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Capital Humano

Datos: el nuevo petróleo de la cultura organizacional

Colaboradores de las empresas pueden usar los datos para ser más eficientes y potenciar el core del negocio.

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Foto: GettyImages.

Hablar de cultura organizacional orientada al análisis de datos es hablar de la nueva realidad de las empresas, sin importar su actividad económica. Para muchas, entrar en esta tendencia fue la salvación a la crisis generada por la pandemia, pues esta les permitía superar los obstáculos de manera rápida y eficiente, además de ayudarlas a reducir su margen de error.

¿Cómo es eso posible? De acuerdo con Fabiano Matos, gerente general de Oracle para Colombia y Ecuador, “los datos son el nuevo petróleo”. El ejecutivo asegura que, con estos, las organizaciones tienen la capacidad de operar con una especie de ‘bola de cristal’ que les revela el futuro. Afirma que, quienes hacen de los datos un activo clave en su día a día, pueden conocer al detalle qué es lo que quieren sus clientes y encontrar oportunidades para mejorar su relación con ellos y “tomar decisiones basadas en información real e inmediata, lo que deriva en la optimización de los costos”, dice Matos.

Contrario a lo que se cree, tener conocimiento de la data no es relevante solamente para el departamento de mercadeo, ni para la gerencia general. Los expertos han detallado que, cuando todas las áreas de la compañía se involucran, los resultados positivos se multiplican. “Estudios recientes han demostrado que, aunque la inversión en analítica y Big Data se ha incrementado en los últimos 10 años, 92 % de las grandes empresas del mundo señalan que el principal obstáculo para ser data-driven es la cultura organizacional”, menciona Rodrigo Abt, líder de Information Management y Data Scientist Senior en Axity.

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En este contexto, un primer paso para eliminar ese obstáculo, menciona Abt, es tomar acciones reales, como incluir a los datos en la agenda del comité directivo de la empresa, o destinar espacios para que los líderes de la organización dediquen tiempo efectivo (y no cuando puedan) a temas de gobernanza, calidad y alfabetización de sus colaboradores.

Al final, la diferencia entre una empresa con una cultura de datos sólida y una que no la posee, radicará en que las primeras dejarán de actuar ‘por intuición’. “En una empresa data-driven todo se aprueba y se verifica con datos. Existe lo que llamamos una ‘cadena de confianza de datos’, donde todos los equipos colaboran en los procesos que van desde extraer los datos hasta probar su valor con clientes y stakeholders”, explica el directivo de Axity.

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¿Por dónde empezar?

De acuerdo con los expertos, lo más importante a la hora de construir una cultura organizacional basada en datos es definir cuál es la información que se quiere priorizar, cuál resultará más útil a la hora de tomar decisiones y, posteriormente, cómo esta será visualizada y ordenada, “para que se puedan ver con claridad los KPI, procedimientos y datos que respondan al problema o necesidad que se quiere resolver”, puntualiza Juan Manuel Gómez, director de Ingeniería de Ventas de América Latina en Citrix.

Lo importante es que no recopilen datos sin propósito. Por ejemplo, si el objetivo es mejorar las ventas con sistemas de recomendación de compra en línea, lo más conveniente es enfocarse en recopilar información sobre las interacciones del cliente con su página, intereses de compra pasados, etc. Con eso claro, el segundo paso es buscar la tecnología correcta para hacerlo.

Según reportes de IDC, para el 2025 se habrán creado más de 163 zetabytes de datos en el mundo, diez veces más que lo registrado una década atrás. “Teniendo en cuenta eso, tecnologías emergentes como la inteligencia artificial serán imprescindibles, ya que hablamos de una cantidad de información que no puede manejarse de manera manual”, agrega el directivo de Oracle.

En esta ecuación, ¿en dónde queda el valor del capital humano de la empresa y la importancia de la cultura organizacional? Para Mattos, la fuerza laboral debe evolucionar con la tecnología y capacitarse en leer esta información para sacar provecho de ella y fortalecer el core del negocio.

“Uno de los grandes problemas que tienen las empresas que no cuentan con una cultura de datos desarrollada es que sus colaboradores se dedican a ser más operativos que analíticos”, indica el experto, por lo que fortalecer ese elemento terminará reflejándose en mayor productividad para el negocio, “pues el análisis de datos da paso a la creación de nuevas y mejores estrategias”. Así lo evidenció el estudio ‘One Year On’, de Citrix, que reveló que el 45% de los colaboradores puede reducir su productividad si no tiene acceso a las tecnologías y datos necesarios.

Cuando esta estructura comienza a andar e involucra a todos los miembros del organigrama, además de los beneficios que ya hemos mencionado para la empresa, el cliente también tendrá una mejor experiencia. Con la información recopilada se pueden hacer predicciones, tener reacciones cada vez más inmediatas y evaluar los canales más efectivos para hablarle de cerca a los clientes.

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Seguridad y privacidad: el reto

Lo que hace espinoso el tema de los datos y las empresas es la discusión que aún queda sobre a quién le pertenece la información recopilada. Ante este cuestionamiento el directivo de Oracle resalta que “los grandes operadores de los datos no son los dueños de la información”, refiriéndose a terceros que ofrecen ese servicio tecnológico.

“Si bien es cierto que hay grandes organizaciones que ofrecen todas las herramientas tecnológicas para la recopilación de datos, las dueñas reales de estos son las compañías que contratan sus servicios. Es decir, solo el dueño del dato es quien puede acceder a él, esto no es una opción”, dice Matos. El ejecutivo también enfatiza en que almacenar los datos en una nube local puede ser más seguro, como lo hacen las entidades gubernamentales.

La seguridad es un tema que no es negociable cuando de recopilar datos se trata, por lo que los tres expertos coinciden en que las empresas que decidan encaminarse por esta tendencia tendrán que hacer inversiones reales en tecnología, capacitación e infraestructura para garantizar la protección de la información.

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