A la peruana que hoy radica en Argentina le tocó ser la única mujer tanto en su doctorado como cuando trabajaba en el BID. En entrevista con Forbes, da a conocer cómo fue su camino profesional y personal hasta llegar a la gerencia del Conocimiento de la multilateral y cómo desde su actual posición busca expandir "ventanas de aspiraciones" y acercar a más mujeres a la profesión.

En los primeros ciclos de la carrera de Economía en la Universidad del Pacífico, Verónica Frisancho era una joven con las metas claras: quería trabajar en un espacio donde la economía tenga una aproximación «más humana». Fue cuando ingresó años después como asistente de investigación en la think tank Grade que sintió esa conexión que ansiaba y nunca más dejó de investigar y explorar la economía social, comenta la hoy gerenta de Conocimiento del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). También fue el punto de partida de lo que sería su experiencia en multilaterales por más de diez años indagando en «las desigualdades horizontales o verticales que se observan en la ciudad; las desigualdades de ingresos, pero también las de color de piel o de género». Esta última siendo una brecha a la que no fue ajena durante su carrera.

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Cuando inició su doctorado en la universidad de Pensilvania en el 2006, eran 14 los alumnos que empezaron juntos y de los cuales solo tres eran mujeres, recuerda. Años más tarde, siete alumnos se graduaron, siendo ella la única mujer en su promoción. «Eso era muy, muy, muy común mirando alrededor en las cohortes», cuenta Frisancho. No debe sorprender. La economista estadounidense Claudia Goldin galardonada con el Premio Nobel en Economía el año pasado por sus estudios económicos para comprender las causas históricas de las brechas de género, también ha narrado episodio similares. Es la primera mujer en obtener en solitario este premio, y también la primera mujer en lograr un puesto fijo en los departamentos de Economía de Harvard y de Pensilvania.

Si bien Frisancho señala que existía más paridad durante su formación en pregrado en la Universidad del Pacífico, a medida que avanzaba profesionalmente se hicieron más visible esos techos y dificultades para seguir desarrollándose.

«Es bastante difícil crecer en este ambiente académico de la economía, más aún porque hay generaciones antiguas que se rehúsan a abrir espacios a las nuevas generaciones y a las nuevas ideas. Hay un tema de edades pero también de brechas de género», comenta. Aunque destaca que las multilaterales han tratado de cerrar esas brechas promoviendo a las mujeres en posiciones de poder, algo que Frisancho considera un esfuerzo relevante pues esto también genera una figura de referencia e inspiración para las mujeres en su entorno.

Tras su doctorado, a Frisancho le tocó ser nuevamente la única mujer en el área cuando llegó al departamento de investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Aunque esto trajo otro dilema: incluir su participación de manera simbólica en reuniones sobrecargando su agenda.

«Por años fui la única [mujer] hasta que contrataron a otra mujer, que obviamente era mucho más joven que yo. Entonces, luego pasé a ser la mujer más senior del equipo y pasaba que para todo yo tenía que estar porque tenían que tener a la mujer. Pasamos al otro extremo de tokenizar a la mujer: tú estás en el comité de selección o tú estás en el libro. Entonces, se sobrecargaba a las pocas mujeres que había», relata.

Foto: CAF

Aliados para encontrar el balance

La economista asumió como gerenta de Conocimiento del CAF desde marzo del 2023 y reside en Argentina, pero está constantemente viajando: tiene entre sus responsabilidades la presentación de los reportes insignia de la entidad en cada país y que funciona como una vía de comunicación con los gobiernos de turno y su monitoreo de políticas públicas. Desde el área que lidera —que consiste en un equipo multidisciplinario de cerca de 50 personas— se encarga también de la generación de estudios académicos, la supervisión de los estudios macroeconómicos que hacen proyecciones de crecimiento, las direcciones de análisis sectorial enfocados en financiamiento de proyectos de infraestructura y de acceso a contenidos desde la sociedad civil y funcionarios de los gobiernos de la región, y la supervisión de los economistas jefes de la región.

«La diversidad de temas que cubre [el rol va] desde el conocimiento muy específico y muy académico, hasta una clase de liderazgo para jóvenes en el gobierno en Perú. Tengo que estar cambiando de sombrero constantemente. Creo que es una posición que requiere una formación académica y una visión técnica rigurosa (…), pero también demanda un montón de habilidades para tratar de ser empático con los funcionarios que nos rodean», cuenta.

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Además de ello, es madre de dos niños. De hecho, realizamos la entrevista justo luego de que Frisancho regrese de su licencia de maternidad. Reconoce que se encuentra en una condición desafiante.

«Es bastante interesante la maternidad, porque te enseña que por más que exista la buena disposición y tengas una pareja que te apoya (que es clave para para el desarrollo de una como mujer profesional), nunca llega a ser 50% uno y 50% el otro: siempre recae más sobre una, al menos al inicio», cuenta a Forbes la economista.

«Esto de que somos multitaskers, y de que las mujeres podemos hacer más de una cosa a la vez a veces nos juega en contra, porque se espera que justamente estemos cargando al bebé y atendiéndolo mientras estás mandando un e-mail de trabajo».

¿Cómo lograr ese balance saludable entre trabajo y vida personal? Frisancho responde que considera clave separar estas dos esferas de la vida planteando algunas reglas de fin de semana, por ejemplo. «Esas separaciones las tiene que imponer uno mismo y es difícil a veces porque como mujer sientes que tienes que dar más que el hombre y entonces se vuelve como un círculo bastante perjudicial para una misma«.

Foto: CAF

Otro aspecto clave, señala Frisancho, es buscar aliados en el trabajo, el círculo de apoyo, los amigos y con la pareja. «Si estás en un ambiente laboral en el que tú sientes que no se está haciendo mucho por cerrar la brecha de género, o en la que ves que a ti no te promueven y a tus colegas hombres sí, es importante empezar a perseguir posiciones o entornos o estos empleadores que están abriendo más puertas para las mujeres», añade.

VENTANA DE ASPIRACIONES

Entre risas, Frisancho comenta que siempre ha tenido la etiqueta de «niña bien» por haber egresado de una universidad de alto prestigio. Sin embargo, cuenta que proviene de una familia en la que el íntegro del sueldo de su mamá —quien trabajaba como profesora de educación inicial— era destinado a la mensualidad de pregrado en la escala más baja. Luego, llegó a su doctorado gracias a una beca y en paralelo fue asistente en la misma universidad para costear su bolsa de viaje.

«Encontramos la manera como familia de financiarlo. Creo que eso ha cambiado mucho. Creo que la educación se ha ‘elitizado’ aún más a nivel terciario en Perú. Ya no hay esas escalas que permitirían ese acceso», cuenta.

Hoy, señala, algunos caminos para jóvenes con recursos limitados son postular al programa Beca 18, o estudiar en el exterior, que incluso puede resultar incluso más barato que hacerlo localmente. Pero claramente con buscar esas oportunidades no es suficiente. Nuevamente, encontrar aliados en el camino es fundamental.

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«Yo creo que no hubiera continuado el camino hacia el doctorado si no hubiera tenido el entorno a mi alrededor que me dio Grade, que eso se traduce en saber que hay un más allá y saber que te puedes ir a estudiar [con un trabajo esperándote]», agrega.

También destaca que todas estas oportunidades no las habría conocido si no fuera porque tuvo a la gente correcta en su entorno, por lo que recalca en que hay que ser muy estratégico en «rodearse de gente que te pueda abrir esta ventana de aspiraciones que te pueda llevar a ver más allá».

En esa línea, a lo largo de su carrera, la economista ha tratado de contratar explícitamente a más mujeres peruanas como asistentes de investigación; una tarea que fue sumamente compleja.

«¿Cómo llegas a un grupo que no ha sido expuesto a la información de que existen estas oportunidades? Me costó mucho trabajo tratar de reclutar a una persona en esta posición con esas características, pero creo que vale la pena hacer el esfuerzo activo por expandir estas ventanas de aspiraciones y de crear redes que nos permitan atraer a más mujeres a la profesión«, finaliza.

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