Con una larga trayectoria haciendo moda en Perú, el diseñador se convirtió en el primer sudamericano en entrar en el calendario oficial de la Semana de la Moda de Milán.

Tras abandonar desmotivado la carrera de Arquitectura, con la que soñaba de pequeño, un tutor le ayudó a darse cuenta a Jorge Salinas de que la moda “era lo suyo”. “Sacó de mí lo que ya tenía en mente porque mi madre había sido diseñadora y tenía una fábrica y es algo con lo que crecí desde niño. Me hizo entender que necesitaba otra cosa y me recomendó ir a Philadelphia University a estudiar moda”, cuenta Salinas, quien en la casa de estudios estadounidense se vio enseguida atraído por el lenguaje de las telas, la maquinaria y la confección.

Después de finalizar sus estudios, regresó a Perú y creó la que fue su marca estandarte durante más de dos décadas: Emporium, y que tenía a los jeans como unas de sus estrellas. Y en 2016, logró hacerse un espacio en la Semana de la Moda de Nueva York, lo que le hizo ver que podía lograr más cosas como diseñador.

“Me fue muy bien hasta su momento y era una moda más masiva. Sin embargo, yo quería algo más y ese más se transformó en la Semana de la Moda en Nueva York en 2016”, explica Jorge Salinas, quien, paradójicamente, decidió dejar de diseñar ese año. “Participar en esa fashion week me consumió demasiado y llevaba 24 años sin parar de hacer moda. En Perú, me sacaron de la tienda por departamentos y mi padre cayó enfermo”, dice Salinas sobre su parón de alrededor de siete años.
En 2023, sin embargo, decidió retomar su carrera y, tras estudiar algunos cursos de moda en Londres, se puso manos a la obra para regresar al camino que había logrado trazar y estar en las semanas de la moda internacionales. En 2024 logró hacer un desfile en el marco de la Semana de la Moda de Milán y, en marzo de este año, consiguió lo que ningún otro diseñador sudamericano había hecho hasta entonces: llevar a cabo un desfile en el calendario oficial de la semana de la moda de la ciudad italiana, una de las más importantes del circuito ‘fashionista’ global.

Lograrlo no fue fácil. Para hacerlo, fue clave —según Salinas— organizar previamente dos desfiles en Milán —financiados por él mismo— para que conociera su trabajo la Cámara de Moda de Italia y especialistas en moda locales.

Ya en la semana oficial, con la colección Sipán, compuesta por prendas tejidas a mano por 45 artesanas peruanas que hacen referencia a ese gobernante y a la cultura peruana prehispánica, Salinas se ha puesto en el foco de los expertos de moda. Al cierre de esta edición, el diseñador estaba a la espera de leer las reviews de las revistas más destacadas de la industria y tenía programado un nuevo viaje a Italia para conocer a los editores de estos medios.

El diseñador quiere establecerse en el circuito de calendarios oficiales y lograr posicionarse entre las firmas de ropa de alto nivel que apuntan a mercados como los de Medio Oriente y Oriente. “Son mercados que tienen un alto poder adquisitivo, que es a lo que estoy buscando apuntar. Quiero entrar en ese conglomerado de diseñadores de alto nivel”, revela Salinas, a quien le encantaría también colaborar con alguna de las grandes casas de la moda. La clave para lograrlo está en gran medida en la alta calidad de sus prendas, hechas a mano y con mucha historia, trabajo e inspiración detrás. “En esos mercados valoran lo artesanal y los consumidores quieren saber qué hay detrás de cada prenda”, resalta.
Para Salinas, su participación en la Semana de la Moda de Milán es solo el comienzo de esta nueva etapa y una muestra también de que desde el Perú los diseñadores son capaces de hacer cosas importantes a nivel internacional. “Es una gran presión y responsabilidad”, resalta.

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