeguero: el quehacer rudimentario de la gestión (los registros a mano alzada, con lápiz y papel) y la falta de información en tiempo real sobre ventas e inventarios.

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Hoy Turbodega trabaja en alianza con Pepsico en Lima y genera ingresos por comisiones bajo el modelo de suscripción a cargo del distribuidor. En provincia, están presentes en Arequipa, Junín y Pucallpa. En esta última región, trabajan con un distribuidor de la marca de cuidado oral Colgate, precisa Franco, también CEO de la startup, a Forbes.

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La ronda de inversión semilla que cerraron a principios de este mes estuvo abierta desde mayo pasado y contó con la participación de los fondos Harlem Capital, 2048 Ventures, K50 Ventures, Reflect Ventures, Green Egg Ventures, Plug and Play, Supernode Ventures y Kli Capital. 2048 Ventures ya había participado en una ronda presemilla en la que Turbodega levantó US$500.000, puntualiza el joven ejecutivo.

Más allá de Perú

Sobre la mesa, la promesa de la startup de cara a sus inversionistas es retadora. Para empezar, tiene como meta integrar al menos 1.000 bodegas de Lima a Turbotienda, un software de gestión de inventarios y libros contables que, eventualmente, también le dará al usuario la posibilidad de vender a través de un marketplace.

En el Perú, existen unas 264 mil bodegas, según la Asociación de Bodegueros del Perú. Foto: Andina.

El plan también es seguir sumando bodegas a su plataforma en la capital peruana y expandirse en México, donde ya operan con un distribuidor en Guadalajara. De hecho, Franco estima que, solo en ese país, existen un millón de bodegas potenciales por atender a nivel nacional.

Cabe indicar que, en México, la firma opera junto a un distribuidor de Unilever y está en conversaciones “avanzadas” para trabajar directamente con la multinacional de cuidado personal y limpieza, anticipa Franco.

En el mercado azteca, la startup arrancó con el pie derecho. De hecho, Julio Castañeda, socio y director de operaciones de la empresa, es mexicano y trabajó en Unilever antes de conocer a Franco en la Universidad McGill (Canadá), mientras cursaban un MBA. Justamente, de dicho encuentro surgió la idea de negocio, que luego enamoraría al tercer socio, Paolo Melgarejo, hoy director de Tecnología de la Información de Turbodega.

Tanto en Perú como en México, el foco de la startup es crecer en zonas con alto volumen de transacciones, en las que residen, principalmente, ciudadanos de los sectores socioeconómicos C y D.

Los tres emprendedores saben con claridad hacia dónde van. No se trata solo de conquistar más mercados y distribuidores. Para ello, ya están tejiendo redes en Honduras, donde entablaron un joint venture con el grupo Diunsa. En el radar de Turbodega están Guatemala y Costa Rica, cuenta Franco. En general, el CEO asegura que les gustaría expandirse a nivel regional.

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A través de su nuevo software desean crear un marketplace para su red. Foto: Turbodega.

La bodega del futuro

La meta de fondo Turbodega es modernizar el canal tradicional. La idea suena provocadora, ante el auge de las cadenas de tiendas de conveniencia en Latinoamérica. Sin embargo, para Franco, sí es posible acortar la brecha y dinamizar la competencia entre esos dos mundos a través del concepto “multiplataforma”. La estrategia aquí es fortalecer la optimización de inventarios vía rotación del espacio.

En ese sentido, la firma no solo piensa subir las bodegas de su red a los marketplaces a través su nuevo software, sino también, vía alianzas con entidades bancarias y firmas de comercio electrónico, agilizar los trámites de afiliación de los establecimientos para que se conviertan en agentes financieros y puntos de distribución de paquetería. Es decir, que las bodegas se transformen en administradoras de dinero y pagos y en centros de entrega y recojo de última milla.

Al respecto, Franco cuenta que, junto a un operador logístico, implementaron un proyecto piloto en algunas bodegas limeñas que no prosperó, pero que les permitió comprender cómo rentabilizar dicho servicio.

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“Vemos que sí es un modelo viable. Lo que estamos buscando es (…) ir directamente al (proveedor) final. [Es decir], ir con Amazon y Mercado Libre. Decirles, ‘mira yo tengo esta red de tiendas’, para cuando alguien compre pueda recoger [sus productos] ahí. Estamos pensando en ir directamente al e-commerce”, reveló Franco.

¿Es un buen momento?

La pregunta por la oportunidad está a la vuelta de la esquina. Por un lado, la mayoría de las bodegas aún carece de infraestructura digital para montarse a una propuesta como la Turbodega. Así lo reconocen Franco y Andrés Choy, presidente de la Asociación de Bodegueros del Perú.

Choy resalta que el acceso desigual a Internet y equipamiento potente juegan en contra. “La mayoría de los bodegueros, más que nada en Lima y en las principales ciudades, tienen un smartphone, pero en otros lugares no. Lo que se ve es que utilizan un smartphone de gama baja. Esto impide el manejo de muchos aplicativos y software”, comenta.

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Mediante el uso del software de gestión las bodegas ahorran entre US$100 y US$500, indica Franco. Foto: Turbodega.

Asimismo, Franco y Choy advierten que el terreno está labrado en cuanto a la familiaridad con la tecnología digital. La pandemia ayudó a prepararlo. En efecto, la inmovilización social y la reticencia a usar dinero en efectivo catapultaron la aceptación de medios de mercadeo (redes sociales) y pago digitales por parte de los bodegueros, sostiene Choy. Por eso, Franco es optimista y dice que la curva de aprendizaje en cuanto a uso de tecnología ya se dio, que no es necesario invertir en capacitación.

Las perspectivas del negocio de Turbodega van en esa dirección. De enero a octubre pasado, la startup facturó US$3,8 millones, con un promedio mensual de US$854 mil. En los próximos 12 meses, quieren facturar por mes US$3 millones e igualar la suma que acaban de levantar. Luego, anota Franco, irán hacia la serie A.

“La idea sería levantar una ronda más grande el próximo año. La serie A sería para seguir añadiendo más productos y servicios dentro de la plataforma, como pagos digitales y productos de financiamiento, para que (los bodegueros) puedan financiarse [con] nosotros. [Buscamos] ser un hub de soluciones para el bodeguero y seguir penetrando a más países de Latinoamérica”, anuncia el CEO. Al parecer, la historia continuará.

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