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Análisis | Estas son las principales brechas de género en el mercado laboral peruano

El mercado laboral peruano mantiene brechas asociadas al acceso al empleo, los salarios y a la ocupación de posiciones de liderazgo de las mujeres.

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Análisis | Estas son las principales brechas de género en el mercado laboral peruano
Foto: Pexels.

Uno de los grandes problemas del mercado laboral peruano es que todavía mantiene severas brechas de género (la disparidad de las condiciones y oportunidades que hay en esta área entre hombres y mujeres). En el marco del Día Internacional de la Mujer, Forbes Perú analiza cuáles son las brechas más importantes y plantea algunas alternativas para reducirlas.

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  • Acceso al empleo y segregación ocupacional

El acceso al empleo es una tara persistente en el mercado. Marlene Molero, CEO y cofundadora de la consultora Genderlab, sostiene que los hombres tienen más oportunidades de encontrar un trabajo que las mujeres y que esta disparidad tiene varios años presente a nivel local. “También ha diferencias en la calidad del empleo. Las mujeres están en los de condiciones más precarias y en la informalidad”, detalla.

Las cifras se agravaron con la llegada de la COVID-19, explica Camila Ghezzi, analista senior y embajadora del Comité de Diversidad e Inclusión de Apoyo Consultoría. “Antes de la pandemia, los hombres tenían alrededor de 34% más probabilidad de trabajar que las mujeres (independientemente de si tenían hijos en edad escolar o no). En el 2021, los hombres tuvieron, en promedio, 40% más probabilidad de trabajar que las mujeres. La cifra es más alta para aquellos con hijos en edad escolar”, señala.

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Justamente, Hugo Ñopo, investigador principal del think tank GRADE y coautor (junto a Josefina Miró Quesada) del libro “Ser mujer en el Perú”, explica que también hay segregación ocupacional. Esta —asegura — se refleja en el hecho de que todavía existen ocupaciones “predominantemente masculinas” (ingenieros, almaceneros, obreros, etc.) y otros “predominantemente femeninas”.

  • Salarios dispares y poco tiempo para trabajar

La diferencia salarial constituye una de las mayores brechas que tiene el mercado laboral peruano. La pandemia, al igual con el acceso al empleo, agravó esa situación, de acuerdo con Camila Ghezzi.

“En el 2019, las mujeres ya ganaban en promedio 12% menos que los hombres. Con la pandemia, esta brecha se ha ampliado hasta 19% e, incluso, es más grave para las mujeres en hogares con niños en edad escolar (23%)”, dice la analista de Apoyo Consultoría.

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En opinión de Molero, en algunos sectores, la brecha se redujo un poco con la pandemia, pero como consecuencia de que los rubros predominantemente masculinos han efectuado reducciones mayores. “En cuanto estemos en condiciones normales, la brecha [salarial] se recuperará porque no hemos abordado sus causas subyacentes, [como] la segregación horizontal, [la segregación] vertical, el subempleo por horas”.

Los hombres ganan casi 20% más que las mujeres en el país, estiman los expertos. Foto: Getty Images.

Ñopo, por su lado, sostiene que las ocupaciones predominantemente masculinas son mejor remuneradas que las predominantemente femeninas. Además, señala que la brecha salarial es aún mayor en segmentos particulares del mercado laboral, como el autoempleo, los empleos informales, el empleo en firmas pequeñas, el trabajo a tiempo parcial. “Estas características nos llevan a pensar que en los empleos ‘flexibles’ las brechas salariales son más altas. Esto nos dice que las mujeres consiguen entrar al mercado de trabajo, pero lo hacen en esos segmentos [y] con una ‘penalidad salarial’”.

El ingreso de mujeres a los trabajos ‘flexibles’ o a tiempo parcial, asegura Ñopo, se da porque ellas todavía atienden, de forma mayoritaria, responsabilidades domésticas o al interior de sus hogares. “Estas responsabilidades limitan la participación laboral femenina de una manera importante. La encuesta nacional del uso del tiempo revela que, en una semana típica, las mujeres disponen de dos días menos para trabajar. Esto implica una desigualdad de oportunidades enorme”, asegura el investigador.

  • Segregación jerárquica

El país también adolece de una segregación jerárquica. Es decir, las posiciones de mando y jefaturas tienden a ser ocupadas más por hombres que por mujeres.

De hecho, Alejandra Osorio, líder de consultoría en capital humano de EY Perú, detalla que, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática, las mujeres solo ocupan 29,2% de las posiciones de gerencia o administración en el país.

“Esto tiene que ver con varias cosas que suceden por fuera del mercado de trabajo. Para ser jefe, se requiere trabajar por largas jornadas, en días no laborables y de manera y de una manera extendida. Esto es más factible para los varones y no tanto para las mujeres”, señala Ñopo.

Molero coincide con ese diagnóstico. “Las brechas en posiciones de liderazgo van formando una tubería con goteras y, a medida que se asciende en la escalera corporativa, hay menos mujeres. Esto hace que las posiciones de gerencia sean ocupadas en un 20% por mujeres”, afirma.

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Propuestas para cerrar las brechas desde las empresas

De acuerdo con Molero, para desmantelar la brecha de acceso al empleo en las empresas, se podría hacer un mapa de la población laboral por género. A partir de ahí —explica —“se tiene la foto de la situación y se plantean estrategias” para cerrarla. Estas estrategias pueden ser de “reclutamiento o de retención de talento”, añade.

En la brecha salarial en las compañías, Molero señala que es ideal hacer un análisis de la planilla por niveles salariales. “La brecha suele ser mayor en posiciones medias y altas, que es en donde los salarios se pueden negociar”.

Según el INEI, las mujeres solo ocupan 29,2% de las posiciones de gerencia o administración en el país. Foto: Getty Images.

Finalmente, la CEO de Genderlab sostiene que para afrontar la brecha jerárquica o de liderazgo, es esencial que las empresas implementen programas de líneas de carrera y procesos de desarrollo y evaluación por objetivos.

Norma Correa, profesora de la PUCP, propone que las empresas apuesten también por medidas concretas, como la creación de espacios de cuidado de niños y mantener esquemas flexibles para aquellas mujeres que están en etapa de crianza. No menos importante es, según la investigadora, la promoción de la diversidad más allá del género.

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“No se trata solamente de pedir que haya una mayor representación femenina en los espacios liderazgo y dirección, sino que esa participación femenina sea diversa: que nos hable de mujeres diversas de lugares diversos, de universidades diversas, de orígenes étnicos diversos. Eso es sumamente importante, pero creo que ahí tenemos un enorme pendiente”, dice Correa. 

De acuerdo con Ñopo, si bien las brechas están presentes en muchas organizaciones, lo cierto es que las de mayor tamaño o con vínculos internacionales suelen estar más expuestas a herramientas para cerrarlas. En cambio, las mypes y pymes no suelen tener acceso a ese conocimiento.

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Por ello, el investigador considera relevante que las organizaciones trabajen en sus eslabones. Es decir, que las empresas más grandes o que cuenten con experiencia cerrando brechas, ayuden a sus proveedores (mypes o pymes) a que construyan una mayor equidad. Esto se puede logar a través de sellos de equidad de género, explica.

Pendientes estatales

Más allá de las empresas, Correa resalta la necesidad de que el país promueva el desarrollo de habilidades digitales en mujeres para que se “reenganchen” con el mercado laboral de manera más sencilla. Pero también considera vital que se expandan las redes de guarderías y los espacios para los adultos mayores. Esto, en su conjunto, les daría más tiempo a las mujeres para desarrollar actividades económicas.

Según Ghezzi, es vital, en el corto plazo, que el Gobierno asegure que la recuperación económica sea más generalizada, ya que ello tendrá un impacto en las actividades donde la mano de obra femenina es intensiva, como comercio, gastronomía, y hotelería. “Para ello, será clave que, ante eventuales nuevas olas de COVID-19, se eviten algunas restricciones operativas muy severas que han retrasado la recuperación de estos sectores, como la imposición de toques de queda”, opina.

El Estado, además, debe incorporar la perspectiva de género en todos los planes de gobierno que desarrollen e implementar acciones que protejan los derechos que las mujeres han alcanzado en la última década, añade Alejandra Osorio de EY Perú.

*Este artículo se hizo en colaboración Manuela Zurita y Lucero Chávez.

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