Credicorp definió el año pasado su estrategia de innovación disruptiva. Hoy cuenta con 25 iniciativas en curso, entre ellas Yape. En el mediano plazo, el holding financiero quiere que el 10% de los ingresos provengan de nuevos modelos de negocio.

Credicorp —con operaciones en Perú, Colombia, Bolivia, Chile, Panamá y Estados Unidos— entiende la innovación como “una vía indispensable para retar, transformar y disrumpir” sus negocios, explica Guillermo Casaretto, head of Innovation Management del holding financiero.

Y es que, según el administrador, en el grupo apuestan a que, en el mediano plazo, las labores de innovación generen el 10% de sus ingresos. “Tenemos el apetito de invertir, cada año, desde 120 hasta 150 puntos básicos de nuestro ROE (retorno sobre capital). Esto quiere decir que, si el ROE de Credicorp hoy pudiera ser X% sin innovación disruptiva, estamos dispuestos a que sea hasta 1,5% menos para poder invertir en innovación”, sostiene Casaretto y apunta que la meta es que, en unos años, el ROE sea mayor al que se podría lograr sin innovar.

En ese sentido, el año pasado Credicorp definió su estrategia de innovación disruptiva sobre la base de tres pilares. El primero, anota Casaretto, es una ambición agresiva, controlada (en montos de inversión) y con apetito desde el mismo directorio del grupo. El segundo, un mapa de dominios de innovación, priorizados por tamaño, capacidades propias y relacionado con la estrategia corporativa. Y el tercero, la ejecución descentralizada. Aquí lo interesante es que el grupo cuenta con unidades que innovan en las diferentes líneas del negocio del holding (banca universal, microfinanzas, seguros y fondos de pensiones y banca de inversión y gestión de patrimonios). Esto —destaca Casaretto— les permite “seguir cerca de nuestros clientes, aprovechar los activos con los que ya contamos y facilitar la gestión del cambio”.
“Hemos avanzado mucho en el direccionamiento estratégico de por qué y dónde creemos que existen oportunidades para disrumpir. Se generan muchas discusiones relevantes con el directorio y el top management. [Además], se toman decisiones críticas y difíciles cada vez más rápido”, reflexiona el ejecutivo.

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A la fecha, Credicorp cuenta con más de 25 iniciativas disruptivas en distintas etapas de desarrollo en el funnel o embudo de innovación, dice Casaretto. Entre ellas, una de las más avanzadas es la billetera digital Yape. “Tenemos la confianza de que [Yape] llegará a hacer break-even en los siguientes 12 a 18 meses”, comenta respecto a la app. Asimismo, en su portafolio existen iniciativas de innovación incremental, como la tarjeta de crédito digital iO —lanzada en Perú— y la insurtech Monokera, en la que el corporate venture capital del holding Krealo invirtió recientemente.

Sobre el año que viene, Casaretto prefiere mantener la reserva por confidencialidad, pero también por la incertidumbre inherente que conlleva el proceso de innovar, se excusa. Sin embargo, señala que prevén dar mayor énfasis a verticales un “poco más alejadas” de su core business o basadas en tendencias tecnológicas, como la inteligencia artificial o la economía abierta, ejemplifica. “Recientemente, hemos nombrado al líder del programa de transformación de inteligencia artificial a nivel grupo que se encargará —entre otras tareas— de identificar y aprovechar oportunidades en IA cognitiva [de manera transversal] en nuestras líneas de negocio”, anticipa.

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