Silvia Vásquez-Lavado es montañista, pero antes de eso estudió negocios y trabajó para Campari, eBay y PayPal. Fue abusada sexualmente durante su infancia y padeció de alcoholismo durante su adultez. Hace casi diez años creó una organización de empoderamiento femenino y, en 2016, llegó a la cima del Everest. Filmarán una película sobre su vida. ¿Quién es esta ejecutiva peruana que quiere crear una cadena de colegios solo para niñas en las provincias de Perú?

Escalar el Monte Everest ha sido mucho más que una meta o una metáfora de superación para Silvia Vásquez-Lavado, una peruana que emigró a Estados Unidos becada para estudiar biología y terminó graduada en negocios. La montaña más alta del mundo (8.849 m.s.n.m.), cuyo nombre significa la madre del mundo, se volvió un punto de partida para Vásquez-Lavado.

Todo empezó en octubre de 2005. Tres meses antes, Vásquez-Lavado había tocado fondo. Su hermano Eduardo la había encontrado en la puerta de su casa, en el piso, borracha, inconsciente. Era un momento bisagra en su vida: estaba dejando la compañía de bebidas Campari en San Francisco (donde había hecho carrera en la marca Vodka Skyy) para asumir una posición gerencial en la tecnológica eBay.

«Ese miedo de tener que regresarme [al Perú] era lo que me empujaba a seguir trabajando. Con el vodka, como sabía que me estaban sacando la visa, era trabajadora modelo. De día, trabajadora modelo; de noche, borracha modelo».

Silvia Vásquez-Lavado

Al enterarse del secreto guardado bajo siete llaves de su hija a la distancia, su madre la convocó de emergencia a Lima y la llevó –con su papá– a una sesión de ayahuasca. Estas escenas están descritas de forma magnética en el libro “El abrazo de la montaña”, una autobiografía publicada en nueve idiomas (en español, por la editorial Planeta).

“En esa visión de ayahuasca se me aparece esta niñita”, cuenta a Forbes Perú Vásquez-Lavado, en el living de su casa, en el distrito de Surco. Es, justamente, en este hogar en Perú donde a los seis años ella comenzó a ser víctima de abuso sexual sistemático por parte de un conocido de la familia. Una realidad no ajena a miles de niñas en nuestro país: más del 80% de las víctimas de violencia sexual en Perú son niñas o adolescentes mujeres, según datos del 2013 al 2019 del Ministerio de Educación recogidos por Naciones Unidas.

Foto: Karen Candiotti / Forbes Staff

“Yo estaba pasando por el abuso [sexual] a esa edad. Cada vez que veía de adulta la foto (la de la niñita con el buzo) sentía cólera; veía a esa niñita y veía esa niñita débil que no pudo detener lo que pasó. Quería olvidar mi niñez. Era parte de lo que yo tomaba (bebía alcohol) para no recordar, como para destruir cualquier conexión al pasado. Esa visión aparece en la visión del ayahuasca. Se me aparece esa niñita llorando. Una vez que la tengo cargada, la hago bajar. Veo las montañas. Ella me agarra de las manos, me lleva a caminar entre montañas. Es donde empieza la primera semilla de ir a hacer una caminata de montaña, de la cual no tenía ningún interés, porque en esa época, cuando uno pensaba ‘montaña y montañistas’ era solo [un asunto] para los valientes. Yo me veía y era más que nada los hombres. No veía que había una conexión. Después de la sesión, me digo: ‘No tenemos nada que perder’”, expresa.

– «¿Y decides ir de frente al Everest? Podrías haber ido a Huaraz», indagamos.
–“Decido irme a la base del Everest”, responde. “Mi lógica era: esta niñita simbolizaba el dolor más grande de mi vida y es por eso que tomaba sentido. Si tenía que llevarla a una montaña, es lógico llevarla a la montaña más grande del mundo. La llevaba a ella. Dentro de esa lógica, tomaba sentido, después de haber pasado por una década de autodestrucción», asegura.

Aquel fue su primer roce con el Everest: 14 días (7 de ida a la base 1 y 7 de regreso).

Vásquez-Lavado no pudo volver a ‘la madre del mundo’ sino hasta 2016, por diversos motivos. Quería prepararse: hacer las siete cumbres más altas del mundo, demostrarse que podía. Quería llevar a la cima de cada montaña la foto del amor de su vida, Lory, quien se suicidó antes de que ella pudiera decirle que la amaba. Tuvo que atender asuntos familiares, como el cáncer de su mamá, que la devolvió a Lima con frecuencia durante esos años.

Foto: Karen Candiotti / Forbes Staff

Filantropía y propósito

En el 2014, tras hacer cumbre en el Aconcagua (ubicada en Mendoza, Argentina) encontró su propósito: empoderar a niñas. Ese año creó la asociación ‘Courageous Girls’, a través de la cual brinda charlas inspiradoras e  implementa programas educativos, como el que han desarrollado en India y Cajabamba (Cajamarca). Fue en esta última provincia donde, en el 2021, se destapó un caso de abuso sexual a decenas niñas de una escuela por parte de un maestro.

“Fue esta experiencia la que me abrió los ojos a un problema grave: por ley. (…) Todos los niños tienen derecho a la educación. El problema es la calidad de educación”, comenta y desliza su próxima meta: crear colegios para niñas fuera de Lima. ¿Por qué solo niñas? Para la ejecutiva, en la sociedad peruana, en particular en provincia, existen desventajas para las niñas asociadas al machismo persistente. “​​Es de la misma manera que para llegar a la cima del Everest. No solo es un camino. No solo una solución es la que va a crear el cambio. Son ejemplos de que podemos empezar. Estamos empezando las conversaciones, las ideas. No solo es la educación ordinaria, sino poder introducir el cuidado del ambiente, especialmente con este interés en los deportes. El traer [la educación] bilingüe desde el principio. Esa es una de las maneras como estoy tratando de contribuir”, sostiene.

Foto: Karen Candiotti / Forbes Staff

Ascenso profesional

Vásquez-Lavado encontró en la tecnología una vía de ascenso profesional. Había intuido el potencial del rubro desde la universidad, pero solo decidió comenzar a formarse durante su paso por Vodka Skyy. De hecho, luego de que Campari adquiriera la firma, la ejecutiva comenzó a impulsar la integración operativa de la corporación desde Mónaco y Milán.

«Para una manufacturera, [con la tecnología] podías controlar tu inventario, clientes, ventas, ver reportes. Era algo que no era muy sexy, pero yo como era medio lornita [estudiosa] me encantó. Era la oportunidad de seguir aprendiendo. Eso eventualmente es lo que me [permitió] llegar a eBay», comenta.

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A eBay se incorporó cuando Meg Whitman era su presidenta y CEO (ahora dirige la plataforma de streaming Quibi). «Meg Whitman había sido una de las primeras jefas de corporación de tecnología», dice.

En eBay, Vásquez-Lavado fue asignada a Berna, en Suiza, para liderar la compañía en Asia y Europa. «A los seis meses de estar [con eBay], me mandaron a Suiza. Viví cuatro años en Europa, con un rol global. Era la jefa de la parte operativa de Europa y Asia. Tenía equipos por todas lados. Empecé a crear equipos de mujeres en India», cuenta. «Cuando empecé a contratar a personas, una de las cosas que me influenciaba era: ‘no contrates a una persona que se pueda reportar a ti, sino a una persona a la cual tu te podrías reportar’», afirma.

Entre 2014 y 2015, Vásquez-Lavado participó del proceso de escisión de eBay y la plataforma de pagos en línea PayPal. «Fue una experiencia increíble. Tuve la oportunidad de aprender. Terminamos la separación [y me dieron] la oportunidad de escoger trabajo: dije PayPal. Están haciendo inclusión financiera, tiene algo servicial. Una vez que termino el Everest [en 2016], el presidente de PayPal, Dan Schulman, me dice: ‘¿Qué quieres hacer? Lo que quieras'», relata la ejecutiva. Schulman anunció su retiro de la firma para ese mismo año.

Foto: Karen Candiotti / Forbes Staff

A la pantalla grande 

Un poco en chiste, un poco en serio, Vásquez-Lavado revela en su autobiografía que tenía casi preparado el titular con el que esperaba que comuniquen su ascenso al Monte Everest. 

«Mientras comemos, Anthea [una guía] nos pregunta cómo nos gustaría ser anunciados por los cables de noticias de Adventures Consultants, si conseguimos llegar a la cima. Respiro profundamente, hago una pausa y digo: Silvia Vásquez-Lavado, la primera mujer peruana en llegar a la cumbre del Everest», relata en el libro, que recibió este año el premio Edward Stanford Travel Writing Awards.

La realidad es que llegar era solo parte de un juego de probabilidades, que incluía perecer cubierta por una avalancha. En ese momento, ella estaba segura que solo la comunidad de montañistas y los ‘cinco gatos locos’ de su familia solamente sabían hasta ese minuto que ella estaba escalando el Everest y que sería la primera mujer nacida en Perú en alcanzar su cima. 

“Mi trabajo era el camino que me iba a pagar las montañas. Mi sueño era el Everest, pero no tenía sponsor. Por el trabajo tenía ahorros. A veces, cuando queremos lograr el sueño más grande, no siempre va a haber un camino derecho. A veces vamos a tener que tomar ciertos sacrificios y para mí el sacrificio más grande era ‘hay que seguir dándole hasta que la oportunidad se pueda abrir’”, cuenta. Y ese momento llegó. 

Exactamente un año después de llegar a la cima del Everest, el 17 de mayo de 2017, Vásquez-Lavado tuvo un accidente de bicicleta, cuyos exámenes regulares le revelaron que en su cerebro había un tumor. “Si mi tumor es maligno dejo mi trabajo y escribo el libro. Si es benigno, vamos a ver”, se condicionó ante la situación. 

Foto: Karen Candiotti / Forbes Staff

Luego de la escisión de eBay y PayPal, entró a trabajar a Xoom, una compañía de remesas, propiedad de PayPal. Como parte de esa posición, viajó a México, donde investigó en terreno las necesidades financieras de las familias. Confiesa que se encontró con un equipo machista, que sumó a sus ganas de avanzar hacia otro capítulo de su vida. Vásquez-Lavado dejó el mundo corporativo en 2019 y se dedicó a tiempo por completo a escribir su autobiografía.  

Foto: Karen Candiotti / Forbes Staff

Actualmente, está abocada a Courageous Girls tiene como objetivo seguir inspirando a niñas y jóvenes a través de charlas. Y no solo eso. En 2024 revela que volverá a escalar el Everest. Quiere regresar por dos razones: guiar y acompañar a Shreya, una de las jóvenes que participaron de un programa de su asociación en India (que hace parte de los personajes de su libro). Y, además, ser parte de su propia película. «Yo quiero ser mi propia doble», afirma. De hecho, el año que viene la editorial que adquirió los derechos del libro en inglés y una agencia de representación artística global comenzarán a rodar la historia de su vida. «Ahora quiero un segundo libro», revela la imparable Vásquez-Lavado y agrega que la obra comenzaría justo cuando comienza el descenso del Everest.

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