En su camino a lograr la neutralidad de emisiones de carbono, el abastecimiento de energías limpias y el uso de transporte eléctrico son algunas de las prácticas más comunes en las empresas en Perú. El cuidado de la biodiversidad, sin embargo, sigue como un tema pendiente en la agenda ESG de las organizaciones.

Reducir el impacto ambiental es hoy parte de las grandes preocupaciones de las empresas en contra del cambio climático. De hecho, los inversionistas han puesto la mirada en aquellas empresas que vienen preparando e implementando estrategias de descarbonización con objetivos trazados para el corto, mediano y largo plazo a fin de alcanzar una meta vital en la agenda de la sostenibilidad: llegar a las emisiones netas cero. Y esta clase de organizaciones están mejor aseguradas frente a riesgos climáticos físicos y de transición, comenta José Luis Velásquez, socio líder de sostenibilidad y cambio climático de PwC Perú.

Mira también: La transición energética figura entre las diez principales prioridades de las empresas peruanas, según estudio

En el país, definitivamente, se han visto avances en los últimos años, a consideración de Rodrigo Suarez, líder de Clima y Sostenibilidad LAC de Marsh Advisory. Por un lado, indica que es positivo que Perú tenga metas trazadas, como reducir en un 40% las emisiones de gases de efecto invernadero al 2030. A nivel de organizaciones, asegura que cada vez son más las empresas que miden y gestionan sus emisiones con una mirada de alcance 3 (emisiones de las que la empresa es indirectamente responsable hacia arriba y abajo en la cadena de valor). “Es muy importante que las organizaciones, además de contar con la mirada de sus emisiones alcance 1 (emisiones directas) y 2 (emisiones indirectas por energía), le den una mirada a la cadena de suministro, o alcance 3, que es donde, según el tipo de organización, van a encontrar mayores emisiones. De acuerdo con el Informe Global de Riesgos [de Marsh], en los próximos años, tendremos una relación muy directa entre los riesgos de clima y sostenibilidad con los de cadena de suministro y de infraestructura”, reflexiona Suarez.

LOS PASOS QUE DAN LAS EMPRESAS EN PERÚ

Actualmente, existen a nivel nacional diversas organizaciones que están apoyando al sector empresarial a medir, reportar y verificar sus emisiones a través de varias herramientas, como la Huella de Carbono o los Inventarios Nacionales de Gases de Efecto Invernadero del Ministerio del Ambiente. En específico, la Huella de Carbono reporta que 416 empresas (entre privadas y públicas) participaron en la medición, verificación, reducción y neutralización de su gestión de gases efecto invernadero (GEI) en el 2022, lo cual representa un 21% más de lo registrado el año previo [ver gráfico]. Sin embargo, al tercer nivel de gestión de GEI de la herramienta —reducción de emisiones—, solo aglomeró a 20 empresas en 2022.

NÚMERO DE ORGANIZACIONES QUE PARTICIPAN EN LA HUELLA DE CARBONO PERÚ 
SEGÚN SU NIVEL DE GESTIÓN DE GEI

El proceso para reducir las emisiones parte de identificar dónde se concentran. Para ello, explica Suarez, es necesario realizar en primera medida la medición de la huella de carbono y, posteriormente, de forma más especializada, generar un inventario de GEI. “A partir de allí y conociendo las emisiones de la organización, lo recomendable es desarrollar unas curvas de costo de abatimiento de las emisiones (que muestran los costos ahorrados si las emisiones se incrementan en una unidad), las cuales permiten tomar decisiones en la relación costo-beneficio de las mejores acciones, es decir, aquellas de más bajo costo y mayor potencial de reducción”, cuenta Suarez.

¿Cuáles son las prácticas más comunes? El ejecutivo de Marsh señala que los sectores productivos encuentran en las medidas de eficiencia energética el camino más adecuado para reducir sus emisiones. Otras, añade, si bien son más costosas, tienen un alto potencial de reducción, como la gestión de la energía a través de cambios en los combustibles para finalizar en apuestas por la cogeneración o la autogeneración de energía. En Perú, Velásquez, socio líder de Sostenibilidad y Cambio Climático de PwC Perú, precisa que, aprovechando la disponibilidad de energía limpia, muchas de las empresas han optado por la compra de Certificados de Energía Renovable, los cuales confirman que la electricidad consumida se ha generado de fuentes renovables.

Justamente, la cervecera Backus anunció que se abastecerá de energía eléctrica renovable para el 100% de su proceso productivo desde inicios de 2024, un año antes de lo inicialmente propuesto por la compañía. Este anuncio, además, está enmarcado en su objetivo de lograr cero emisiones netas de carbono en toda su cadena de valor en el año 2040. Alejandra Campero, vicepresidenta de Procurement y Sustainability de Backus, hace hincapié en que trabajan con todos sus aliados en la transformación de sus procesos para “lograr una gestión integral de las emisiones de carbono a lo largo de nuestras actividades de producción, distribución y comercialización, incluyendo a nuestros proveedores de materias primas y
empaques, cadena logística y clientes hasta nuestros puntos de venta”.

Por otro lado, la empresa de acero Siderperú, como parte de la multinacional Gerdau, busca alcanzar las 0,83 toneladas de CO2 equivalente por cada tonelada de acero producido y ser carboneutrales al 2050. Para ello, la construcción de su roadmap para los siguientes años incluye diversos proyectos. “Para este 2024, tenemos el principal capex que es el revamping [reconstrucción o reestructuración] de nuestras dos líneas de producción en nuestra planta Laminación Largos. También empezaríamos con el proyecto de mejora de procesamiento de nuestra materia prima”, comenta Jocelyn Rivera, coordinadora de Gestión
Ambiental de Siderperú. La compañía implementará estas acciones en paralelo al uso de energías renovables y termas solares y también a la utilización de su propia planta solar en el mismo complejo siderúrgico de Chimbote, con una capacidad de 500 KW para la alimentación de equipos auxiliares.

Además: IBM: el 53% de las organizaciones asegura que los beneficios empresariales de la sostenibilidad justifican invertir en estas estrategias

Por su parte, Cencosud Perú indica que el cuantificar las principales fuentes de emisiones de GEI les permitió comenzar a trabajar en diversos frentes. Así, Ángel Rodríguez, subgerente de Sostenibilidad y Experiencia del Cliente en Cencosud Perú, dice que iniciaron la transición de gases refrigerantes por aquellos con menor impacto ambiental, el uso de transporte eléctrico para la entrega de productos para compras en las tiendas virtuales de sus supermercados, el uso de empaques con menor impacto en su ciclo de vida y el diseño de rutas de entregas más eficientes en su logística, entre otras acciones. “Hemos logrado reducir, aproximadamente, en 30% las emisiones de GEI por ticket de compra en las tiendas virtuales de Wong y Metro”, precisa Rodríguez.

MÁS ALLÁ DE LAS EMISIONES

Aun cuando los reflectores están en las metas de reducción de emisiones de carbono, el cuidado de la biodiversidad en la estrategia es un ángulo que todavía no tiene tanto protagonismo en las acciones de varias empresas que operan en el Perú. Esto es particularmente relevante, ya que Perú es uno de los países que alberga un gran porcentaje de la biodiversidad en el mundo y muchas de las especies de flora y fauna que posee son particularmente sensibles a los efectos del cambio climático. “La dependencia de
los recursos naturales, que día a día están más escasos, más contaminados, no es un riesgo que está siendo identificado en la estrategia de las organizaciones”, comenta Suarez, de Marsh Advisory.

De acuerdo con Velásquez, de PwC Perú, por lo pronto, una de las actividades más implementadas es la conservación de plantaciones silvestres, forestales y humedales, entre otros ecosistemas aledaños a sus operaciones, enfatizando la importancia de conservar dichas plantaciones como principales sumideros de carbono. “Dado que medir las emisiones de carbono secuestradas por estos sumideros no es una tarea sencilla, las empresas no las consideran como medidas de mitigación de sus emisiones, sino más bien como un plus a sus actividades implementadas”, agrega.

También: Se ha registrado un aumento en la electrificación de las minas de Sudamérica, destaca ABB

No obstante, algunas prácticas ambientales sí vienen siendo aplicadas en el Perú. Por parte de Siderperú, por ejemplo, cuentan con unas 40 hectáreas de humedales en su complejo siderúrgico en Chimbote. Parte del trabajo que realiza la compañía es el mantenimiento y la generación de drenajes adecuados. “Mantenemos nuestro proyecto Sembrando Vida, junto con nuestro socio estratégico Rotary Club de Chimbote, el cual busca la generación de áreas verdes y arborización de sectores urbanos y rurales de la
provincia del Santa, haciendo crecer el pulmón natural de la ciudad. Hasta la fecha, se han logrado sembrar más de 530.000 árboles de diversas especies y tenemos como meta llegar al millón”, añadió. Por otro lado, Cencosud señala que, actualmente, está explorando proyectos de conservación forestal en el Perú que puedan contribuir a la compensación de emisiones de GEI, mediante la compra de bonos de carbono que cumplan con estándares internacionales reconocidos y debidamente registrados.

Lo cierto es que los inversionistas están considerando tener en cuenta estos aspectos en materia ambiental para la toma de decisiones en sus inversiones, destaca Velásquez. De hecho, eso ha impulsado a que el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con la Naturaleza (TNFD) lance una serie de recomendaciones para que las empresas puedan identificar, medir, gestionar y establecer metas relacionadas con los riesgos y oportunidades en temas de biodiversidad.

Para más noticias de negocios siga a Forbes Perú desde Google News