El hotel Courtyard by Marriott Santa Marta Resort busca posicionarse como un punto de partida ideal para el descanso y las actividades de exploración que ofrece la zona.
A 500 años de su fundación, Santa Marta se consolida como uno de los destinos más atractivos del Caribe colombiano. Con una geografía privilegiada, donde la Sierra Nevada —el santuario sagrado conocido como el corazón del mundo— se encuentra directamente con el mar, la ciudad se encuentra en una etapa de ebullición turística con nuevas infraestructuras hoteleras que buscan captar el segmento corporativo que viene creciendo fuertemente en los últimos años, y consolidar también el turista convencional.
Este territorio, habitado por comunidades indígenas ancestrales como los Kogi, Arhuaco, Kankuamo y Wiwa, tiene como uno de sus puntos fuertes su riqueza cultural. Sin embargo, es también conocido por gozar de un microclima particular: a pesar del calor tropical, la cercanía a la Sierra Nevada genera brisas constantes durante las tardes y noches.
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En este entorno, la cadena internacional Marriott ha elevado su apuesta por el destino con dos propiedades que atienden tanto al turista vacacional como al viajero de negocios, proveniente de Latinoamérica y otras regiones: el Courtyard by Marriott Santa Marta Resort y el Santa Marta Marriott Resort Playa Dormida.
Inspiración indígena y confort en Bello Horizonte
Ubicada en una de las zonas mejor conectadas de la ciudad, en Bello Horizonte, el Courtyard by Marriott Santa Marta Resort abrió oficialmente sus puertas a mediados de marzo de este año. El diseño del resort rinde homenaje directo a la riqueza cultural de la Sierra Nevada, con una arquitectura que simula las ondas del mar caribeño, y una decoración interior que incorpora materiales locales tradicionales como la cañaflecha, yute y maderas orgánicas.

Esta propuesta, a unos pasos de la playa, atrae a turistas que llegan a la ciudad por sus reconocidos atractivos naturales —como el Parque Nacional Natural Tayrona, una de las reservas ecológicas más grandes de Sudamérica; y Minca, un asentamiento montañoso con una gran biodiversidad ideal para el avistamiento de aves— convirtiéndose en un punto de partida ideal para el descanso y la exploración.
Pero también viene atrayendo a turistas bleisure, los cuales llegan a la ciudad para conferencias regionales o congresos internacionales, y aprovechan su estadía para conocer los atractivos turísticos que ofrece Santa Marta.

La propiedad cuenta con 140 habitaciones contemporáneas y amplios balcones que ofrecen vistas laterales hacia el mar y las montañas. Además, con una propuesta culinaria inspirada en la canasta familiar local, el restaurante Emile ofrece especialidades de la zona, como costillas con mangurtido (encurtido de mango verde de la región). Las áreas recreativas se complementan con una piscina al aire libre de 324 m² con tres niveles de profundidad, un pool bar, un gimnasio funcional abierto y cabinas de spa.

Conectividad y descanso exclusivo en Playa Dormida
Ubicado un poco más adelante en el mismo corredor costero, el Santa Marta Marriott Resort Playa Dormida opera como la propiedad madre en la zona. Este complejo destaca por ofrecer una propuesta de lujo silencioso, desconexión absoluta y servicios personalizados directamente frente al mar. Una de las grandes ventajas de esta ubicación es su excelente conectividad aérea y terrestre. El resort se encuentra a solo 15 minutos del aeropuerto de Santa Marta, facilitando el acceso para viajeros procedentes de diversos centros urbanos.

El concepto de Playa Dormida se enfoca en experiencias de alto nivel. Sus huéspedes pueden acceder de forma directa a una playa exclusiva y probar almuerzos y cenas especiales en sus dos restaurantes con vista al mar.
Por un lado, 1525 ofrece una variedad de platos de cocina internacional con un toque local, experimentando con quesos artesanales de la región y frutos como la uchuva (aguaymanto). Por otro lado, el restaurante Cayeye muestra la cultura caribeña en los platos típicos que sirven, con una variedad de sabores del mar en pescados y mariscos frescos.

En cuanto a la infraestructura hotelera, esta cuenta con 168 habitaciones y un diseño inspirado en la riqueza natural y cultural samaria, creando un espacio que invita al descanso y la relajación sin dejar de lado la tecnología y comodidad moderna. Además, debido a sus puestas de sol dignas de postales, el hotel cuenta con cuatro salones para celebraciones y reuniones corporativas que suman un total de 570 m² de espacio interno y de 530 m² en espacios exteriores para eventos.

Con ello, ambos hoteles Marriott demuestran que Santa Marta no es solo un destino geográfico, sino un refugio en el que la exploración, la herencia cultural y el lujo se unen para conquistar a turistas vacacionales y de negocios.
