La escritora cusqueña alista la publicación en inglés de su novela “El año del viento”, por la que recibió el Premio Nacional de Literatura en 2024. En entrevista con Forbes, habla de su primera novela inédita, las mujeres de sus obras y sus fuentes de inspiración, sus viajes y una muy reciente y peculiar pasión. Está en Lima, donde participará en eventos dentro y fuera de la Feria Internacional del Libro.

Imagínese una niña, de entre siete y siete años y medio, sentada, con un libro en sus manos. Está leyendo –o devorando– una biografía adaptada para jóvenes sobre la Premio Nobel de Física (1903) y Química (1911) polaca Marie Curie. Es la cusqueña Karina Pacheco Medrano, Premio Nacional de Literatura en 2022 por “El año del viento” .

“Una lectura que me marcó fue la biografía de Marie Curie. Porque mi mamá era profesora de física y química en un colegio de la gran unidad de mujeres Clorinda Matto de Turner. Entonces, como veía que a mí me gustaba leer, me daba lecturas de mujeres poderosas”, cuenta Pacheco Medrano, en entrevista con Forbes Perú, en pleno centro de la ciudad imperial. 

La escritora reconoce que tanto su madre como su padre la alentaban “mucho” a que leyera “con consciencia social”. Eran los 70 y en su colegio dictaban clases de religión inspiradas en la Teología de la Liberación, una corriente filosófica que nació en la Iglesia Católica y se ramificó en movimientos latinoamericanos, muchos de ellos, armados. “Se nos hablaba de pobreza, prostitución, temas de abandono, de la importancia del compromiso con los pobres”, cuenta la escritora. 

La admiración por su madre y Curie –a quien ahora entiende como a una mujer “rebelada contra su destino”– la llevó a intentar estudiar un semestre la carrera de Farmacia Química. Tenía casi 16 años. No le gustó e intentó ir por más. Postuló a una beca de intercambio para estudiar en Estados Unidos y la ganó, entre unos 300 participantes. Y, durante un año, vivió junto a una familia de un suburbio de Minneapolis en Minnesota (al norte, cerca de la frontera canadiense). “Al final fuimos siete [estudiantes] el año que viajé y fue ahí que descubrí la antropología”, dice.

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En efecto, la antropología –una ciencia en la cual Pacheco Medrano obtuvo un doctorado por la Universidad Complutense de Madrid– la ha provisto de un método científico para investigar las realidades de trasfondo de sus obras, pero también ha sido semillero de muchas de sus historias.  

Fue, justamente, mientras trabajaba como antropóloga en la capital española que el desenfreno literario le arrebató la vida entera. Ella era socia del Instituto Francés, que quedaba a medio camino de su casa y trabajo y fue allí donde todo empezó. “Me acuerdo perfectamente. O sea, me había comprado mi laptop. Yo nunca había tenido una computadora en casa”, dice. 

El aparato –de los más modernos de entonces, con pantalla blanco y negro– se lo había comprado como regalo para sí misma a fines de 1995. “Me la compré [la laptop] y dije: ‘ahora que la tengo, lo primero que voy a escribir es la novela que llevo macerando en la cabeza por mucho tiempo’. O sea, tenía claro que quería escribir literatura. Era una pasión”, resalta.  

La saga inédita de Pacheco Medrano –que no cree publicar jamás, según asegura– tiene un título provisorio, de esos que ella suele usar para sus manuscritos en proceso: el nombre del mes en el que los empieza a redactar. “En esa época, no había editoriales independientes. Entonces, debo de [haber] mandado [la saga] a las ocho grandes editoriales que había en España. Mandé a las dos o tres que había en Perú. Y todas me decían que no. Entonces, después de haberlo intentado, la dejé dormir y me olvidé por mucho tiempo de seguir escribiendo”, narra.  

Pacheco regresó al Perú en 2004, fiel a su ética de la reciprocidad. “Es importante que cuando tú recibes algo bueno también lo tienes que dar de vuelta”, sostiene y explica, de esa manera, el porqué de su decisión de cruzar el Atlántico –dejando su vida hecha en Europa– para postular a dos plazas docentes en Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco. El regreso la fascinó y fue en aquellos años que empezó a escribir su ópera prima “La voluntad del molle” (2006).

“Cada lugar te enseña algo. Sea que te vayas a un pueblito distinto o a un país totalmente diferente con idiomas, costumbres muy distintas. Hay algo que te abre los ojos y creo que eso me nutre en primer lugar como persona, pero también obviamente nutre mi mirada como escritora”. 
Karina Pacheco Medrano

Así, casi dos décadas desde que retornó, la escritora ha publicado “La sangre, el polvo y la nieve” (2010),  “El sendero de los rayos” (2013), “Lluvia” (2018), la antología “Miradas” (2015) y las novelas “El bosque de tu nombre” (2013) y “Las orillas del aire” (2017), entre otras obras. Muchas de sus protagonistas son mujeres o una mujer es la detonante del relato. “Yo creo que conozco mejor los universos femeninos y, además, siento que una gran parte de la literatura que a lo largo de mi vida he leído está super poblada por personajes masculinos. No siempre, pero muchas veces las mujeres cumplen roles muy secundarios o muy estereotipados. Hay pocas grandes novelas que han trabajado a mujeres en su complejidad. Entonces, es tiempo de ponerlo [en un libro]”, afirma Pacheco Medrano. 

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¿Qué otros temas asociados a la mujer podrías identificar de forma transversal en tu literatura?”, le preguntamos. “Yo creo que las mujeres vinculadas a la selva y la investigación en la selva son otros temas fuertes, que están en mi segunda novela («No olvides nuestros nombres», publicada en 2008). [El libro trata de] una bióloga que está buscando saber qué pasó realmente con su padre biológico, que, de algún modo, se va por razones políticas cuando ella está por nacer ”, responde, refiriéndose a Clara. Rápidamente suma a Rada Ruiz, la protagonista de “A orillas del aire”, de profesión arqueóloga y antropóloga. 

La verosimilitud es evidente y Pacheco Medrano no duda en ponerla en palabras. “Yo creo que todos los personajes de mis novelas tienen algo de mí. Aunque sean de ficción, pero algo de mis pasiones y fantasmas tienen”, confiesa, con gracia. 

A poco de lanzar su primera novela en inglés el próximo 4 de noviembre  –“El año del viento” ha sido traducida a dicho idioma y será publicada por la editorial Graywolf Press, de Minneapolis–, Pacheco tiene varios proyectos en cartera. “A fines de noviembre sale la edición de mi último libro de cuentos, Niños del pájaro azul, en España y demás países de América Latina, por lo que viajaré a Madrid para la respectiva presentación”, anota la autora. También planea publicar «Viaje al Sur del Cusco», una guía histórico-cultural por una red de pueblos y sitios históricos al sur de la capital imperial, con el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) entre octubre y noviembre de 2025.

Los viajes han sido también una constante en la vida de Pacheco Medrano. Basta seguirla en redes sociales para ver que es una escritora peruana trotamundos. Pero esa no es su única fuente de inspiración. Según revela, desde el año pasado, se le ha dado por comenzar a crear sus propios collares y pendientes, un pasatiempos que le va a bien a sus tertulias podcasteras con sus creadoras de contenidos favoritas, las historiadoras colombiana Diana Uribe y la española Eva Tobalina Oraá. “Escucho sus podcasts de historia y, mientras tanto, estoy así boquiabierta a ratos y armando pulseras, collares. Me siento muy feliz”, confiesa.