Las deportistas peruanas que hicieron historia en los Juegos Olímpicos de Paris 2024 contaron cómo se iniciaron en sus disciplinas, cuándo decidieron dedicarse profesionalmente al deporte, los mayores obstáculos que han atravesado en su vida, y las lecciones que aprendieron de ellos.

Detrás de los logros y éxitos profesionales, siempre hay un camino poco conocido de altibajos. En el mundo del deporte, figuras como Evelyn Inga y María Belén Bazo, dos peruanas que hicieron historia en los Juegos Olímpicos de Paris 2024, conocen de primera mano lo desafiante que ha sido recorrer este camino que hoy sirve de inspiración para los jóvenes.

Precisamente, las deportistas compartieron sus historias y lecciones de aprendizaje durante el Foro Forbes Mujeres Poderosas 2025, celebrado en Lima el pasado 17 de junio.

Mira también: Así fue el Foro Forbes Mujeres Poderosas 2025

Por un lado, Evelyn Inga, la marchista de 27 años que en 2024 logró el octavo lugar en la prueba de marcha atlética de los juegos olímpicos, dijo que no siempre tuvo claro que dedicaría su vida al deporte. «Te mentiría si te dijera que desde niña me imaginaba a mí en unos juegos olímpicos o en un campeonato mundial. Mi familia no tenía mucha cultura deportiva, llegué [a la marcha atlética] gracias a mi hermana, que era apasionada por el deporte. Ella luego del colegio estudió su carrera, porque mi mamá se inclinaba a los estudios. Como deportista no pensó que podría vivir de eso», contó.

Evelyn Inga, marchista peruana. Foto: Forbes Perú.

Inga, nacida en Huancayo, también narró lo complejo que fue para ella culminar la carrera de Trabajo Social en una universidad privada, mientras seguía entrenando y logrando récords en la marcha atlética profesional. «En la universidad, no tenía la posibilidad de escoger clases y horarios. Eso consumía mucho mi tiempo y tenía que ajustarme para cumplir con los entrenamientos. Siempre estaba en el equipo nacional. Representaba o tenia logros importantes, pero no como hace tres años. Esa temporada fue muy difícil, pero gracias al Centro de Alto Rendimiento, tuve el apoyo de un equipo multidisciplinario. Ahí me enfocaba en estudiar y entrenar, y los fines de semana ya me iba a mi casa. Eso fue una parte fundamental en mi vida para no dejar el deporte. Porque ahí tenia al médico, psicólogo, o nutricionista para que puedan darme ese seguimiento, ya que en casa no tenían esa visión», relató.

Por otro lado, los inicios de María Belén Bazo, la velerista que alcanzó el cuarto puesto en windsurf femenino, fueron diferentes: desde muy pequeña estuvo muy vinculada al deporte, pues empezó con la gimnasia artística a los seis años y la dejó a los 12 años. Bazo considera que fue una una etapa importante en su vida, con entrenamientos exigentes, que la llevaron a consolidar la confianza en sí misma. «En la gimnasia las mujeres son las protagonistas. Por crecer en ese ambiente siempre crecí sintiéndome fuerte y con confianza, fue una etapa que me formó», recalcó.

Foto: Forbes Perú.

Fue a los 11 años que probó el windsurf, un deporte que su hermano mayor ya practicaba. «Era más relajado [que la gimnasia], y solo los fines de semana. [Eventualmente] fui sintiendo que faltaba dar todo de mí para alcanzar mis objetivos. Poco a poco fui pasando lo de la gimnasia al windsurf. En Perú, dedicarse al windsurf es algo difícil, porque no tienes todas las herramientas para entrenar: no hay mucho viento en invierno. Entonces, recién cuando salí del colegio me dediqué el 100% al deporte. Ese año viajé por toda Europa, entrené y competí en muchos países. Y en diciembre participé en el campeonato mundial juvenil, donde quedé tercera. Y me di cuenta que este sueño, esto que toda mi vida había imaginado, era una realidad; que de verdad podía estar entre las mejores del mundo. Ahí empezó mi sueño olímpico», recordó.

Además: Foro Forbes Mujeres Poderosas 2025 | ¿Es posible conciliar la vida personal y la laboral? Tres ejecutivas lo analizan

Obstáculos desafiantes

Ambas deportistas han tenido momentos decisivos que las hicieron dudar sobre si debían seguir con sus disciplinas, pero demostraron su resiliencia dando pasos más fuertes. En el caso de Evelyn Inga, por ejemplo, fue diagnosticada con hipotiroidismo, lo cual le dificultaba conseguir el peso adecuado para el deporte. «En cierta ocasión lo tomaba como una excusa, decía que por eso ya no puedo bajar de peso. También he sufrido de bullying [por eso], porque, cuando viajábamos, competíamos con el top y la calzoneta, y veía comentarios criticando mi peso. Ahora lo cuento con tranquilidad, porque ha sido algo que ya he trabajado bastante. Cambiar hábitos ha hecho que mi crecimiento deportivo mejore», indicó.

En otra ocasión, en el 2021, cuando estaba por graduarse de la universidad, incluso pensó en retirarse del deporte tras no clasificar para las Olimpiadas de Tokio. «Cuando consideré dejar el deporte, estaba en el ultimo año de la universidad, estaba anhelando lograr esa clasificación porque como todo deportista quería llegar a ser olímpico, y me quedé a dos puestos de la clasificación. Estaba frustrada, y mi familia me decía que mejor me dedique a mi carrera. Mi papá era muy fan mío en el lado del deporte, y mis hermanos también. (…) Yo misma me decía que me he esforzado tanto y avanzado tanto sin lograr algo que tenía tan cerquita», recordó.

Foto: Forbes Perú.

¿Qué hizo para salir adelante? Inga decidió cambiar de foco y, en vez de buscar la clasificación por ranking, trató de lograr la marca directa para el campeontato del mundo en 2022. Tras dos meses de preparación, logra el record nacional en la prueba de 35 kilómetros. «A partir de ahí, el 2022 empieza muy bien mi año competitivo. Y ese año decido arriesgarlo todo. Ya había terminado la carrera, podría haber ejercido mi carrera profesional. Pero no, era mi sueño olímpico primero», dijo.

La historia de la clasificación de María Belén Bazo a los Juegos Olímpicos de Paris 2024 es también una serie de caídas y levantadas, que finalmente la llevaron a ser más fuerte. «Mi clasificacion a Paris fue una locura. A los juegos olímpicos van las mejores 24 navegantes del mundo. Hay tres oportunidades para clasificar: la primera era en el campeonato mundial del 2023 en Países Bajos, yo justo vivía ahí. Ahí daban 12 cupos, y yo quedé en el puesto 13. Luego de ese campeonato, decido dejar el equipo holandés y volver a Perú, porque habían sido tres años entrenando con ellos, y crecí mucho como deportista. Pero los últimos meses ya lo había dejado de disfrutar y decidí regresar a Perú. Restructuré todo, contacté un nuevo entrenador peruano. Aceptó entrenar conmigo el último año rumbo a los juegos. Empezamos a entrenar y a la semana de yo estar en Perú, diagnostican a mi mamá con cáncer de páncreas en estadio 4, incurable. Y, obvio, todas mis prioridades cambiaron por completo.

También: Listado Forbes | Conoce a las 50 mujeres más poderosas de Perú en 2025

La velerista admite que fue muy cercana a su mamá, quien soñaba con que su hija llegaría a los Juegos Olímpicos. Señala que era un gran apoyo y un ejemplo a seguir para ella. Es así que Bazo continuó con su carrera deportiva. Luego vinieron los Juegos Panamericanos en Santiago 2023. «Todo estaba saliendo bastante bien. Iba en segundo lugar, a un punto del primero. Y el día final estaba tan emocionada, con tantas ganas de clasificar y conseguir una medalla, que por la emoción parto adelantada y me descalifican. Tenía que quedar top 4 para clasificar y quedé quinta. No conseguí la medalla. Fue muy duro emocionalmente y también para mi carrera porque como no había conseguido clasificar en 2023 me quitaron todo el apoyo económico. Y ya había decidido contratar a mi propio entrenador hasta los juegos», narró.

Foto: Forbes Perú.

Pero siguió adelante y apuntó a clasificar en abril en Francia; esta era su última oportunidad. Sin embargo, cuando regresó al Perú, su mamá seguía empeorando, y se convirtió en su máxima prioridad. Lamentablemente, falleció el 1 de marzo del 2024. «Mi reacción fue viajar a la semana, sentía que mi deporte era lo único que me quedaba. Fui a España y seguí con mis planes. Tuve un primer campeonato y me fue super bien no sé cómo porque estaba en una nube flotando. Luego llegó el clasificatorio en abril, y las cosas se pusieron difíciles, no me sentía bien. Llegó el campeonato, estaba en posición de clasificar, pero a metros de la línea pierdo el control, me freno, y me pasan dos navegantes. Ellas dos clasifican, y yo de nuevo me quedo a segundos de clasificar», recuerda.

Esto marca el regreso de Bazo al Perú, dando por terminada su carrera deportiva. «No sabía qué hacer con mi vida. Mi reacción fue inscribirme a la media maratón de Lima, que era en una semana. Y en esa semana salieron los rumores de que la Federacion suiza había rechazado su cupo: hay países que tienen muy buenos deportistas y solo deciden enviar a los que tienen chances de medalla, y la participante suiza no la tenía. Igual corrí la media maraton en honor a mi mamá, con mi hermano, la mejor amiga de mi mamá, y mi papá esperándonos en la meta», cuenta con emoción.

Al día siguiente le confirmaron la clasificación a los Juegos Olímpicos. «Fue un camino super dificil, pero me hizo mucho más fuerte y me hizo aprender tantas cosas y que el día de hoy agradezco muchísimo», finalizó.

Foto: Forbes Perú.